23-03-2026, 04:46 PM
Se mantiene la sonrisa, se mantiene el interés. Curiosa es la mujer de cabellos rosados, y la ceja derecha de la peliverde alzada se ve por la incredulidad. Buscar paz en un escenario que, aparentemente, tiene un solo final es solo una excusa, ¿cierto? Para conseguir tiempo, porque duda de que alguien en realidad crea que todo esto acabará con un beso y un abrazo.
¿No opinas lo mismo, Yuuki? Deberías. La dulzura de tu sonrisa es tanta que no tarda en hastiar al que apunta ser el jefe de esa peligrosa pandilla, al que ordena con tanta superioridad… La cual no es tanta para la más pequeña de todos los presentes, pues la risa desde el fondo ha brotado y a montón de su rosada boca borbotea.
—No haría eso si fuese ustedes —La burla no se esconde en el canturreo, ni en la mirada que los desafía a actuar, a que den el primer paso. ¿O el segundo? Pues la fémina no ha tardado en actuar tan pronto el mínimo movimiento ha hecho el par cercano. Un gran y largo grito es lo que le sigue a las puntas hundiéndose en la piel de la entrepierna del gigante a la derecha, al tiempo que la responsable dos saltos da hacia atrás. —¿Dolió?
Sobra la pregunta, sin embargo, la respuesta allí está: la sangre goteando hacia el suelo. Cuán adictivo sería observar un diminuto lago formarse, mas la actuación exige no distraerse. Veloces se han movido sus ojos del herido hacia el que gigante que sobra y la ira percibe en el mirar ajeno. Desearía probar aquellos ojos y arrancarles ese dulce néctar. La sola idea provoca que, inconsciente, la lengua repase su labio inferior.
—Si me atrapa, aceptaré cualquier castigo que me dé, señor —Como si esa alguna vez esa hubiese sido su intención es que se acerca al gigante, quien por su parte ha buscado cortar distancia con ella al dar pasos agrandados. —Celebraré el intento —Palabras que no hacen más que impulsar el garrote hacia ella con el mayor de los enojos, pues han calado de la peor manera en el humor de su nuevo amigo. Qué lástima.
Sí, es una lástima. Debe serlo para su atacante, definitivamente, el atacar y apenas rozar la pierna. Una pequeña herida es igual a nada, Yuqi, y definitivamente has sufrido peores que estas. Más desastrosas, más punzantes. Detalles del pasado que a segundo plano pasan, pues el otro grito femenino ha jalado su mirada de antes.
¿No es encantador ese rostro? La inocencia distorsionada, furia desbordada. La fachada se ha caído, Yuuki, y para nosotros está bien: es más entretenido así. Juega más de esta manera, con nosotros, con ella, y no te preocupes aún si el líquido carmín de su muslo surge. Lo sabes, ¿cierto? Ese presentimiento llega a ti en el segundo que tu nombre mencionas y esa boca ya curvada se ensancha media pulgada más.
—Yuuki. Me gusta como suena, ¿a ti no? —Queda claro a quien la pregunta dirige, por mucho que sus pupilas se encuentren fijas en el gigante de antes que de encima no se quita. —Un nombre bonito para una chica bonita.
Así que asegúrate de sobrevivir, Yuuki. Sería un desperdicio perder a alguien así.
Distraerse permitido no está.
¿No opinas lo mismo, Yuuki? Deberías. La dulzura de tu sonrisa es tanta que no tarda en hastiar al que apunta ser el jefe de esa peligrosa pandilla, al que ordena con tanta superioridad… La cual no es tanta para la más pequeña de todos los presentes, pues la risa desde el fondo ha brotado y a montón de su rosada boca borbotea.
—No haría eso si fuese ustedes —La burla no se esconde en el canturreo, ni en la mirada que los desafía a actuar, a que den el primer paso. ¿O el segundo? Pues la fémina no ha tardado en actuar tan pronto el mínimo movimiento ha hecho el par cercano. Un gran y largo grito es lo que le sigue a las puntas hundiéndose en la piel de la entrepierna del gigante a la derecha, al tiempo que la responsable dos saltos da hacia atrás. —¿Dolió?
Sobra la pregunta, sin embargo, la respuesta allí está: la sangre goteando hacia el suelo. Cuán adictivo sería observar un diminuto lago formarse, mas la actuación exige no distraerse. Veloces se han movido sus ojos del herido hacia el que gigante que sobra y la ira percibe en el mirar ajeno. Desearía probar aquellos ojos y arrancarles ese dulce néctar. La sola idea provoca que, inconsciente, la lengua repase su labio inferior.
—Si me atrapa, aceptaré cualquier castigo que me dé, señor —Como si esa alguna vez esa hubiese sido su intención es que se acerca al gigante, quien por su parte ha buscado cortar distancia con ella al dar pasos agrandados. —Celebraré el intento —Palabras que no hacen más que impulsar el garrote hacia ella con el mayor de los enojos, pues han calado de la peor manera en el humor de su nuevo amigo. Qué lástima.
Sí, es una lástima. Debe serlo para su atacante, definitivamente, el atacar y apenas rozar la pierna. Una pequeña herida es igual a nada, Yuqi, y definitivamente has sufrido peores que estas. Más desastrosas, más punzantes. Detalles del pasado que a segundo plano pasan, pues el otro grito femenino ha jalado su mirada de antes.
¿No es encantador ese rostro? La inocencia distorsionada, furia desbordada. La fachada se ha caído, Yuuki, y para nosotros está bien: es más entretenido así. Juega más de esta manera, con nosotros, con ella, y no te preocupes aún si el líquido carmín de su muslo surge. Lo sabes, ¿cierto? Ese presentimiento llega a ti en el segundo que tu nombre mencionas y esa boca ya curvada se ensancha media pulgada más.
—Yuuki. Me gusta como suena, ¿a ti no? —Queda claro a quien la pregunta dirige, por mucho que sus pupilas se encuentren fijas en el gigante de antes que de encima no se quita. —Un nombre bonito para una chica bonita.
Así que asegúrate de sobrevivir, Yuuki. Sería un desperdicio perder a alguien así.
Distraerse permitido no está.
