20-03-2026, 09:45 PM
(Última modificación: 26-03-2026, 01:58 AM por Kiyoshi Maeda.)
Reino de Samba | 50 de Verano – Año 17
20:00 hrs
20:00 hrs
Qué noche tan tranquila se avecina, pero a la vez entretenida. Eso es lo que se comenta entre la sociedad de alto estatus dentro de la isla de Samba. Y es que cierto enano regordete, de buen capital económico, ha invitado a todos a la celebración de su quincuagésimo cumpleaños. Este hombre es conocido por realizar diversas fiestas a lo largo del año, pues forma parte de su estrategia para llamar la atención y permanecer siempre presente frente al ojo público. No le gusta despilfarrar dinero, no nos confundamos, pero considera que estas reuniones sociales, como las llama él, son una inversión que le permiten incrementar su poderío económico. Hasta ahora, nunca las críticas se sobrepusieron ante los elogios tras cada celebración realizada.
Sin embargo, esta velada será diferente. Jean Napon recibió herencia de sus padres, así comenzó su pequeño imperio, pero expandirlo y mantenerlo es mérito suyo. Desde muy pequeño, la inteligencia en los negocios fue su principal talento. Por lo tanto, tomarlo por sorpresa es casi imposible. A sus oídos llegó la información de que alguien planea interrumpir en su tan querido día especial. Lo que él no espera, es que la víctima a la que acechan no es él, pero esa ya es harina de otro costal. En sus pensamientos está que quiere repetirse lo que tantas veces ha sucedido: que aquellos indecentes que se hacen llamar justicieros se presenten ante él para hacerle la vida imposible.
Con esta información en mano, su proceder es simple: ir por la persona que ya los derribó en el pasado.
Falta apenas una hora para que lleguen los invitados, pero la protagonista de esta historia ya debe presentarse con la vestimenta adecuada para quien la ha contratado para esta oportunidad, siendo ya un jefe recurrente. El enano porta su típica vestimenta pasada de moda, la cual todos en silencio critican, mas nadie se atreve a colocar en palabras concretas su opinión para que llegue a los oídos del afectado. Quién sabe qué pudiese pasar si consiguen situarlo como su enemigo.
Imagen Referencial: Jean Napon
— Mira, muchachita. Si mi cumpleaños será un desastre de cara al público, que al menos sea enseñando la cara humillada de todo aquel que ose a interponerse en mi camino. Lo ideal es que todo se desarrolle de manera normal, pero si debes hacer que reine el caos para encargarte de ellos, solo hazlo. Estoy dispuesto a pagar con todas las consecuencias necesarias. Pero si el anterior escarmiento no fue necesario, hoy asegúrate de que sí lo sea. Ya lo sabes, ¿no? Traerme el éxito siempre te trae una ganancia exquisita. — Y es que, como siempre, hacer negocios con él es siempre productivo, pues no se controla a la hora de pagar. Defiende la idea de que trabajo bien hecho debe ser bien recompensado. — Si necesitas contactarme por algo, no lo hagas. En el peor de los casos, háblalo con mi mayordomo, Topón, quien tiene toda mi autorización para tomar decisiones o dar instrucciones. ¿Te queda claro, chiquilla? Bien, me retiro de acá. — Jean Napon se da la media vuelta y, lentamente, se retira. No camina muy rápido debido a la escasa longitud de sus piernas. Antes de que Yuqi quede a solas, Topón, un empleado de unos 60 años, cabello largo y canoso, alto, lo que contrasta mucho con su jefe, y unas gafas con marco circular, se para delante de ella y hace una leve reverencia. No menciona palabra alguna, pero el movimiento es suficiente para dar a entender que estará ahí para lo que se necesite.
Reino de Samba | 50 de Verano – Año 17
21:15 hrs
Salón de invitados
21:15 hrs
Salón de invitados
Así, el tiempo pasa y los invitados comienzan a llegar. Todo aquel que recibió una carta de invitación para la fiesta debió haber leído el papel adjunto que explicaba el código de vestimenta que se debe respetar; nada muy específico, pero sí recalcaba en la vital importancia de ir bien vestido, formal, con clase, pues a esta mansión no entran pobres. ¿Cómo se les ocurre?
El salón que recibe a todos es amplio, con varias y anchas columnas que soportan toda la estructura de la mansión. La luz que ilumina todo es dorada, pero tenue, asegurándose de no lastimar los ojos de nadie y darle un aura de tranquilidad a toda la fiesta. Aquí no nos encontramos con personas bailando al son de las más alegres melodías, tampoco a individuos que beben alcohol como manos a la cabeza, sino que todos los presentes se encuentran de pie, dialogan con conocidos y con sus propios acompañantes. La mayoría porta copas en sus manos, las cuales son entregadas por la veintena de meseros contratados especialmente para esta ocasión. Varios sofás están repartidos estratégicamente por la zona, asegurándose de que haya un camino perfectamente visible y cómodo para que todos puedan caminar, pero también con una cantidad medida para que alrededor de la mitad de visitantes puedan reposar en caso de necesitarlo. Si hablamos en medidas exactas para este salón principal, podemos entendernos con 50 metros largo, desde la entrada principal, hasta una escalera que se usa como punto medio de 30 metros de ancho, la cual está perfectamente vigilada por tres guardias, y lleva al segundo piso. Nadie puede subir, pues ahí debe encontrarse el dueño de casa, el cual espera el momento adecuado para presentarse ante el resto. A ambos costados de la escalera hay puertas, una en cada lado. De estas salen meseros que vienen directamente desde la cocina a servir todo lo que chefs expertos y certificados preparan como si no hubiese un mañana.
Imagen referencial: salón de la fiesta
Entre todos los invitados, hay dos que destacan, pues en torno a ellos es que se desarrolla esta historia. Uno de ellos es Yuqi, quien llama la atención de varios por dos motivos en particular: el primero es por su apariencia, resaltando ante caballeros que pellizcos y codazos se han llevado de sus celosas parejas; el segundo es por no ser conocida en la alta sociedad de la isla, por lo que algunos la sienten fuera de lugar, y otros simplemente sienten curiosidad por ella.
Pronto, una voz femenina llega hasta sus oídos. — Por favor, necesito su ayuda. — Casi como si la hubiese escogido a dedo, se aferra al brazo de la peliverde. La persona en cuestión tiene un largo cabello rosa, un vestido blanco con cadenas doradas a la altura del pecho, guantes también blancos y una joyería blanco tanto a la altura del cuello como en las orejas. Aparentemente, está sola, y en mal estado de salud. Su brazo derecho rodea el zurdo de la cazadora, y la mano izquierda se posa en su boca, tapando la tos que descontrolada la ataca. — A-Ayúdeme, necesito medicina… L-Le pregunté al guardia, pero dijo que… que no… — Le resulta imposible terminar sus diálogos, pues la tos es cada vez más molesta.
Imagen referencial: chica misteriosa sin la espada
Uno de los guardias de la escalera principal se acerca, pues se sintió eludido al escuchar tales palabras de la pelirrosa y de inmediato intenta excusarse. Son varios los invitados cercanos que han escuchado y lo miran con malos ojos, no tolerando que no le presten ayuda a una muchacha que claramente necesita apoyo. — El equipo médico se encuentra en las plantas superiores y tenemos prohibido permitir que el público suba. Realmente, no hay nada más que pueda hacer.
¿Qué hará Yuqi para socorrer a esta pobre e inocente alma que se postra frente a ella? En sus manos está la posibilidad de escribir el destino.
Contenido Oculto
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OFF ROL
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Hablo | Pienso

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