21-03-2026, 05:24 PM
(Última modificación: 21-03-2026, 06:08 PM por Maki D. Zen'in.)
Maki se encontraba en las cercanías de la ciudad, vagando como siempre con su brazo un poco mejor, deseaba ya estar en su cien por ciento, deseaba volver a tocar la guitarra con propiedad, deseaba componer improvisando con la memoria resonante, la hoja de los mil recuerdos rotos, ya la sentía parte de si misma y si estaba demasiado lejos de ella sentía que no valía para nada todo lo que hacía, como si ella literalmente recogiera cada sentimiento, cada vivencia, cada pasar del tiempo en un nuevo pedazo de hoja rota. O eso creía, pues con cada cosa, descubría nuevos sonidos, sonidos que le reconfortaban el alma.
Llevaba a estirar las piernas a Rochallor que si bien era un clima frio, necesitaba salir, despejarse y dejar de atacar a cada ser vivo que se le acercase excepto a Merlot. ¿Por qué le tenía tanto aprecio?... seguro por que tenia un leve aroma a pescado?... puede que sí aunque ella siempre olía bien, como a la frescura del verano y a la primera luz del sol por la mañana, puede que no sea eso, Maki no lograba darse cuenta de ello, pero el ave endemoniada solo picoteaba a su dueña o a cualquier otro que se le acercase menos a la sirena que con ella era todo seda y piares tranquilos y calmados. Ave culera.
Cabalgo en él, después de comprar cosas, se sentía realmente bien, se sentía, en control y el brazo le dolía cada vez menos. Intuía que en poco tiempo ya podría volver a defender a sus amigos. Era su objetivo mas próximo… de pronto Rochallor se detuvo… —Que es chica… que encontraste…— Solo recibió un piar violento, y un picoteo en su mano derecha. Maki respondió con un bofetón suave en el pico, ella ya estaba acostumbrada a recibir esas respuestas de la emplumada pero no se las aguantaba demasiado tiempo si se volvería una criatura despreciable y terminaría empalada y asada. Debía educarla, aunque fuera con algo de violencia.
Maki descabalgo, ato a Rochallor a un árbol, era un ave muy fuerte… debía amarrarlo bien y con cuidado… saco su Tanto y camino un poco entre la nieve, en poco tiempo se encontró con una casa… derrumbada por el peso de la nieve, abandonada y sucia… Maki miro por las ventanas tratando de dilucidar que había pasado… encontró un cuerpo… cadavérico antiguo, aferrado a un diario. Uno complicado, difícil de leer con las hojas pegadas por el agua el polvo la sangre seca. Lo tomo con cuidado y lo saco de la casa… volvió a Rochallor y tomo sus herramientas, martillo, una pala, unas pinzas.
Con cuidado y con una breve plegaria cavo un agujero y deposito ahí los huesos secos para que descansasen. Podría ser que murió por el tiempo, vejez, un asalto, un suicidio, no lo sabía, pero si sabía que debía descansar en la suave tierra que le dio vida. Estuvo a punto de irse cuando se dio cuenta que la madera del lugar parecía haber soportado bien el paso del tiempo. Demasiado bien, era madera cepillada, debió valer mucho. Miro la tumba del dueño y volviendo a la casa comenzó a desarmar algunas maderas el techo, algunas paredes e incluso algún que otra alacena podrían desarmarse rápidamente y sin mucha complicación…pero como llevarlo, Rochallor era fuerte sin duda. Pero no fue necesario pues al poco de husmear Maki encontró un carro, con las ruedas algo desgastadas, pero nada que un poco de ingenio no pueda resolver.
—Esta madera servirá para mejorar el Royal sin duda… necesitamos cañones, necesitamos algo para Thrym… dios… necesitan un carpintero urgente… pero ya lo resolvemos. Poco a poco, paso a paso, que tonta fui… pensar que eran débiles, creer que estaría mejor con gente más… violenta… igual que yo… en fin.— Maki reparo con pocas piezas el carro que con una cuerda quedo listo para todo terreno, después se volvió a la construcción, los calvos fácilmente se recuperaron varios, otros perdidos para siempre, era difícil sacar maderas y acero intacto, pero lo intento recuperando una buena cantidad que se fue a su alforja mientras Rochallor buscaba a otras criaturas que fastidiar, siguió conejos y un par de ardillas que encontró hibernando en un árbol.
La desgraciada las picoteo hasta que estas se hartaron y medio somnolientas se cambiaron a un agujero mas alto… el conejo no corrió con mejor suerte, le persiguió por todos lados hasta que, en un acto de compasión, Maki le agarro del cuello y lo arrastro a otro lado para que dejara de causar problemas las maderas pronto comenzaron a acumularse una sobre otra, perfectamente ordenadas en una pila, Maki era prolija en ese sentido, metódica y algo loca. Cada cosa en su sitio como un juego de rompecabezas.
Cuando estuvo a punto de cargar la ultima de las maderas servibles una ventana casi cayo al suelo, ella con la agilidad y el pavor de que se quebrara la agarro con su mano vendada en recuperación. El dolor le recorrió el cuerpo, la ventana cayo igualmente por el otro lado al ejecutar mas fuerza de la necesaria y el ave pio con fuerza antes de correr un poco detrás de los árboles… Maki casi estallo en lágrimas, pero se contuvo… se tomo unas pastillas, bebió algo de agua de su pellejo y continuo con los detalles finales del hallazgo.
El calor de la fiebre a pesar del frio del ambiente comenzó a incomodarle, no quería desmayarse como en la estúpida cafetería con Merlot, seguro si pasaba el ave le arrastraría de vuelta al barco. Aunque era tenebroso su actuar, sí que era útil a pesar de todo. Solo… su actitud de mierda era lo peor… tomo un pequeño descanso abrigándose, arrebujándose en su propia capa y cuando se sintió mejor amarro la carreta reparada al arnés de batalla de Rochallor y ella comenzó a caminar a su lado con las riendas en la mano, intentando que le hiciera caso.
Poco tiempo paso hasta que Maki y su ave llegasen de vuelta, el sitio, la tumba, aunque oculta entre ruinas estaba relativamente cerca, pensando en el diario que obtuvo del sitio pensó en leerlo después de un baño y un poco de descanso, hoy le tocaba reemplazar las vendas con su doctor. Una tarea que le dolía… pero… cada día menos. Se sentía nuevamente capaz y llena de energía. Solo… debía ser mas cuidadosa.
Llevaba a estirar las piernas a Rochallor que si bien era un clima frio, necesitaba salir, despejarse y dejar de atacar a cada ser vivo que se le acercase excepto a Merlot. ¿Por qué le tenía tanto aprecio?... seguro por que tenia un leve aroma a pescado?... puede que sí aunque ella siempre olía bien, como a la frescura del verano y a la primera luz del sol por la mañana, puede que no sea eso, Maki no lograba darse cuenta de ello, pero el ave endemoniada solo picoteaba a su dueña o a cualquier otro que se le acercase menos a la sirena que con ella era todo seda y piares tranquilos y calmados. Ave culera.
Cabalgo en él, después de comprar cosas, se sentía realmente bien, se sentía, en control y el brazo le dolía cada vez menos. Intuía que en poco tiempo ya podría volver a defender a sus amigos. Era su objetivo mas próximo… de pronto Rochallor se detuvo… —Que es chica… que encontraste…— Solo recibió un piar violento, y un picoteo en su mano derecha. Maki respondió con un bofetón suave en el pico, ella ya estaba acostumbrada a recibir esas respuestas de la emplumada pero no se las aguantaba demasiado tiempo si se volvería una criatura despreciable y terminaría empalada y asada. Debía educarla, aunque fuera con algo de violencia.
Maki descabalgo, ato a Rochallor a un árbol, era un ave muy fuerte… debía amarrarlo bien y con cuidado… saco su Tanto y camino un poco entre la nieve, en poco tiempo se encontró con una casa… derrumbada por el peso de la nieve, abandonada y sucia… Maki miro por las ventanas tratando de dilucidar que había pasado… encontró un cuerpo… cadavérico antiguo, aferrado a un diario. Uno complicado, difícil de leer con las hojas pegadas por el agua el polvo la sangre seca. Lo tomo con cuidado y lo saco de la casa… volvió a Rochallor y tomo sus herramientas, martillo, una pala, unas pinzas.
Con cuidado y con una breve plegaria cavo un agujero y deposito ahí los huesos secos para que descansasen. Podría ser que murió por el tiempo, vejez, un asalto, un suicidio, no lo sabía, pero si sabía que debía descansar en la suave tierra que le dio vida. Estuvo a punto de irse cuando se dio cuenta que la madera del lugar parecía haber soportado bien el paso del tiempo. Demasiado bien, era madera cepillada, debió valer mucho. Miro la tumba del dueño y volviendo a la casa comenzó a desarmar algunas maderas el techo, algunas paredes e incluso algún que otra alacena podrían desarmarse rápidamente y sin mucha complicación…pero como llevarlo, Rochallor era fuerte sin duda. Pero no fue necesario pues al poco de husmear Maki encontró un carro, con las ruedas algo desgastadas, pero nada que un poco de ingenio no pueda resolver.
—Esta madera servirá para mejorar el Royal sin duda… necesitamos cañones, necesitamos algo para Thrym… dios… necesitan un carpintero urgente… pero ya lo resolvemos. Poco a poco, paso a paso, que tonta fui… pensar que eran débiles, creer que estaría mejor con gente más… violenta… igual que yo… en fin.— Maki reparo con pocas piezas el carro que con una cuerda quedo listo para todo terreno, después se volvió a la construcción, los calvos fácilmente se recuperaron varios, otros perdidos para siempre, era difícil sacar maderas y acero intacto, pero lo intento recuperando una buena cantidad que se fue a su alforja mientras Rochallor buscaba a otras criaturas que fastidiar, siguió conejos y un par de ardillas que encontró hibernando en un árbol.
La desgraciada las picoteo hasta que estas se hartaron y medio somnolientas se cambiaron a un agujero mas alto… el conejo no corrió con mejor suerte, le persiguió por todos lados hasta que, en un acto de compasión, Maki le agarro del cuello y lo arrastro a otro lado para que dejara de causar problemas las maderas pronto comenzaron a acumularse una sobre otra, perfectamente ordenadas en una pila, Maki era prolija en ese sentido, metódica y algo loca. Cada cosa en su sitio como un juego de rompecabezas.
Cuando estuvo a punto de cargar la ultima de las maderas servibles una ventana casi cayo al suelo, ella con la agilidad y el pavor de que se quebrara la agarro con su mano vendada en recuperación. El dolor le recorrió el cuerpo, la ventana cayo igualmente por el otro lado al ejecutar mas fuerza de la necesaria y el ave pio con fuerza antes de correr un poco detrás de los árboles… Maki casi estallo en lágrimas, pero se contuvo… se tomo unas pastillas, bebió algo de agua de su pellejo y continuo con los detalles finales del hallazgo.
El calor de la fiebre a pesar del frio del ambiente comenzó a incomodarle, no quería desmayarse como en la estúpida cafetería con Merlot, seguro si pasaba el ave le arrastraría de vuelta al barco. Aunque era tenebroso su actuar, sí que era útil a pesar de todo. Solo… su actitud de mierda era lo peor… tomo un pequeño descanso abrigándose, arrebujándose en su propia capa y cuando se sintió mejor amarro la carreta reparada al arnés de batalla de Rochallor y ella comenzó a caminar a su lado con las riendas en la mano, intentando que le hiciera caso.
Poco tiempo paso hasta que Maki y su ave llegasen de vuelta, el sitio, la tumba, aunque oculta entre ruinas estaba relativamente cerca, pensando en el diario que obtuvo del sitio pensó en leerlo después de un baño y un poco de descanso, hoy le tocaba reemplazar las vendas con su doctor. Una tarea que le dolía… pero… cada día menos. Se sentía nuevamente capaz y llena de energía. Solo… debía ser mas cuidadosa.
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