23-03-2026, 06:20 PM
No pudo evitar sacarle la lengua y se cruzó de brazos, dándole la espalda, jugando a estar más enfadada con él que estarlo en realidad, sin saber del todo por qué aquello se le hacía tan divertido, eso sí, le sorprendía un poco que hubiese tomado aquella reacción de dispararle, cuando en el pasado solo habría entrado en pánico ante la idea de hacerlo, ¿Ocasionar daño a un amigo? ¡Jamás! Y ahora estaba disparando flechas como si fuese cualquier otro lunes para ella; por otro lado, haberse vuelto una Seraphine burrito con la toalla resultó reconfortante; tenía un enorme abrazo rodeándola de los pies a la cabeza.
Y cuando vio la pulsera, el pulso de Seraphine subió un poco, buscando acercarse para verla, una parte de ella no esperaba que Kazan la vistiese, al no pensar que tenía la obligación de ello, naciendo desde la profundidad de su corazón al ser algo que quería hacer solo para él, siendo una emoción electrizante el tener a alguien que hacerle el primer regalo decente de su vida, o al menos eso creía la mujer de cabellos bicolores. —¿Qué crees que le gustaría a Mizuki?— Se rascó un poco el mentón, ahora habiendo agarrado una ramita suelta para poder escribir en la arena, de pronto, infló sus mejillas, lanzándole una pequeña roca contra su pie. —Te toca empezar a saber recibirlo o empezaré a sonar como loro roto cada vez que te lo diga— Entrecerró sus ojos, apuntando con su dedo índice; parecía estar regañándolo.
Al verlo fumar, otra vez no pudo evitar hacer una mueca, frotando un poco sus nudillos entre sí, eso no podía ser bueno para su salud, ¿debería arrastrarlo quizás al médico para que viesen sus pulmones? Aquello siquiera era posible; arrugó la nariz, cruzándose de brazos durante unos minutos y movió su pie contra el suelo, dando unos golpecitos, pareciendo ser una liebre. —Ya lo intentaré yo— Colocó una mano sobre su pecho, mientras que con el otro, seguía utilizando aquel palito para escribir en la arena. —Le haré saber que si no puedo hacerlo, me pondré triste— No mentía, quería proteger a sus amigos y si no podía, más de una vez tendría un escenario feo danzando en su cabeza.
De haber podido, Seraphine habría gritado, pareciendo de pronto casi una avestruz al lanzarse contra el suelo, buscando protegerse de la nube de arena, sin embargo, resultó tarde, de pronto, su cuerpo se encontró debajo de una pequeña montaña, batallando para salir y sacudir toda la arena que tenía encima, estuvo a punto de quejarse, cuando vio la línea.
—¿Qué estás haciendo?— Ladeó la cabeza. —¿Vamos a construir algo?— Se acercó con interés. —¿Ahora qué?
Y cuando vio la pulsera, el pulso de Seraphine subió un poco, buscando acercarse para verla, una parte de ella no esperaba que Kazan la vistiese, al no pensar que tenía la obligación de ello, naciendo desde la profundidad de su corazón al ser algo que quería hacer solo para él, siendo una emoción electrizante el tener a alguien que hacerle el primer regalo decente de su vida, o al menos eso creía la mujer de cabellos bicolores. —¿Qué crees que le gustaría a Mizuki?— Se rascó un poco el mentón, ahora habiendo agarrado una ramita suelta para poder escribir en la arena, de pronto, infló sus mejillas, lanzándole una pequeña roca contra su pie. —Te toca empezar a saber recibirlo o empezaré a sonar como loro roto cada vez que te lo diga— Entrecerró sus ojos, apuntando con su dedo índice; parecía estar regañándolo.
Al verlo fumar, otra vez no pudo evitar hacer una mueca, frotando un poco sus nudillos entre sí, eso no podía ser bueno para su salud, ¿debería arrastrarlo quizás al médico para que viesen sus pulmones? Aquello siquiera era posible; arrugó la nariz, cruzándose de brazos durante unos minutos y movió su pie contra el suelo, dando unos golpecitos, pareciendo ser una liebre. —Ya lo intentaré yo— Colocó una mano sobre su pecho, mientras que con el otro, seguía utilizando aquel palito para escribir en la arena. —Le haré saber que si no puedo hacerlo, me pondré triste— No mentía, quería proteger a sus amigos y si no podía, más de una vez tendría un escenario feo danzando en su cabeza.
De haber podido, Seraphine habría gritado, pareciendo de pronto casi una avestruz al lanzarse contra el suelo, buscando protegerse de la nube de arena, sin embargo, resultó tarde, de pronto, su cuerpo se encontró debajo de una pequeña montaña, batallando para salir y sacudir toda la arena que tenía encima, estuvo a punto de quejarse, cuando vio la línea.
—¿Qué estás haciendo?— Ladeó la cabeza. —¿Vamos a construir algo?— Se acercó con interés. —¿Ahora qué?
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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