20-03-2026, 07:00 PM
(Última modificación: 20-03-2026, 07:44 PM por Rackham Uker.)
Saber que una de las posibilidades que vio era la verdadera no fue un alivio, pues recibir el ataque de parte del capitán no era para nada agradable. Cazó su pie sin dudarlo, lo golpeó justo en la planta del pie, elevando este por centímetros y desestabilizando al cocinero, quien amagó con mover sus brazos para un ataque. Lamentablemente para él, el topo era mucho más rápido que sus reflejos, alejándose por donde vino mientras la espada se clava de manera diagonal dentro del agujero, pero sin atrapar al objetivo.
Solo le bastó un segundo para recomponerse y volver a saltar, aún manteniendo su vista fija en el suelo y sus manos listas para atacar de ser necesario. La distancia recorrida no fue tanta como antes, pues en esta ocasión optó por aterrizar justo al lado de la prenda de ropa que su oponente había dejado atrás, tomando esta con dos de sus dedos mientras rodaba para aminorar la caída y seguir en movimiento. Solo dio un par de pasos hasta que, con un movimiento de su brazo, lanzó el saco hacia adelante y aprovechó eso para seguir elevando el brazo, girar la espada entre sus dedos y volver a un agarre inverso.
El brazo descendió a gran velocidad, atrapando con la punta del arma al abrigo y clavandolo en el suelo junto a parte de la hoja. Con ese mismo movimiento, Uker ocupó la fuerza en su brazo derecho para sostenerse en la espada, elevar su cuerpo y quedar parado sobre esta, que ahora posaba como una columna algo inestable pero funcional. ¿Cual era la situación completa? Uker sobre la espada que antes estaba en su mano derecha, parado sobre el borde de la empuñadura mientras la hoja terminaba por hundirse y asentarse en el terreno, dejando clavado sobre este a la prenda tendida casi perfectamente sobre la arena.
¿Qué esperaba conseguir? Si Eros podía detectar sus movimientos aún estando bajo tierra, lo más probable es que vuelva a buscarlo. Peleó pocas veces contra él, pero cuando se escondía de esa manera significaba un ataque desde el suelo, como el que lanzó antes, o uno por la espalda, como aquel que intentó lanzar en el entrenamiento que tuvieron en Drum. Si intentaba volver a atacar a sus pies, solo se encontraría con la prenda de ropa donde antes él había pisado, marcando su posición y permitiendo al pelinegro atacar. Si por el contrario, atacaba por la espalda, tenía un poco más de margen para al menos poder escucharlo o verlo, pues debería esquivar el saco para salir de la tierra limpiamente, y eso los alejaba.
Dudaba tener la velocidad en el cuerpo para poder darse la vuelta si un ataque venía por su espalda, sobre todo teniendo en cuenta el poco margen de maniobra que permitía su apoyo actual, pero una posibilidad era una posibilidad.
Sin tener más que hacer, simplemente respiró y levantó un poco su brazo izquierdo, preparando un ataque que podría o no lanzar, aún con la vista fija en el objeto clavado en el suelo.
No se había equivocado, iba a ser un combate interesante.
Solo le bastó un segundo para recomponerse y volver a saltar, aún manteniendo su vista fija en el suelo y sus manos listas para atacar de ser necesario. La distancia recorrida no fue tanta como antes, pues en esta ocasión optó por aterrizar justo al lado de la prenda de ropa que su oponente había dejado atrás, tomando esta con dos de sus dedos mientras rodaba para aminorar la caída y seguir en movimiento. Solo dio un par de pasos hasta que, con un movimiento de su brazo, lanzó el saco hacia adelante y aprovechó eso para seguir elevando el brazo, girar la espada entre sus dedos y volver a un agarre inverso.
El brazo descendió a gran velocidad, atrapando con la punta del arma al abrigo y clavandolo en el suelo junto a parte de la hoja. Con ese mismo movimiento, Uker ocupó la fuerza en su brazo derecho para sostenerse en la espada, elevar su cuerpo y quedar parado sobre esta, que ahora posaba como una columna algo inestable pero funcional. ¿Cual era la situación completa? Uker sobre la espada que antes estaba en su mano derecha, parado sobre el borde de la empuñadura mientras la hoja terminaba por hundirse y asentarse en el terreno, dejando clavado sobre este a la prenda tendida casi perfectamente sobre la arena.
¿Qué esperaba conseguir? Si Eros podía detectar sus movimientos aún estando bajo tierra, lo más probable es que vuelva a buscarlo. Peleó pocas veces contra él, pero cuando se escondía de esa manera significaba un ataque desde el suelo, como el que lanzó antes, o uno por la espalda, como aquel que intentó lanzar en el entrenamiento que tuvieron en Drum. Si intentaba volver a atacar a sus pies, solo se encontraría con la prenda de ropa donde antes él había pisado, marcando su posición y permitiendo al pelinegro atacar. Si por el contrario, atacaba por la espalda, tenía un poco más de margen para al menos poder escucharlo o verlo, pues debería esquivar el saco para salir de la tierra limpiamente, y eso los alejaba.
Dudaba tener la velocidad en el cuerpo para poder darse la vuelta si un ataque venía por su espalda, sobre todo teniendo en cuenta el poco margen de maniobra que permitía su apoyo actual, pero una posibilidad era una posibilidad.
Sin tener más que hacer, simplemente respiró y levantó un poco su brazo izquierdo, preparando un ataque que podría o no lanzar, aún con la vista fija en el objeto clavado en el suelo.
No se había equivocado, iba a ser un combate interesante.
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