[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas
#5
Tras dos días preparando la operación desde el Eidfrost, llegó el momento de partir hacia el interior de Risky Red. Desconocía qué clase de peligros nos encontraríamos en esa isla, puesto que no había podido leer nada sobre ella, así que me aseguré de comer, beber y meter en mi mochila diferentes víveres para evitar llevarnos un susto como el día en el que llegamos a Mystoria. Antes de partir dejé mi capa de vicealmirante y el pantalón de mi uniforme en el Eidfrost, para ponerme la ropa que había traído desde Marineford. En esta ocasión llevaría unos pantalones vaqueros, además de unas botas altas de cuero con unas espuelas en la parte trasera. Me ajusté mis guantes tirando de ellos desde la muñeca hacia mi antebrazo, estirando y encogiendo los dedos oyéndolos crujir. Primero una mano, luego la otra. Acoplé una pistola en el lado derecho de mi cadera para luego ponerme una chaqueta de cuero marrón que me cubría hasta las rodillas. Finalmente me puse un sombrero acorde sobre la cabeza. Con una imagen ya renovada, cogí mi mochila con mis bártulos y empecé a hundirlos en el interior de mi pecho, como si de arenas movedizas en un medio de desierto se tratase. En esta ocasión tendríamos que operar de una forma diferente a lo que estábamos acostumbrados, recaudando información en medio de un territorio quizás hostil.

Una larga caminata a través de un yermo desolado fue lo primero que nos encontramos. El calor era intenso y no había ni pizca de humedad, pero yo me encontraba a gusto. Con un cuerpo arenoso y la capacidad de deshidratar cualquier cosa que tocase, no había sequedad que pudiese incomodarme. Caminaba despreocupado y con parsimonia al final del grupo, manteniendo mi atención al paisaje que nos rodeaba por si podía ver algo a la vez que tarareaba para mí mismo diversas canciones para no aburrirme, acompañándolo rítmicamente al ruido que hacían mis espuelas con cada paso que daba. La escasa vegetación y los restos óseos dispersos por la zona, hacían que en parte todo me recordase a la agresividad de Mystoria. Tan sólo esperaba que no nos cruzásemos otro dragón por el camino.

Por fin llegamos a un punto de interés, un arco de madera nos daba la bienvenida a un poblado llamado "Ciudad Escarlata". Viktor se detuvo en lo que parecía ser una avenida central y comenzó a trazar un plan. En mi caso los rangos siempre me daban igual y yo siempre estaba contento si alguien nos aliviaba la tarea de tener que pensar. Le escuché hablar al mismo tiempo que me agachaba flexionando mis rodillas, para empezar a acariciar el terreno con los dedos de mi mano diestra. Mientras tanto Fuguwu analizaba los alrededores y Karl me hacía hincapié en que usase el den den mushi blanco. — ¿Y si lo que interceptan es una de mis canciones? A lo mejor nos contratan para dar un concierto y todo ¡kakahaha!. — Bromeé mirando a mi compañera para luego volver a ponerme en pie. — Terreno arcilloso y ambiente seco. Algo se puede hacer, juego en casa, ¿me seguís?.

Con el plan trazado, expandí mi haki de observación a cien metros a mi alrededor a la vez que Fuguwu y yo nos poníamos a caminar por la avenida de la izquierda. La idea de recopilar información me resultaba agradable, sería pan comido utilizar mi simpatía y astucia para ganarme a los locales. De no ser porque con el haki detectaba vidas en el interior de los edificios, cualquiera pensaría que esa ciudad era un poblado fantasma, aunque podía entender que con ese calor nadie quisiese estar al aire libre. Aburrido, comencé a cantar mirando a mis alrededores por si detectaba algo interesante. — Con un canuto entre los dedos, cara de malo y con sombrero de vaquero y su pistolera — posé mi mano diestra sobre la pistola que llevaba en mi lado derecho de la cadera, caminando con el pulgar de mi mano zurda agarrando el interior de mi cinturón — que le da miedo y en su cuerpo no cabían ya más secuelas, de chinas que le cayeron. — Alcé un poco más la voz, ajustando la máscara que tapaba las consecuencias de mi enfrentamiento contra un yonko. — Siempre decía gritando al cielo, que algún día sería tan niño como fue Apolo el Pistoleeeeeroooo. QUE EN SU CAAAABAALLO... Un momento, Fuguwu — me detuve pensativo. — ¿No habría sido GLORIOSO que yo crease dos caballos de arena y cabalgásemos en ellos?. Y si alguien se pasa de listo... ¡BANG, BANG! — desenfundé la pistola de mi costado de una forma torpe, sacudiéndola en el aire sin sentido alguno mientras me reía solo, en medio de aquella avenida en la que no se veía ni un alma.

Resumen

Bélico

Calor

Karmas aplicados


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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - por Apolo Bahía - 19-03-2026, 06:32 PM

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