23-03-2026, 05:26 AM
Tío Eros tenía razón… hay personas que cambian el mundo entero. Cuando conocí al señor Koto sentí que un mundo nuevo se abría frente a mí, como si una puerta silenciosa se iluminara de repente. La música es como respirar, entra despacito y hace que el corazón se sienta liviano, no hay nada mejor que la música. ¿El tío Eros tendrá a alguien así de maravilloso cerca de él?, ¿Qué clase de amigos tendrá el tío Eros?, ¿Reirán juntos?, ¿Tío Eros ríe?, muchas preguntas, como una canción que no termina de componerse.
—- ¡Ese es el secreto!, demasiadas cosas dulces hasta que funcione. —- Me sentí feliz cuando dijo que el sándwich estaba rico, lo sabía, ¡También soy buena cocinando!, sonreí abiertamente de felicidad, aunque algo me llamó la atención, o mejor dicho, me di cuenta de que el Tío Eros no es muy expresivo, es más bien como… ¿Un gato?.
Pero no cualquier gato, sino de esos que son muy esquivos, como el gato de la señora Raquel. Nunca logro alcanzarlo, ni se deja tocar la panza.
—- ¿Quieres que te ayude a buscarla?, dos son mejores que uno. —- Una vez me perdí cuando fui a las cascadas con mis hermanos, ¿Su mamá podría estar perdida ahora también?, El pueblo es gigantesco… muchas veces yo misma termino perdiéndome entre las calles rocosas de Baquella. — Quizás no sabe como volver.
—- Pero…¿Y si preocuparnos significa que algo nos importa mucho? —- Miré al cielo de nuevo, notando cómo las hojas eran traídas por la brisa del mediodía desde un frondoso árbol cercano. — Hay cosas que duelen, aunque no podamos controlarlas… y está bien que duelan, porque así… algún día… dejarán de doler y sanarán. — Espero que algún día papá sane.
—Tal vez no se pueda hacer nada en ese momento, pero es mejor que reprimirlo todo y soportarlo en silencio. — Bueno, papá dice eso, que nunca debo ocultar mis sentimientos, que siempre sea sincera o al final me abrumaría el dolor.
—Tio Eros… —- Miré las tumbas a mi alrededor, a las personas que caminaban llevando flores y pequeños regalos a las tumbas. Había expresiones tristes en sus miradas… y otros niños, como yo, tenían rostros sombríos, llenos de silencio. Incluso tío Eros parecía alguien oscuro como ellos. Luego me miré a mí misma… vestida de blanco.
—- Si algún día llegase a morir, me gustaría descansar en una cama de flores… —- Luego lo miré, sonriente, aunque yo deseaba vivir para siempre, posiblemente también podría morir. — Morir no debería ser triste, creo que hay que vivir bellamente hasta el final, y yo miré un cuento donde una princesa moría en una cama de flores, y su atayud era de cristal.
—- Por cierto, ¿Alguna vez has visto un fantasma?.
—- ¡Ese es el secreto!, demasiadas cosas dulces hasta que funcione. —- Me sentí feliz cuando dijo que el sándwich estaba rico, lo sabía, ¡También soy buena cocinando!, sonreí abiertamente de felicidad, aunque algo me llamó la atención, o mejor dicho, me di cuenta de que el Tío Eros no es muy expresivo, es más bien como… ¿Un gato?.
Pero no cualquier gato, sino de esos que son muy esquivos, como el gato de la señora Raquel. Nunca logro alcanzarlo, ni se deja tocar la panza.
—- ¿Quieres que te ayude a buscarla?, dos son mejores que uno. —- Una vez me perdí cuando fui a las cascadas con mis hermanos, ¿Su mamá podría estar perdida ahora también?, El pueblo es gigantesco… muchas veces yo misma termino perdiéndome entre las calles rocosas de Baquella. — Quizás no sabe como volver.
—- Pero…¿Y si preocuparnos significa que algo nos importa mucho? —- Miré al cielo de nuevo, notando cómo las hojas eran traídas por la brisa del mediodía desde un frondoso árbol cercano. — Hay cosas que duelen, aunque no podamos controlarlas… y está bien que duelan, porque así… algún día… dejarán de doler y sanarán. — Espero que algún día papá sane.
—Tal vez no se pueda hacer nada en ese momento, pero es mejor que reprimirlo todo y soportarlo en silencio. — Bueno, papá dice eso, que nunca debo ocultar mis sentimientos, que siempre sea sincera o al final me abrumaría el dolor.
—Tio Eros… —- Miré las tumbas a mi alrededor, a las personas que caminaban llevando flores y pequeños regalos a las tumbas. Había expresiones tristes en sus miradas… y otros niños, como yo, tenían rostros sombríos, llenos de silencio. Incluso tío Eros parecía alguien oscuro como ellos. Luego me miré a mí misma… vestida de blanco.
—- Si algún día llegase a morir, me gustaría descansar en una cama de flores… —- Luego lo miré, sonriente, aunque yo deseaba vivir para siempre, posiblemente también podría morir. — Morir no debería ser triste, creo que hay que vivir bellamente hasta el final, y yo miré un cuento donde una princesa moría en una cama de flores, y su atayud era de cristal.
—- Por cierto, ¿Alguna vez has visto un fantasma?.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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