18-03-2026, 12:17 PM
[personajeinvalido=3367]
Opiniones diferenciadas eran un motivo de diversidad en cualquier grupo, mantenían la eficacia y conseguían afianzar el motivo por el que se crean los equipos: ser más productivos y llegar hasta donde solos no son capaces de hacerlo. El problema radica cuando la situación es acuciante, opresiva, y no hay tiempo para debatir sobre el curso de acción entre todos. Es ahí cuando alguien debe tomar una decisión, y el motivo por el que existen y fueron creados los líderes.
Su compañero albino, su amigo de prácticamente toda una vida, aquel que lo ha visto pasar por tantas situaciones distintas, a ojos de Omuyaga, parece seguir sin ser capaz de dejar atrás el pasado, y comprender que, realmente, no está en la posición de poder que una vez sostuvo.
La comunicación de Raito, haciendo una mención y recordatorio a través de los animales telepáticos sobre la recompensa de los criminales buscados por la Marina y el Gobierno Mundial tan sólo reforzó la postura del de cabello oscuro. Un criminal tan peligroso y buscado como Dharma, en un barco propio con tripulación acompañante que lo protege, apoya y respalda sus crímenes eran un enemigo al que no podía tomar a la ligera, mucho menos en un conflicto naval en el que a su consideración tenía todas las de perder.
Dió la “orden” de seguir al ferry, mantenerse cerca tanto como pudieran sin poner en riesgo el vehículo de transporte, y evitar acercarse al barco pirata. Trataría de no perderlo de vista, coordinarse con el resto de Marines en el resto de embarcaciones para intentar que no escapasen…
Pero antes tendría que lidiar con su compañero, el único que parece dispuesto a confrontarlo directamente en un momento que, a todas luces, era el más inadecuado para entrar en un conflicto.
—¿Quién te crees que eres para desautorizarme o darme órdenes?
Kael alzó la ceja derecha, un signo de confusión ante aquel momento en el que ya había explicado con claridad el motivo de su decisión. Podría reprocharle la falta de sentido común, pero en su lugar, decidió mantenerse en silencio momentáneamente, escuchando primero lo que tuviese que decir.
—Esta será la última vez que lo hagas, Omu-chan…
Había utilizado ese apodo, muestra clara de molestia, lejos de ser un simple pique. La disputa, a partir de ese mismo instante había pasado a ser seria, y estaba dispuesta a confrontarla como tal.
—…Pero si quieres seguir el formato de las tripulaciones piratas, entonces estás a tiempo de bajarte de este barco. Para nosotros, 'capitán' es un rango, no un título honorífico en un grupo de marines. ¿Tan aplicado y lo olvidaste?
Se quedó mudo por un instante, paralizado, ligeramente consternado…pero especialmente sorprendido, y no en el buen sentido. Un compañero de la marina, un miembro de su división…no.
¿Su mejor amigo se había atrevido a compararlo con un pirata?
Existen situaciones en las que incluso un hombre como Kael, paciente, impasible y analítico, son capaces de llegar hasta el límite…y el albino está demasiado cerca de hacerle llegar al borde del colapso.
Cerró los ojos un par de segundos, suspirando en el proceso. Para cuando sus ojos volvieron a observar a quién ya estaba reprochando también la decisión del navegante, su mirada ya no era la misma. No va a tolerar ese mismo descaro delante de todos y cada uno de los miembros de la División setenta y cinco.
—Hasegawa.—Hizo una pequeña pausa al nombrarlo, dando un paso hacia delante, buscando captar su atención.—Hasta este mismo momento, eres el único al que he oído usar la palabra “capitán” para referirse a mí.—Recortó la distancia un poco más.—Ni un solo día…en ningún momento, me he tomado la libertad de proclamarme como tal. Eso, cómo tú dices, solo lo hacen los piratas…los enemigos de la Marina, y del Gobierno Mundial.—Porque si alguna vez llegó a usar ese título, es incapaz de recordarlo, y está convencido de que nunca ha usado ese término.—¿Te tengo que llamar a ti Revolucionario por decir que un criminal en busca y captura vivo o muerto como Kazan es “un buen tipo, aunque no lo parezca”? Porque esas palabras sí se han dicho…y también fueron tuyas.—Volvió a recortar la distancia en un movimiento, despacio.—Si quieres atribuirle un título a…”esto”, a quién soy ahora, entonces llámalo responsable.—Una palabra que por sí sola describe la principal diferencia entre lo que representa Shin, y lo que lo hace Kael.—Aunque en una cosa sí que tienes razón. Todos aquí somos exactamente iguales y del mismo rango, así que realmente no tengo autoridad por encima de nadie en este barco. Eso quiere decir que cualquiera puede decidir qué hacer, pero en todo grupo hace falta orden y estructura…y cuando hay dos directrices que se contradicen, uno mismo puede decidir. Quizás deberías pensar por qué deciden elegir mi opción en lugar de la tuya.
A cada paso que da, recorta más y más la distancia con su compañero, por mucho que este se alejara. Cuando lo tuve a solo un paso de distancia, bajó la voz un poco, porque sólo merecía la pena que él lo escuchase.
—Me da igual que te creas, parezcas o directamente seas invencible.—Tiró del cuello de su propio uniforme hacia abajo lo suficiente como para mostrarle a él, y solo a él parte de la herida que guarda en su pecho, el recuerdo que mantendrá de por vida sobre aquella época años atrás, y la cicatriz que le hace saber a ambos a quiénes han perdido en el camino—El resto del mundo no lo somos—Soltó ese agarre, finalmente retrocediendo, dándose la vuelta, observándolo tan solo de reojo, y finalmente dispuesto a zanjar definitivamente aquella conversación.—...y no voy a dejar que se cometa el mismo error otra vez.
————
El tiempo que transcurrió durante aquel viaje devolvió a Kael a la normalidad, manteniendo la formalidad y tranquilidad que lo caracterizaba, y manteniendo todo pensamiento ajeno a la misión como algo que lo traía sin cuidado. Atracar en la costa era el papel más importante de la división en ese momento, no solo por la orden de la Marina en Baterilla de capturar a los criminales, sino porque empieza a conocer a sus compañeros, y el manejo del timón por parte de su actual navegante deja en claro que un viaje mucho más largo sería inviable para él y el Tempestad. Pensó en acercarse para intentar conocer su estado actual, saber si se encontraba en condiciones de continuar a pesar de todo, pero se detuvo en el instante que consideró la cercanía con su compañero, y lo que seguramente represente él para el castaño. Si le preguntaba, seguramente haría acopio de todas sus fuerzas para mentirle -sin éxito- intentando mostrar entereza para decir que podía continuar con la misión.
Él no era el adecuado para encargarse de conocer su estado.
Fue entonces en búsqueda de Hae-won. Si algo sabe de su relación con St. George es que es lo suficientemente cercana como para poder contarle la verdad a ella. Si ella sentía lo mismo por el contrario, ni siquiera tendría que hacerle la petición que estaba por llegarle para que lo llevase a cabo.
—Choi.—Llamó su atención en la goleta, acercándose a poca distancia para que al menos Dimitri no le escuchase.—¿Podrías encargarte de averiguar el estado de St. George? Me preocupa que su condición le esté llevando a su límite.
Y es que, al final del día, es capaz de intuir con quién sus compañeros son capaces de bajar la guardia, y con quién, realmente, por más amigables que se comporten con el resto del mundo, en realidad no terminan de hacerlo.
Pasó apenas un par de minutos hasta que volvió a tomar en cuenta la presencia del resto, tanto de Nyra como especialmente de Shin, escuchando su interés por atracar lo antes posible.
—Sí, estoy completamente de acuerdo. Debemos tratar de atracar cuanto antes.
Tiene más de un motivo para buscar que eso finalmente sucediera, y empezaría a pensar justo en ese momento en los preparativos para poder desembarcar con presteza.
Apenas un par de segundos después de soltar el ancla fueron suficientes para percatarse. Un rayo entre tanta niebla, ¿una tormenta? Aquello no parecía el aviso de lluvia que hubiese esperado…y la presencia en la roca mucho menos el comité de bienvenida que definitivamente no iban a tener, incluso si él no podía verlo.
Nada de eso llegó a importar. Una fuerte presión invadió su cuerpo, tensando todos y cada uno de sus músculos durante apenas una fracción de segundo que no podría ni recordar ¿En qué momento le llegó el ataque? Ni siquiera lo sabía.
—¿Pero qué?—Se llevó la mano a la cabeza, agarrándose el pelo mientras hincaba la rodilla en el suelo. Su mente le fallaba, perdiéndose ante la abrumadora amenaza—...maldición. Mis… compañeros. Yo…debo…
Finalmente cayó por completo, inconsciente. Sus últimas palabras no fueron sino un instinto reflejo, una preocupación genuina de aquellos por los que debe velar, incluso si aún no los conoce, no por amabilidad, ni mucho menos por cariño.
Aquello es solo lo que un Marine debe pensar…y es aquello en lo que él cree.
Opiniones diferenciadas eran un motivo de diversidad en cualquier grupo, mantenían la eficacia y conseguían afianzar el motivo por el que se crean los equipos: ser más productivos y llegar hasta donde solos no son capaces de hacerlo. El problema radica cuando la situación es acuciante, opresiva, y no hay tiempo para debatir sobre el curso de acción entre todos. Es ahí cuando alguien debe tomar una decisión, y el motivo por el que existen y fueron creados los líderes.
Su compañero albino, su amigo de prácticamente toda una vida, aquel que lo ha visto pasar por tantas situaciones distintas, a ojos de Omuyaga, parece seguir sin ser capaz de dejar atrás el pasado, y comprender que, realmente, no está en la posición de poder que una vez sostuvo.
La comunicación de Raito, haciendo una mención y recordatorio a través de los animales telepáticos sobre la recompensa de los criminales buscados por la Marina y el Gobierno Mundial tan sólo reforzó la postura del de cabello oscuro. Un criminal tan peligroso y buscado como Dharma, en un barco propio con tripulación acompañante que lo protege, apoya y respalda sus crímenes eran un enemigo al que no podía tomar a la ligera, mucho menos en un conflicto naval en el que a su consideración tenía todas las de perder.
Dió la “orden” de seguir al ferry, mantenerse cerca tanto como pudieran sin poner en riesgo el vehículo de transporte, y evitar acercarse al barco pirata. Trataría de no perderlo de vista, coordinarse con el resto de Marines en el resto de embarcaciones para intentar que no escapasen…
Pero antes tendría que lidiar con su compañero, el único que parece dispuesto a confrontarlo directamente en un momento que, a todas luces, era el más inadecuado para entrar en un conflicto.
—¿Quién te crees que eres para desautorizarme o darme órdenes?
Kael alzó la ceja derecha, un signo de confusión ante aquel momento en el que ya había explicado con claridad el motivo de su decisión. Podría reprocharle la falta de sentido común, pero en su lugar, decidió mantenerse en silencio momentáneamente, escuchando primero lo que tuviese que decir.
—Esta será la última vez que lo hagas, Omu-chan…
Había utilizado ese apodo, muestra clara de molestia, lejos de ser un simple pique. La disputa, a partir de ese mismo instante había pasado a ser seria, y estaba dispuesta a confrontarla como tal.
—…Pero si quieres seguir el formato de las tripulaciones piratas, entonces estás a tiempo de bajarte de este barco. Para nosotros, 'capitán' es un rango, no un título honorífico en un grupo de marines. ¿Tan aplicado y lo olvidaste?
Se quedó mudo por un instante, paralizado, ligeramente consternado…pero especialmente sorprendido, y no en el buen sentido. Un compañero de la marina, un miembro de su división…no.
¿Su mejor amigo se había atrevido a compararlo con un pirata?
¿A él, de todas las personas?
Existen situaciones en las que incluso un hombre como Kael, paciente, impasible y analítico, son capaces de llegar hasta el límite…y el albino está demasiado cerca de hacerle llegar al borde del colapso.
Cerró los ojos un par de segundos, suspirando en el proceso. Para cuando sus ojos volvieron a observar a quién ya estaba reprochando también la decisión del navegante, su mirada ya no era la misma. No va a tolerar ese mismo descaro delante de todos y cada uno de los miembros de la División setenta y cinco.
—Hasegawa.—Hizo una pequeña pausa al nombrarlo, dando un paso hacia delante, buscando captar su atención.—Hasta este mismo momento, eres el único al que he oído usar la palabra “capitán” para referirse a mí.—Recortó la distancia un poco más.—Ni un solo día…en ningún momento, me he tomado la libertad de proclamarme como tal. Eso, cómo tú dices, solo lo hacen los piratas…los enemigos de la Marina, y del Gobierno Mundial.—Porque si alguna vez llegó a usar ese título, es incapaz de recordarlo, y está convencido de que nunca ha usado ese término.—¿Te tengo que llamar a ti Revolucionario por decir que un criminal en busca y captura vivo o muerto como Kazan es “un buen tipo, aunque no lo parezca”? Porque esas palabras sí se han dicho…y también fueron tuyas.—Volvió a recortar la distancia en un movimiento, despacio.—Si quieres atribuirle un título a…”esto”, a quién soy ahora, entonces llámalo responsable.—Una palabra que por sí sola describe la principal diferencia entre lo que representa Shin, y lo que lo hace Kael.—Aunque en una cosa sí que tienes razón. Todos aquí somos exactamente iguales y del mismo rango, así que realmente no tengo autoridad por encima de nadie en este barco. Eso quiere decir que cualquiera puede decidir qué hacer, pero en todo grupo hace falta orden y estructura…y cuando hay dos directrices que se contradicen, uno mismo puede decidir. Quizás deberías pensar por qué deciden elegir mi opción en lugar de la tuya.
A cada paso que da, recorta más y más la distancia con su compañero, por mucho que este se alejara. Cuando lo tuve a solo un paso de distancia, bajó la voz un poco, porque sólo merecía la pena que él lo escuchase.
—Me da igual que te creas, parezcas o directamente seas invencible.—Tiró del cuello de su propio uniforme hacia abajo lo suficiente como para mostrarle a él, y solo a él parte de la herida que guarda en su pecho, el recuerdo que mantendrá de por vida sobre aquella época años atrás, y la cicatriz que le hace saber a ambos a quiénes han perdido en el camino—El resto del mundo no lo somos—Soltó ese agarre, finalmente retrocediendo, dándose la vuelta, observándolo tan solo de reojo, y finalmente dispuesto a zanjar definitivamente aquella conversación.—...y no voy a dejar que se cometa el mismo error otra vez.
————
El tiempo que transcurrió durante aquel viaje devolvió a Kael a la normalidad, manteniendo la formalidad y tranquilidad que lo caracterizaba, y manteniendo todo pensamiento ajeno a la misión como algo que lo traía sin cuidado. Atracar en la costa era el papel más importante de la división en ese momento, no solo por la orden de la Marina en Baterilla de capturar a los criminales, sino porque empieza a conocer a sus compañeros, y el manejo del timón por parte de su actual navegante deja en claro que un viaje mucho más largo sería inviable para él y el Tempestad. Pensó en acercarse para intentar conocer su estado actual, saber si se encontraba en condiciones de continuar a pesar de todo, pero se detuvo en el instante que consideró la cercanía con su compañero, y lo que seguramente represente él para el castaño. Si le preguntaba, seguramente haría acopio de todas sus fuerzas para mentirle -sin éxito- intentando mostrar entereza para decir que podía continuar con la misión.
Él no era el adecuado para encargarse de conocer su estado.
Fue entonces en búsqueda de Hae-won. Si algo sabe de su relación con St. George es que es lo suficientemente cercana como para poder contarle la verdad a ella. Si ella sentía lo mismo por el contrario, ni siquiera tendría que hacerle la petición que estaba por llegarle para que lo llevase a cabo.
—Choi.—Llamó su atención en la goleta, acercándose a poca distancia para que al menos Dimitri no le escuchase.—¿Podrías encargarte de averiguar el estado de St. George? Me preocupa que su condición le esté llevando a su límite.
Y es que, al final del día, es capaz de intuir con quién sus compañeros son capaces de bajar la guardia, y con quién, realmente, por más amigables que se comporten con el resto del mundo, en realidad no terminan de hacerlo.
Pasó apenas un par de minutos hasta que volvió a tomar en cuenta la presencia del resto, tanto de Nyra como especialmente de Shin, escuchando su interés por atracar lo antes posible.
—Sí, estoy completamente de acuerdo. Debemos tratar de atracar cuanto antes.
Tiene más de un motivo para buscar que eso finalmente sucediera, y empezaría a pensar justo en ese momento en los preparativos para poder desembarcar con presteza.
Apenas un par de segundos después de soltar el ancla fueron suficientes para percatarse. Un rayo entre tanta niebla, ¿una tormenta? Aquello no parecía el aviso de lluvia que hubiese esperado…y la presencia en la roca mucho menos el comité de bienvenida que definitivamente no iban a tener, incluso si él no podía verlo.
Nada de eso llegó a importar. Una fuerte presión invadió su cuerpo, tensando todos y cada uno de sus músculos durante apenas una fracción de segundo que no podría ni recordar ¿En qué momento le llegó el ataque? Ni siquiera lo sabía.
—¿Pero qué?—Se llevó la mano a la cabeza, agarrándose el pelo mientras hincaba la rodilla en el suelo. Su mente le fallaba, perdiéndose ante la abrumadora amenaza—...maldición. Mis… compañeros. Yo…debo…
Finalmente cayó por completo, inconsciente. Sus últimas palabras no fueron sino un instinto reflejo, una preocupación genuina de aquellos por los que debe velar, incluso si aún no los conoce, no por amabilidad, ni mucho menos por cariño.
Aquello es solo lo que un Marine debe pensar…y es aquello en lo que él cree.
a disposición
