[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 2)
#6
Apenas habían pasado unos instantes cuando el suelo comenzó a vibrar, acompañado de un sonido hidráulico, y un denso pero inocuo vapor comenzó a acumularse en la sala. Con visible pesadez, y de forma exasperantemente lenta, la enorme puerta frente al grupo comenzó a abrirse, ascendiendo. Por todas partes se oían sonidos de cadenas y engranajes, probablemente responsables de la apertura. A través del vapor se colaba una rendija de luz procedente del otro lado de la puerta, que, poco a poco, fue creciendo hasta iluminar la estancia al completo. Cuando el temblor cesó y el vapor comenzó a desvanecerse, la puerta había quedado completamente abierta. Al otro lado, nuestros protagonistas pudieron observar una nueva estancia. Había llegado el momento...

¿Lo sentís, verdad? Mientras la puerta se estaba moviendo se comenzaba a filtrar un aire helado e incómodo que generaba una leve sensación de malestar. Ahora que nada os impide el paso a la sala que os precede, un viento polar ha invadido por completo la estancia y os ataca sin piedad, filtrándose a través de la piel como dagas y alcanzando hasta los huesos. El frío en ineludible.
La idea de quedarse aquí, en la seguridad de una habitación (aparentemente) sin peligros, es la más sensata. Más aún cuando lo que provoca vuestro mal llega desde el otro lado. Pero la simple imagen mental de que esa puerta inexpugnable se vuelva a cerrar y os deje de por vida en la oscuridad y en el olvido, es lo suficientemente poderosa como para entender que hay que moverse y salir de aquí a como de lugar.

A medida que cambiáis de una habitación a otra, lo veis todo con mucha más claridad y entendéis el porqué de esta sensación de temperatura glacial. Os encontráis con una sala aún más grande que la anterior, un cajón completamente cubo de 14 metros de lado y alto. Todas las paredes son del mismo metal pesado que el de la salita oscura, pero estas tienen un recubrimiento de hielo sólido acumulado durante años, que con el juego de luces claras le dan a al lugar un tono blanquecino y celeste. Capaz y si ponéis la mano o la lengua, os quedáis enganchados para siempre. Lo que sí destacan son diferentes secciones con grandes zarpazos marcados con precisión en una pared que parece irrompible, como si este lugar hubiera sido diseñado para contener a una criatura más grande y letal que vosotros.
El piso no tiene ni un solo cristal de hielo. Lo que si, una cubierta de nieve polvo que actúa como arena fina, pero que se deshace al poco de tener contacto con esta. Por suerte, no resbala y permite un paso firme y estable. En el techo, a parte de las luces, cuelgan unos hilos largos que cruzan el sitio de un lado a otro, y en estos, un conjunto de banderas variopintas de todos los colores y facciones. Desde la reconocible bandera de la Marina y el Gobierno Mundial, a famosas Jolly Rogers de bandas pirata. Todas colocadas sin patrón aparente, pero muy llamativas. También veis, en cada esquina superior, un ventilador gigante a plena potencia. El ruido de estos es constante y notorio. Sois capaces de entender que el frío llega de forma artificial por algún sistema ajeno a la sala... En efecto, estáis atrapados dentro de una nevera gigante.
A vuestra derecha e izquierda, en las esquinas por donde habéis entrado, se encuentran dos enormes columnas de hielo de 3 metros de diámetro que alcanzan la totalidad de la altura posibles. Se separan de las paredes por 1 metro de cada esquina. Curiosas formaciones en un lugar tan peculiar, pero una posible cobertura en caso de peligro inminente. También resalta a sobremanera una especie de escalón superior frente a vosotros, más allá de la media sala desde vuestra entrada, a unos 12 metros. Tiene una elevación de 6 metros  y lo recorre lateralmente, dividiendo la sala a dos alturas escalonadas.

Cuando el último de vosotros termina de cruzar al otro lado, el mecanismo se vuelve a accionar y empieza a cerrar la puerta tras vosotros, siendo imposible de frenar o bloquear. Es el momento de centrarse en lo que viene y no en lo que fue o pudo ser... Dais vuestros primeros pasos por la sala y por mucho que os fijéis, no parece haber nadie más con vosotros. Todo está tranquilo. Quizás demasiado. Lo único que os acompaña es un frío polar intenso que cada vez se hace más notorio y difícil de soportar.
Cuando pasan unos segundos largos y antes de que alcancéis la mitad de la estancia, se oye una risa malévola desde las alturas. -¡¡Ñepepepe...!!- malévola... Pero ridícula. -¡¡Veo que mis nuevas presas acaban de llegar!!- resuelve una voz gangosa pero cargada de malas intenciones. Una bandera blanca se empieza a desplomar en la distancia, una que se mueve por el viento y se contonea de lado a lado hasta aterrizar en la distancia, en la elevación lejana. Y como si fuera un truco de magia, de la propia bandera se revela una figura que antes no estaba ahí. Un monstruo sacado de una pesadilla terrible, un ser decrépito y esmirriado con unas fracciones afiladas y predatorias. A pesar de su aspecto horroroso, viste con orgullo ropas de la Marina, aunque en un estado tan lamentable como el suyo.
El ser de pesadilla os encara y extiende sus brazos en alto, sintiéndose como un anfitrión frente a sus comensales. Y con esa voz de tipo enfermo y congestionado, os da la bienvenida:
- ¡Hola a todos... Ola de frío!-
-Bienenfriados seais a mí pequeño iglú, futuros cubitos de hielo.- hace una ligera reverencia , aunquea exagera de más con los brazos. -Mi nombre es Arnold Redflag III, legítimo heredero de la archiconocida familia real de las profundidades Redflag. Seré frío con vosotros, ñepepepe... Habéis venido aquí a morir congelados, a formar parte de un macabro espectáculo invernal y divertimento donde... ¿Sabéis quién es la estrella principal? ¡¡YO!! Sí, yo mismo...- se señala con el dedo pulgar con euforia.
-Pero soy benévolo y altruista. He pactado con el magnífico Landon Coates, mi jefe y la persona más cercana a ser el futuro Almirante de la Marina, para compartir el protagonismo con uno de vosotros.- mientras habla de su jefe, cambia su postura y tono de voz. Se nota demasiado la admiración y lealtad que me tiene a ese hombre  misterioso. Aún así, vuelve en sí con su discurso, más motivado que nunca. -Sois especímenes interesantes, así que podéis morir congelados aquí... ¡O mataros entre vosotros para liberar al único superviviente! La ley de las profundidades, la ley del más fuerte. La posibilidad de conocer al todopoderoso Landon... ¿Qué me decís?¿Váis a formar parte de este juego macabro o preferís pasar al olvido como carne congelada para reyes marinos?-

Frente a vosotros, Arnold Redflag, armado con una lengua viperina y atacando con una verdad impecable: la muerte se va a presentar en esta sala. Ahora es vuestro turno de decidir qué hacer, y sois responsables de vuestras propias acciones. ¡Que comience el espectáculo!

Narración

Próximo turno

Sala de Conservación Polar


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 2) - por Arnold Redflag - 23-03-2026, 10:46 PM

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