[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 6)
#5
[personajeinvalido=3367]

La pesadez de sus párpados comenzaba a desaparecer poco a poco, cada segundo, transitando en el tiempo con delicadeza sin saber cuánto había pasado, que le había llevado hasta donde está, o por qué no recuerda cómo ha llegado hasta ahí. Incluso cuando lentamente comienza a recobrar la conciencia, la luz no acompaña aquella estancia como para diferenciar la luz del sol o de la luna en el cielo. La escasa iluminación le dificulta organizarse, y como alguien recién levantado, apoya las manos sobre el suelo intentando incorporarse, pesado, sobrecargado, y con varias preguntas que, desgraciadamente....


La sobrecogedora sensación de miedo, de sentirse presa ante un cazador al que claramente no puede vencer, una presencia que lo sobrepasa, que lo envuelve por completo hasta el punto de quedar paralizado, muerto de miedo, rindiendo su voluntad ante el inevitable final que su cuerpo anticipa como inminente. Esa sensación pincha su corazón como un dolor que vibra en su cuerpo y se expande por cada uno de sus vasos sanguíneos, consiguiendo que su musculatura se tense de forma involuntaria. El aire no le llega como debería. Su respiración es agitada, y la presencia de algo alrededor de su cuello incrementa esa falsa sensación de asfixia. Por instinto lleva las manos a su cuello, pero es justo antes de tocarlo que se detiene en seco.

Él, con todas sus fuerzas hace lo imposible por imponerse, pero es inútil. Algo tan aterrador, una sensación de muerte inminente no se elimina así como así, simplemente con desearlo. El cuerpo tiembla, mira a su alrededor buscando una salida, y lo único que encuentra es una puerta aparentemente de hierro por la que apenas se cuelan unos pequeños rayos de luz. Está atrapado, y no tiene los medios para poder salir. Ese collar pesado sobre su cuello comienza a hacerle entender en la situación en la que se encuentra, pero el terror de la situación no le permite pensar con la claridad que debería.

Continúa mirando un poco más, un acto reflejo en busca de algo que le ofrezca paz ante toda esa tensión. Una, dos personas en esa misma sala que no reconoce...y de pronto, la presencia de su amigo en el suelo a su derecha le devuelve los pies a la tierra. Está tirado en el suelo, recuperando la consciencia un poco más lento de lo que él mismo lo había logrado, y rápidamente se acerca hacia su lado, buscando analizar su estado, ignorando quiénes eran esas otras dos personas.

—¿Por... qué no me despertaste antes?

Su primer comentario...típico de él. Aquel parecía fácilmente ser la persona que esperaba, y no una imitación idéntica. Su paranoia no es infundada, pues el miedo y su inconsciencia le llevan a pensar en todas las situaciones posibles para colocarse en lo peor. ¿Sabe que es completamente su amigo? No puede confirmarlo con certeza solo por dos frases, pero tantos años analizando a ese estúpido son más que confirmación suficiente como para al menos, tenerle algo de fé a ese sujeto con el que antes de caer había tenido una de las discusiones más serias hasta la fecha.

—Lo siento…—Fue lo único que pudo salir de su boca. No está comportándose como es normalmente, y la sensación que recorre su cuerpo poco a poco comienza a aminorar gracias a comprender que no solo no está solo, sino que a su lado tiene a la que posiblemente sea la única persona en el mundo en quién verdaderamente puede confiar.

A la izquierda de Shin, pasa una mano por detrás de su hombro, agarrándolo para ayudarle a incorporarse mientras este se apoya en la pared, y al mismo tiempo, usar ese pequeño abrazo como medio de reconforte entre ambos.

—Tú, tenemos compañía.—Comentó su compañero, algo a lo que el de cabello azabache había perdido cuidado hasta ese mismo momento en cuanto vió al albino.

—Lo sé. Parece que están en las mismas condiciones que nosotros.—Sus atuendos indican a todas luces que no son Marines como nosotros, sino que estamos unidos a otros personajes en la misma situación, personas obligadas contra su voluntad a portar esos collares de esclavitud.

—¿Ahora somos esclavos? Podrían habernos traído alguna presencia femenina para que la energía del grupo sea más... tolerable.

Por supuesto, Kael ignoró por completo ese comentario. La capacidad que tenía el tornado que tiene como compañero para bromear incluso en una situación como esta es absolutamente sobrenatural...y aún así, eso es precisamente lo que él necesita para tomar algo de fuerza en contra de este desesperanzador momento.

Cada vez tiene más claro que se trata de él.

Lo que puso su guardia en alto no fue el terror que sentía, ni la necesidad de supervivencia ante un cuarto casi completamente a oscuras. Tampoco lo fue el hecho de comprender de una vez por todas que se había convertido en un esclavo. Lo que lo hizo endurecer sus músculos a conciencia fue saber que aquellos dos no eran civiles. Barald Kane era uno de los nombres pronunciados por la Marina para su captura, y eso dejaba claro que, efectivamente, quiénes tenían en frente eran piratas.

El chico de oro, tal y como lo había llamado su compañero de pelo negro en una habitación pequeña y prácticamente hermética...no conoce su nombre, y lo único que puede deducir por la cercanía del pirata es que era uno de sus compañeros maleantes.

Si aquello los obligaba a entrar en conflicto...tendría que confiar en su juego en equipo para poder salir adelante.

Pero ese maldito Marine a su lado no parecía tener la misma idea que su precavido compañero.

"El muy idiota acaba de...No, puede que no sea una mala idea después de todo.". A pesar de comportarse de forma exagerada y bromista, sus palabras sí tenían sentido. Los Hanu Mahana, como su capitán Tezca Norova -o así Kael interpreta que es por su presentación- no son el mayor problema al que deben enfrentarse en este momento, y eso el responsable de la división setenta y cinco lo tiene bastante claro.

—Estás en lo cierto, pirata.—No tiene ninguna intención de llamar por su nombre a Tezca.—Los marines protegemos y servimos a la población civil, cuidándolos de cualquier peligro que los aceche. Es fácil entender que para personas como vosotros, que rompéis la ley y vivís sin ella haciendo lo que os place, la ayuda no sea precisamente algo que podáis conseguir sin más. 

Colaborar con piratas es una idea horrorosa, pero en situaciones desesperadas, donde el enemigo es aún mayor y más peligroso...incluso el Gobierno Mundial permite la existencia de ciertos piratas con tal de utilizarlos para vencer a enemigos aún más poderosos. Si Shin quería que colaborasen los cuatro en esa sala, entonces su mejor amigo los trataría temporalmente como si fuesen Shichibukais, perros gubernamentales lo suficientemente útiles como para permitir su trabajo y dejarles obrar a sus anchas, siempre y cuando no tocasen al Gobierno.

—Está bien, si todos están dispuestos a colabo…—Sus palabras fueron interrumpidas. La nueva presencia de Barald, aunque ni de lejos tan temerosa como la que aún acongoja su corazón se alza fuerte en la sala, a cinco metros frente a ellos, con la tenue luz de la puerta a su espalda, claramente buscando acercarse hasta los Marines. ¿Un ataque directo? ¿El inicio de un combate? No está dispuesto a quedarse quieto para averiguarlo.—Atrás.

Aquellas palabras fueron dirigidas hacia Kane, pero fue él quién aprovechó el agarre que tenía sobre el hombro de su compañero para tirar de ambos hacia atrás en un salto a la izquierda de cinco metros, pegándose a la pared. Soltó inmediatamente después al albino, y se puso un paso por delante de este.

—Me parece que el subordinado no está muy de acuerdo con la decisión de su capitán, así que vamos a dejar claras unas pautas y condiciones que dejen clara nuestro armisticio.—Porque como sus "Shichibukai", incluso si estos son poderosos y útiles, siguen estando por debajo de ellos.—Hasta que seamos libres evitaremos el conflicto entre nosotros y nos centraremos en aquellos que nos retienen y nos han puesto esto.—Señalando sus cadenas, la mirada de Kael trata de ofrecer valor aún con su estructura temblorosa a causa del enorme miedo que siente.—Si debemos combatir, todos buscamos lo mismo, y traicionarnos solo nos pondría en desventaja hasta que consigamos librarnos de las cadenas. Solos es prácticamente imposible que salgamos de esta, por lo que pese lo que nos pese a todos, debemos tratar de confiar los unos en los otros.—Algo que hasta el momento no está dispuesto a hacer; no sin haberlo expresado como está haciendo previamente y se llega a un acuerdo.—Si nos obligan a enfrentarnos entre nosotros, lo mejor será fingir mientras buscamos una solución alternativa, y comprar todo el tiempo que nos sea posible.—Desgraciadamente es una respuesta poco efectiva, pero es mejor que matarse los unos a los otros cuando resulta que los miembros de esta sala no tienen nadie más a quién recurrir.—Y sobre todo...dejaos de soberbias y amenazas. O empezamos a comportarnos todos con seriedad, o acabaremos bajo tierra sin volver a sentir la libertad nunca más.—Y esas últimas palabras, iban dirigidas no solo para los criminales, sino también para su compañero, al cuál, a pesar de todo, le permite confiar en él.

—Poneos las pilas.

A disposición


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 6) - por Kael Omuyaga - 23-03-2026, 12:32 AM

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