24-03-2026, 01:10 AM
Con el tiempo, parecía que terminaba de calmarse. Descendió su espalda, colocando sus brazos sobre sus rodillas. Su rostro se voltea ligeramente, buscando su mirada con calma. Comprendía sus emociones, igual que él comprendía el motivo de hacerlo. No se atrevió a acercarse, no ahora, no por el momento. Pese a la molesta erección entre sus piernas, solo observaba al contrario de reojo, ahora sintiéndose culpable.
Aunque eso no lo hacía menos doloroso. Volteó la mirada en otra dirección, ahora buscando él otra almohada con la que cubrir su erección con su diestra, estirándolo en el extremo del sofá, volviendo la mirada hacia el rubio de vuelta. Su rostro se contorsionaba en una clara sospecha, pero no hubo duda. —No hubo nada más, al menos por mi parte. De Raigo... no puedo garantizar lo mismo. — Elevó su mano, frotándose la nuca. —Si Hakes le habló de ti, es posible que investigara. Podría ir y ver qué tanto sabe... pero parece algo desconfiado. — No sabía si sospechaba algo de sus planes, pero había procurado ocultarlo lo mejor posible, todo lo que le fue posible, de hecho. Ahora tenía otra prioridad.
Sus ojos se centraron de nuevo en Tezca cuando comenzó a hablar. El interés era auténtico, no podía apartar la mirada del rubio cuando, al fin, parecía abrirse un poco más a él. Al fin parecía saber un poco más, al fin parecía abrirse más. —El medallón... — murmuró, descendiendo la mirada hacia donde el mismo tenía protagonismo, sobre su pecho. —Me suena que me dijiste que era algo de tu madre. ¿Fue acaso su último regalo? ¿Por eso lo aprecias tanto? ¿Cuidaba bien de ti? — Por su parte, no podía comprender el sentimiento, no había recibido un afecto familiar que, aparentemente, Tezca sí.
Se acercó un poco más a él, rompiendo un poco la distancia, sin dejar de escucharlo, elevando su zurda, buscando acariciar su brazo, sostener su mano... pero cesó. “Aleksei Petrovnich”. No lo conocía, pero sabía bien a quién se refería. Aquel que una vez mencionó, aquel que lo hizo huir de la casa y que todo comenzara a volverse más caótico. Juntó sus manos, apretándolas entre sí. Cuanto más escuchaba, más parecía que el contrario parecía atormentado por todo. Pese a su amplio conocimiento, ninguno de los nombres le resultaba familiar y, por una vez, deseó saberlo para satisfacerlo y tranquilizarlo... O tal vez si lo supiera empeoraría más las cosas. Sus pulgares se apretaban entre sus manos.
—Con mierdas de doctor...— Hizo una pausa, quizás más larga de lo esperada, elevando la cabeza hacia el contrario, buscando nuevamente su mirada. ¿Qué tipo de expresión tendría al hablar de su ex? ¿Qué cara pondría al recordarlo? Y, aparentemente, no era solo eso... También confesaba que él mismo le recordaba a ese doctor. —¿Te refieres a experimentos, Tezca? — Si tuvo que huir... posiblemente era algo ilegal que comenzaba a conocerse demasiado. Conocía el labor, conocía a su socio Hyákinthos, conocía a ese tipo de médicos, y muchos más. Imaginar a Tezca en alguna de esas sesiones solo le hirvió la sangre. ¿Lo comparaba con alguien como él? No. No... Quizás solo estaba confundiendo las cosas. Respiró hondo, tratando de calmarse. Su erección ya comenzaba a perder fuerza dada la situación. Elevó su diestra, separando finalmente sus manos, frotando sus ojos con cansancio. Odiaba no saber qué decir, no saber cómo animarlo, no saber cómo reconfortarlo... Si su vida hubiera sido distinta, ¿habría sabido cómo responderle?
—No soy Aleksei, Tezca... — Su voz sonó en un susurro, separando su mano, ahora siendo él quien no se atrevía a mirarlo. —Soy Jin. Solo Jin. Tú mismo me hiciste darme cuenta de eso. — Pero ahora, aparentemente, solo era comparado con algún doctor que él parecía haber apreciado. ¿Quizás solo era esa sensación de familiaridad la que lo hizo unirse? Si era el caso... no sabía si sentirse bien con ello. Ni siquiera sabía qué pensar al respecto. El silencio se volvió más alargado, solo siendo roto por una sola pregunta. Una que iba muy en serio, sin decoraciones y el tono, seguro y firme, demostraban que era el caso.

—No tienes que perdonarme si no quieres. También entiendo esto.
Aunque eso no lo hacía menos doloroso. Volteó la mirada en otra dirección, ahora buscando él otra almohada con la que cubrir su erección con su diestra, estirándolo en el extremo del sofá, volviendo la mirada hacia el rubio de vuelta. Su rostro se contorsionaba en una clara sospecha, pero no hubo duda. —No hubo nada más, al menos por mi parte. De Raigo... no puedo garantizar lo mismo. — Elevó su mano, frotándose la nuca. —Si Hakes le habló de ti, es posible que investigara. Podría ir y ver qué tanto sabe... pero parece algo desconfiado. — No sabía si sospechaba algo de sus planes, pero había procurado ocultarlo lo mejor posible, todo lo que le fue posible, de hecho. Ahora tenía otra prioridad.
Sus ojos se centraron de nuevo en Tezca cuando comenzó a hablar. El interés era auténtico, no podía apartar la mirada del rubio cuando, al fin, parecía abrirse un poco más a él. Al fin parecía saber un poco más, al fin parecía abrirse más. —El medallón... — murmuró, descendiendo la mirada hacia donde el mismo tenía protagonismo, sobre su pecho. —Me suena que me dijiste que era algo de tu madre. ¿Fue acaso su último regalo? ¿Por eso lo aprecias tanto? ¿Cuidaba bien de ti? — Por su parte, no podía comprender el sentimiento, no había recibido un afecto familiar que, aparentemente, Tezca sí.
Se acercó un poco más a él, rompiendo un poco la distancia, sin dejar de escucharlo, elevando su zurda, buscando acariciar su brazo, sostener su mano... pero cesó. “Aleksei Petrovnich”. No lo conocía, pero sabía bien a quién se refería. Aquel que una vez mencionó, aquel que lo hizo huir de la casa y que todo comenzara a volverse más caótico. Juntó sus manos, apretándolas entre sí. Cuanto más escuchaba, más parecía que el contrario parecía atormentado por todo. Pese a su amplio conocimiento, ninguno de los nombres le resultaba familiar y, por una vez, deseó saberlo para satisfacerlo y tranquilizarlo... O tal vez si lo supiera empeoraría más las cosas. Sus pulgares se apretaban entre sus manos.

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—Con mierdas de doctor...— Hizo una pausa, quizás más larga de lo esperada, elevando la cabeza hacia el contrario, buscando nuevamente su mirada. ¿Qué tipo de expresión tendría al hablar de su ex? ¿Qué cara pondría al recordarlo? Y, aparentemente, no era solo eso... También confesaba que él mismo le recordaba a ese doctor. —¿Te refieres a experimentos, Tezca? — Si tuvo que huir... posiblemente era algo ilegal que comenzaba a conocerse demasiado. Conocía el labor, conocía a su socio Hyákinthos, conocía a ese tipo de médicos, y muchos más. Imaginar a Tezca en alguna de esas sesiones solo le hirvió la sangre. ¿Lo comparaba con alguien como él? No. No... Quizás solo estaba confundiendo las cosas. Respiró hondo, tratando de calmarse. Su erección ya comenzaba a perder fuerza dada la situación. Elevó su diestra, separando finalmente sus manos, frotando sus ojos con cansancio. Odiaba no saber qué decir, no saber cómo animarlo, no saber cómo reconfortarlo... Si su vida hubiera sido distinta, ¿habría sabido cómo responderle?
—No soy Aleksei, Tezca... — Su voz sonó en un susurro, separando su mano, ahora siendo él quien no se atrevía a mirarlo. —Soy Jin. Solo Jin. Tú mismo me hiciste darme cuenta de eso. — Pero ahora, aparentemente, solo era comparado con algún doctor que él parecía haber apreciado. ¿Quizás solo era esa sensación de familiaridad la que lo hizo unirse? Si era el caso... no sabía si sentirse bien con ello. Ni siquiera sabía qué pensar al respecto. El silencio se volvió más alargado, solo siendo roto por una sola pregunta. Una que iba muy en serio, sin decoraciones y el tono, seguro y firme, demostraban que era el caso.

—¿Quieres que te ayude a encontrar a tu padre?
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
