Un día de forja tras las aventuras[Auto de recolección y fabricación]
#1
Día 64 de verano, Año 17

El joven arquero había logrado forjar con éxito sus nuevas flechas, preparándose para posibles nuevos enfrentamientos y conflictos, sin embargo, aún no paró de seguir investigando, planificando y buscando nuevas ideas. Entre las ideas algunas estaban claramente fuera de sus capacidades actuales, siendo que él mismo lo sabe pues son mucho más delicadas y complejas, pero otras parecen ser más sencillas y asequibles para las capacidades actuales del marine. El joven se encuentra sentado en la barandilla del barco con una hoja y una pluma en manos, una flecha sujeta entre dientes lo que le ayuda a concentrarse y pensar cuando le toca hacer cálculos, diseños y demás. En esta ocasión lo que diseña no es un arma ni munición, es algo distinto, más sencillo y a la vez más complejo, pues si bien la idea en sí es sencilla el proceso para lograr el objetivo de la misma es más complejo que un arma. En el cuaderno hay algunas notas referentes a los beneficios buscados y lo que necesita construir para lograrlo, al mismo tiempo que una lista de posibles materiales necesarios, así como sus proporciones. El joven termina de anotar todo lo que puede necesitar y por fortuna, conoce bien la ubicación de cada uno de los materiales que necesita, por lo que se coloca el arco a su espalda, toma un carcaj de flechas normales y baja del barco moviéndose ágilmente por la zona, como alguien habituado al bosque, mientras mantiene su vista atenta a cualquier detalle posible y cualquier peligro.
 
Bertram como antiguo cazador, no de los que cazan criminales sino de los que cazan animales a modo de vivir vendiéndolos o comiéndolos, sabe que, si no prestas atención a tu entorno dentro de un bosque eres presa fácil de cualquier depredador o de los peligros del bosque, pudiendo perderte, tropezarte, caer en desniveles o acabar consumiendo plantas venenosas, o simplemente perder la cabeza al no encontrar el camino. El pelirrojo no se desorienta con facilidad una vez ha visitado ya un par de veces un bosque, por lo que ya no necesita dejar marcado el camino que sigue, más bien ya lo conoce bien, por lo menos la zona en la que se moverá para lo que necesita. Cada tanto tiempo el joven se detiene, escucha y observa, una costumbre que le ayuda a saber si hay amenazas en la zona, tanto propias del entorno como ajenas, por ejemplo otras personas con malas intenciones. Sus ojos rojizos se fijan en cada detalle del bosque, en cada rama y cada zona que pueda indicar la presencia o ruta de otras criaturas, pero de momento no ve nada fuera de lo normal.
 
Viendo que todo está en orden el joven sigue avanzando con calma, deteniéndose cada vez que ve algo de lo que necesita y echándolo a una bolsa para poder cargarlo con mayor comodidad. El joven se mueve con cuidado, sabiendo donde pisar para evitar raíces y peligros evidentes como grandes masas de ramas u hojas, y gracias a su percepción es capaz de ver posibles indicios de trampas al detectar cosas que no le encajan del todo. Sus movimientos cuidados, teniendo en cuenta el entorno, le ayudan a moverse sin afectar demasiado el bosque ni alterar la fauna local, algo que permite que el marine recoja los materiales que necesita sin necesidad de huir o enfrentar a criaturas del bosque malgastando sus flechas. La cuestión es que igual puede recuperar las flechas si están en estado usable, pero prefiere evitar malgastar munición y tiempo, teniendo que controlar bien el tiempo para no quedar atrás o retrasar a sus compañeros, siendo que no deberían tardar mucho en seguir camino hasta la siguiente isla.
 
Poco a poco la recolección va cubriendo lo que necesita, siendo que realmente esta vez necesita menos materiales que la última vez al ser un único objeto y por lo tanto la cantidad de materiales se ve reducida considerablemente, además al no buscar algo exagerado en su idea puede simplificarlo bastante, haciendo el proceso bastante más rápido que lo sería si buscara algo más complejo e intrincado a la vez que con mejores características. En un momento el joven escucha un aullido lejano, algo similar a un coyote, pero mucho más grave y potente, algo esperado de una isla donde aún existen criaturas extintas en el resto del mundo y que son considerados terribles depredadores. El joven arquero se mantiene inmóvil, mezclándose con un arbusto junto a un árbol prestando atención a todo sonido en la zona mientras sus ojos escanean todo el lugar, buscando señal de peligro, pero por fortuna nada ocurre durante el tiempo que vigila y parece ser que es simplemente una criatura lejana comunicándose con otra. Mientras el joven marine va recogiendo los materiales para su nuevo invento, su mente va formando algunas ideas, algunas complejas, otras simples aunque con diversas utilidades, y una última surgió por simple aburrimiento y un recuerdo de una conversación curiosa con alguien en la primera isla que llegó tras los traumatizantes eventos de la montaña mortal. Al ser una idea totalmente sencilla y sin mucha complicación, además de algo que se le ocurrió de última hora, el joven simplemente recogió un poco más de materiales de los que tenía previsto, era arriesgado, ya que aumentaba la probabilidad de encontrarse con dinosaurios, insectos o cazadores descuidados y sin conciencia que atacarían a cualquier que creyeran les molestaría o delataría, y el hecho de que Bertram estuviera con su uniforme de la marina hacía que fuese tomado cómo una amenaza por los furtivos. Pese a que el joven sabía dónde se encontraba el acero quería usar un material ligeramente diferente para este último invento improvisado y de última hora, algo que se le ocurrió hacer para probar lo que podía o no hacer y si podía manejar diferentes tipos de metales para la fabricación. El arquero incrementa la atención que tiene al entorno, y avanza con cuidado y más atención hacia la zona más cercana al volcán, si su memoria no le falla, las zonas más cercanas a ese tipo de accidente geográficos poseen materiales más resistentes y raros debido a la inmensa temperatura que surge desde el interior de la tierra.
 
Pese a las ganas que tiene de llegar a su destino, recoger lo que necesita y salir de allí para reducir el riesgo, sabe que no puede moverse sin cuidado, cualquier roce con una planta puede ser letal si resulta ser una planta venenosa, como las que encontró con sus compañeros en su misión de investigación yendo tras los pasos de la división 86; y no solo eso, podría acabar tropezando con ramas, raíces o acabar rodeado de depredadores que lo tomaran como una presa o alimento, terminando en una situación cuanto menos poco recomendable. Sus orbes rojizos recorren todo el lugar, sin perder ni un solo detalle de lo que hay en la zona, y cuanto más aumenta su velocidad, mayor atención pone con la vista, haciendo que se vaya acostumbrando a grandes velocidades de forma paulatina hasta que, incluso corriendo a su máxima velocidad, el joven lo ve todo cómo si estuviera andando, pudiendo fijarse en cada detalle, cómo el hecho de que la mayoría de las flores de la zona toman un color más vivo conforme se va acercando al volcán, además de que cuanto más cerca se encuentra del volcán más fuertes y resistentes parecen los árboles, seguramente debido a la gran fertilidad de esos terrenos.
 
El joven pelirrojo finalmente llega a la zona más cercana al volcán, estando prácticamente en las faldas del mismo notando el inmenso calor que emana y sabiendo que no puede permanecer demasiado tiempo allí por su propio bien. El joven aprovecha su fijación por los detalles para recorrer todos y cada uno de los lugares que pueden tener el material que busca, algo diferente al acero común, más vistoso y llamativo. Sus movimientos son ligeros, sutiles y discretos, buscando evitar hacer ruido o llamar la atención hacia su presencia, prefiere que si alguna criatura pasa por la zona no se fije en él, sino que simplemente pase de largo y lo deje seguir recolectando con calma sin tener que pelear con una bestia para no morirse. Con calma, cuidado y atención, el joven marine va estudiando las piedras, la zona y buscando lugares dónde pueda encontrar lo que le interesa, un metal algo distinto al acero, más estético que funcional, al ser para una idea totalmente decorativa y de adorno, sin más función que verse bien. La idea es que sea sencillo, pero a la vez llamativo, con cierto brillo sin destacar demasiado.
 
 Los ojos del joven pelirrojo se fijan en una extraña formación de piedras en la base de la enorme montaña que engloba al volcán, pero lo que más le llama la atención es que parece percibir un extraño brillo junto a esa formación, por lo que con cuidado de no tropezarse, el joven arquero se acerca a estudiar con calma y usa sus manos para ir moviendo con cuidado la tierra y las piedras sueltas alrededor dejando cada vez más destapado un material bastante atractivo, el cual reluce con un brillo espléndido cuando le dan los rayos de sol y hace que el marine lo vea cómo el material perfecto para su pequeña idea, que en realidad es un conjunto de dos objetos idénticos. Lentamente el joven va retirando placas y placas de ese metal que no parece acero, es casi más brillante y al simple tacto da la impresión que también es más duro y, debido a su alta experiencia con metales y fabricación, sabe que si le hace algunas pruebas sabrá su resistencia a efectos como corrosión y oxidación, por ejemplo. El marine recoge bastante de ese material, todo el que cree puede necesitar, y lo va colocando en el macuto que lleva encima con los pocos materiales que no fueron con Rasmussen, haciendo que el camino de regreso sea más cómodo y sencillo que si tuviera que cargarlo todo a mano buscando que no caiga y mantener su propio equilibrio.
 
Finalmente, el joven termina de tomar todo el material que va a necesitar para lo que tiene en mente, de forma que decide regresar al barco para poder ir con toda la fabricación que tiene en mente, siendo que con fortuna conseguirá hacer las gafas que tiene planeadas con los demás materiales y, además, un cuchillo de caza y un par de anillos con el metal recién recogido para que tenga una mayor dureza y resistencia que el acero simple. Los pasos del joven arquero de regreso a la zona en la que se encontraba antes de tomar este desvío son más veloces, pero igualmente cuidadosos que cuando se desvió, básicamente debido a que al ser el camino de regreso y prestar total atención al entorno y mantener sus ojos siempre avizores, sabe los peligros que hay en el camino y puede evitarlos con mayor facilidad. El único problema es que ahora carga más peso, pero no es nada tan grave cómo para entorpecer sus movimientos o provocar que se caiga en el camino. Dentro de todo, lo único que le preocupa es que de pronto los metales empiecen a chocar entre sí y llamen la atención de los dinosaurios, pero por fortuna para Bertram regresa al punto de partida y puede retomar su camino.
 
 
Bertram termina de recolectar lo que necesita y regresa al barco, moviéndose con soltura por el bosque dejando casi ninguna señal de su presencia, al menos ninguna señal permanente pues las huellas se borrarán de forma natural con lluvias, vientos o el paso de otras criaturas, pero por el momento las pisadas siguen visibles, aunque no es algo que los animales usen para seguir sus presas, se fijan más en el rastro que deja el olor de sus presas. El joven artesano regresa al barco, subiendo con calma a cubierta donde deja los materiales para ir por sus herramientas en un momento, no puede construir nada sin herramientas salvo flechas improvisadas y cosas de uso puntual para salir del paso. De camino decide pasar por donde está Rasmussen y le pone comida y agua, siendo la hora de alimentar a su fiel montura, antes de tomar las herramientas y regresar a cubierta, con su arco y sus flechas junto a él, aunque los deja a un lado para mayor comodidad sin mantenerse lejos de sus armas y se pone al lío tomando los materiales que consiguió, algo de metal para hacer la estructura y un poco de cristal, que está tratando y modificando un poco para hacer que cumpla con ambas funciones que tiene en mente, siendo una protección ante efectos lumínicos y al mismo tiempo que sirva para mejorar su precisión, incrementando aunque sea ligeramente su precisión natural para potenciar su daño y su capacidad de daño bien focalizado para neutralizar al enemigo. En cuanto a la montura, tira por una montura que complique el que las gafas se caigan o se pierdan, por lo que lo hace de forma que encaje a la perfección en su cabeza, rodeándola por completo y hecha a medida, así por mucho que salte, corra o tenga que cambiar de postura, las gafas seguirán en su sitio sin perderse.
 
El joven se seca el sudor cada tanto tiempo, comprobando el avance con calma y ajustando lo que necesita, además de hacer que todo esté bien pulido y sin aristas que le dañen antes de darle algunos detalles estéticos a su gusto y terminar, contento con lo logrado. Tras terminar con las gafas el joven artesano no se detiene, y usa un material distinto al de las gafas para que se funda y luego con calma y paciencia va dándole una forma circular, pero hueca como si estuviera hecho para que algo lo atravesara, siendo exactamente esa la idea, haciendo dos pares del mismo diseño, con tamaños diferentes, esperando acertar con la medida de uno de los dos anillos. Una vez terminado de dar forma a los anillos el joven los saca y enfría para que vuelvan a solidificarse y luego los pule, dejándolos brillantes y listos para cumplir su función, en cuanto se dé el caso.

Materiales y fabricación
berchanpandared



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Un día de forja tras las aventuras[Auto de recolección y fabricación] - por Bertram Gaufrid - 18-03-2026, 04:54 PM

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