19-03-2026, 08:18 AM
Día 65 de Verano, Año 17.
Los peldaños de la música; A veces prometen fortunas incuestionables, un premio reservado para quienes nacen con el don sobrenatural de llegar al oído del resto, y otras, deja a los menos agraciados por el destino en la mismísima deriva, como una balsa naufragando entre olas monstruo, engullida en la hambrienta boca de la indiferencia.
Sin embargo, quienes se arrastran desde las entrañas del pozo donde prima el olvido, a veces se encuentran ante posibilidades especiales, quizás por suerte, quizás por mera voluntad. El caso es que se vuelven visibles, reuniendo mediante un talento al que sólo le falta la atención masiva de los plebeyos, lo poco que unos bolsillos casi vacíos pueden otorgarles, y por eso los platos de comida que esos berries pagan tienen un sabor especial, el doble de sabrosos que si hubiesen sido robados.
Desafortunadamente, para nuestros dos aventureros, los caprichosos peldaños de la música se convertirían en viles cacofonías, pronto encarnadas por el instrumento del culpable. Pero no nos adelantemos a los hechos.
Un mediodía como cualquier otro, entre duelos musicales o sonatas compartidas, se encontraron a la competencia perfecta entre las calles que solían frecuentar, un espacio antaño seguro donde la lección aprendida (show de música= berries) pasó a perder su respectivo significado. Ante la presentación, un saxofón aún más refinado que el de Massimo, e incluso de un sonido más fuerte que el banjo de Dolly, comenzó a llevarse la atención del tumulto de gente hambriento por un poco de música en vivo, con el desafortunado resultado de que en medio de la creciente confusión y el repentino movimiento del gentío, alguien consiguió robarse todos los berries que hasta ese momento habían conseguido.
La historia habría acabado ahí, de no ser porque aquel sujeto fue atrapado, bajo el detalle de que ya no tenía encima el dinero. Pero sí información, y fiel al estilo que los ha caracterizado, consiguieron hacerlo cantar todo lo que el pobre hombre sabía.
Pertenecía a los piratas Coloso, liderados por el saxofonista que comenzó los problemas en la zona, un buccaneer de seis metros apodado King Bulk. Ciertamente, cuando regresaron al lugar, ya no estaba, pero la última pista sugería su ubicación más próxima, y es que esa noche aquel hombre daría un show en un bar cercano de mala muerte llamado "Ripped Throat", y se esperaba que esté junto al botín propio que habían acumulado, y por supuesto, el que recaudaron recientemente. Pero eso significaba que los Coloso estarían como espectadores al completo.
¿Permitirían que su orgullo sea mancillado de esa forma?
King Bulk vestía diferente a la última vez que lo vieron, de pie en el medio del escenario con una banda compuesta de su propia tripulación a la espalda. La formalidad lo era todo en un concierto donde el género mayoritariamente se movía entre blues y jazz, y por supuesto que iban a sentirlo todos los presentes.
—Escuchen bien, porque lo que van a oír esta noche no se repetirá pronto. —el Ripped Throat estaba repleto, nadie en aquel lugar era ajeno a la tripulación de los Pirata Coloso, y un poco de investigación daría luz al detalle de que ellos manejaban aquel pequeño bar en medio de la nada. Otro nido de ratas en la parte pobre de Samba. —Beban, coman y festejen. Por la mañana viajaremos hacia nuestro siguiente destino. —la voz excesivamente grave de King Bulk resuena, y con una señal hacia su banda, la melodía daría inicio.
La música los inunda, incluso quienes no quieren dejarse llevar por el ritmo mueven la cabeza, nadie podía definir si era por la acumulación de alcohol en sangre o genuinamente les gustaba. El eco de las notas bien arpegiadas escapa del bar y llega a oídos de quienes quizás, no deberían estar ahí, pero se aseguraron un motivo para asistir al show de lujo que los atrajo. Por fuera la madera vieja y sucia es adornada por un cartel torcido indicando el nombre del local y poco más, un minimalismo que no intenta camuflar la precariedad.
Aunque no es el artista a quien buscan, sino, su dinero, y el que les arrebató junto a él. Sin embargo, y a pesar del buen tono expresado en cada compás bien afinado que les llega, entrar por la puerta delantera no es la única opción si han investigado lo suficiente. Ventanas rotas en los laterales o la existencia de una compuerta trasera por donde sacan la basura son opciones tentadoras, métodos algo alejados de estilos más directos y frontales.
La noche acompaña al sigilo, o alumbra con una luna llena radiante en un cielo despejado a conductas más arbitrarias, pero algo es muy claro en ese momento.
A la canción que escuchan le hacen falta algunos músicos, y que coincidencia que son ustedes quienes desean ingresar.
Info de la Aventura 1/6
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
