24-03-2026, 10:36 AM
(Última modificación: 24-03-2026, 10:36 AM por Sigurd Haakon.)
Lo tengo a tiro después de la retahíla de golpes y puñetazos que llevo encima, que le he dejado una ligera apertura y el cabrón se me ha subido a las barbas. Y aún y con esas, me detiene el golpe sin dificultad alguna. Quizás sea porque he pecado de previsible o porque me tiene ya bien estudiado, pero desde la guardia consigue bloquear mi Bilröst, un ataque que frenó en seco a un capitán de la Marina. Sorprendente, sin duda. Cuando se toma el combate en serio, Ubbe es un rival temible.
Extiende sus brazos de forma violenta para abrir también mi guardia. Su fuerza bruta es asombrosa, pero aún y con esas, estoy preparado para lo que viene. No soy en más rápido ni tengo mucha puntería, pero en las distancias cortas nadie me supera. Y cuando parece que va a llegar el siguiente golpe... El mamón se frena en seco y se empieza a despollar. Su cara lo dice todo, ya estamos en paz.
Me empiezo a reír con el, ajenos a la destrucción que hemos causado por una mala broma. Todo el mercadillo devastado, con gente aplastada entre los escombros y miedo en los ciudadanos. Un buen momento para afianzar los lazos de una fraternidad unida por la sangre. No la nuestra, sino la de nuestros enemigos.
Recoge una piña del suelo, una de las pocas supervivientes del holocausto piñil que provoqué cuando lancé el carro. Quiere que me disculpe con la fruta. Entre risas, la cojo y me la acerco a la cara. -Capaz y te ha molestado más lo de la fruta que lo de la bebida ¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!- hay que joderse. Pero bueno, cada quien tiene sus rarezas. Le doy un bocado y la saboreo. Es ácida, aunque jugosa. -Me disculpo contigo frutita- suelto con la boca llena -No estás nada mal...-
Nos vamos entonces los dos hermanos, alejándonos en el horizonte de Katorea en busca de nuevas aventuras. -Oye... ¿Tú crees que encontraré a Musashi pronto?-
Extiende sus brazos de forma violenta para abrir también mi guardia. Su fuerza bruta es asombrosa, pero aún y con esas, estoy preparado para lo que viene. No soy en más rápido ni tengo mucha puntería, pero en las distancias cortas nadie me supera. Y cuando parece que va a llegar el siguiente golpe... El mamón se frena en seco y se empieza a despollar. Su cara lo dice todo, ya estamos en paz.
Me empiezo a reír con el, ajenos a la destrucción que hemos causado por una mala broma. Todo el mercadillo devastado, con gente aplastada entre los escombros y miedo en los ciudadanos. Un buen momento para afianzar los lazos de una fraternidad unida por la sangre. No la nuestra, sino la de nuestros enemigos.
Recoge una piña del suelo, una de las pocas supervivientes del holocausto piñil que provoqué cuando lancé el carro. Quiere que me disculpe con la fruta. Entre risas, la cojo y me la acerco a la cara. -Capaz y te ha molestado más lo de la fruta que lo de la bebida ¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!- hay que joderse. Pero bueno, cada quien tiene sus rarezas. Le doy un bocado y la saboreo. Es ácida, aunque jugosa. -Me disculpo contigo frutita- suelto con la boca llena -No estás nada mal...-
Nos vamos entonces los dos hermanos, alejándonos en el horizonte de Katorea en busca de nuevas aventuras. -Oye... ¿Tú crees que encontraré a Musashi pronto?-
Continuará...
En efecto, cajita feliz
