24-03-2026, 03:41 PM
—Sobre si eres mejor o peor, dejémoslo a tu desempeño, cariño. Ciertamente, puedo hacer que me consideres la experiencia.
Sintió su sostén ser aflojado y ayudó con un movimiento fluido de sus manos a retirarlo, dejando que sus pechos se mostraran desnudos frente a él. Se podía ver que su pecho se hinchaba y se encogía a un paso acelerado debido a la respiración agitada de la pelirrosa. Tezca podría ver los rosáceos pezones y la forma en punta que éstos tenían. No eran exactamente grandes, pero tampoco eran pequeños y Yuuki aprovecharía para apretar sus brazos a los costados para que así pudiera juntar sus senos y juguetear un poco para Tezca. El rubor en la cara de Yuuki no se podía negar y la sonrisa que tenía era imposible de borrar aunque ella lo quisiera.
Con su espalda contra la cama, llevó ambas manos a la cadera del hombre y luego, con un poco de jugueteo y usando sus dedos, le fue quitando el pantalón junto con la ropa interior, queriendo sacarle toda la ropa de una sola vez y deseando ver, con ansia, lo que podía tener Tezca para ella. Y al verlo, no se decepcionó para nada. A decir verdad lucía bastante conforme con lo que podía ver. Incluso bajó un poco de saliva que se había formado casi que por reflejo solo de pensar en ello.
—¿Si no hubiera soltado tu tridente, aún tendrías esa lanza lista, campeón? —Dijo con un tono juguetón mientras echaba mano a la pieza hermosa y bien formada que era aquél mástil que cargaba el rubio entre sus piernas.
Estiró los dedos tanto como pudo para medir mejor y con la boca entreabierta, parecía repetir el movimiento de sus dedos en su propio paladar. Cuando notó que había una clara diferencia de longitudes, se rio para adentro y se vio cómo sus ojos se iluminaban con una lujuria que opacaba todo el jugueteo de antes.
—Déjame manejarte un momento, ¿Sí? Quiero... probar... algo...
Soltó a Tezca de sus partes nobles y con la otra mano lo fue empujando gentilmente para que se acostara sobre la cama, lo quería completamente tendido. Y una vez lo logró, se retiró ella misma lo que le quedara de ropa y dejó que él la pudiera observar. Su piel era bien cuidada, clara y tenía algo de brillo que le otorgaba también la luz que entraba por la ventana. Sus caderas, a diferencia de sus pechos, sí eran prominentes, un tanto más anchas en proporción que el pecho, y que junto a su delgada cintura, aprovechaba para abusar de su figura con aquellos a quienes le gustaba engatuzar. Y podría decirse que con Tezca hacía lo mismo, aunque la verdad era más ella siendo una fácil con el rubio que otra cosa.
Como fuera, luego de quitarse toda indumentaria, ágilmente se posó por encima del hombre dorado, poniendo su cadera sobre el pecho de éste e inclinándose para poder tener su rostro frente al miembro erecto que la había hecho salivar antes. No hacía falta que dijera nada, pero aún así usó su mano derecha para tocarse a sí misma y darse un poco de placer mientras le ofrecía a Tezca sus pliegues, ahora abiertos con ayuda de las puntas de sus dedos.
Por otro lado, y con la mano contraria, estaría acariciando y masajeando toda la longitud del varón, poniendo luego la punta de éste sobre sus labios previamente humedecidos, dando tímidos besos y roces para buscar tenerlo tan duro como el granito. Y no esperaba menos de él. Respiraba de manera pesada y profunda, y abría la boca lentamente para luego introducir el miembro dentro, engulléndolo a tramos y sacándolo para tomar aire.
Con la lengua, pasaría y saborearía desde la base. Y luego de aclarar su garganta, abriría la boca, pondría la lengua fuera y esta vez pondría todo el largo dentro de su boca, pasando hasta su garganta. Tendría los ojos cerrados, buscando controlar el reflejo que le causaba ser invadida de esa manera. Pero no se quedaría allí, buscaría presionar con la lengua y hasta con la garganta misma, pulsando en intervalos irregulares, queriendo complacer al extraño que ahora la ponía loca.
Sintió su sostén ser aflojado y ayudó con un movimiento fluido de sus manos a retirarlo, dejando que sus pechos se mostraran desnudos frente a él. Se podía ver que su pecho se hinchaba y se encogía a un paso acelerado debido a la respiración agitada de la pelirrosa. Tezca podría ver los rosáceos pezones y la forma en punta que éstos tenían. No eran exactamente grandes, pero tampoco eran pequeños y Yuuki aprovecharía para apretar sus brazos a los costados para que así pudiera juntar sus senos y juguetear un poco para Tezca. El rubor en la cara de Yuuki no se podía negar y la sonrisa que tenía era imposible de borrar aunque ella lo quisiera.
Con su espalda contra la cama, llevó ambas manos a la cadera del hombre y luego, con un poco de jugueteo y usando sus dedos, le fue quitando el pantalón junto con la ropa interior, queriendo sacarle toda la ropa de una sola vez y deseando ver, con ansia, lo que podía tener Tezca para ella. Y al verlo, no se decepcionó para nada. A decir verdad lucía bastante conforme con lo que podía ver. Incluso bajó un poco de saliva que se había formado casi que por reflejo solo de pensar en ello.
—¿Si no hubiera soltado tu tridente, aún tendrías esa lanza lista, campeón? —Dijo con un tono juguetón mientras echaba mano a la pieza hermosa y bien formada que era aquél mástil que cargaba el rubio entre sus piernas.
Estiró los dedos tanto como pudo para medir mejor y con la boca entreabierta, parecía repetir el movimiento de sus dedos en su propio paladar. Cuando notó que había una clara diferencia de longitudes, se rio para adentro y se vio cómo sus ojos se iluminaban con una lujuria que opacaba todo el jugueteo de antes.
—Déjame manejarte un momento, ¿Sí? Quiero... probar... algo...
Soltó a Tezca de sus partes nobles y con la otra mano lo fue empujando gentilmente para que se acostara sobre la cama, lo quería completamente tendido. Y una vez lo logró, se retiró ella misma lo que le quedara de ropa y dejó que él la pudiera observar. Su piel era bien cuidada, clara y tenía algo de brillo que le otorgaba también la luz que entraba por la ventana. Sus caderas, a diferencia de sus pechos, sí eran prominentes, un tanto más anchas en proporción que el pecho, y que junto a su delgada cintura, aprovechaba para abusar de su figura con aquellos a quienes le gustaba engatuzar. Y podría decirse que con Tezca hacía lo mismo, aunque la verdad era más ella siendo una fácil con el rubio que otra cosa.
Como fuera, luego de quitarse toda indumentaria, ágilmente se posó por encima del hombre dorado, poniendo su cadera sobre el pecho de éste e inclinándose para poder tener su rostro frente al miembro erecto que la había hecho salivar antes. No hacía falta que dijera nada, pero aún así usó su mano derecha para tocarse a sí misma y darse un poco de placer mientras le ofrecía a Tezca sus pliegues, ahora abiertos con ayuda de las puntas de sus dedos.
Por otro lado, y con la mano contraria, estaría acariciando y masajeando toda la longitud del varón, poniendo luego la punta de éste sobre sus labios previamente humedecidos, dando tímidos besos y roces para buscar tenerlo tan duro como el granito. Y no esperaba menos de él. Respiraba de manera pesada y profunda, y abría la boca lentamente para luego introducir el miembro dentro, engulléndolo a tramos y sacándolo para tomar aire.
Con la lengua, pasaría y saborearía desde la base. Y luego de aclarar su garganta, abriría la boca, pondría la lengua fuera y esta vez pondría todo el largo dentro de su boca, pasando hasta su garganta. Tendría los ojos cerrados, buscando controlar el reflejo que le causaba ser invadida de esa manera. Pero no se quedaría allí, buscaría presionar con la lengua y hasta con la garganta misma, pulsando en intervalos irregulares, queriendo complacer al extraño que ahora la ponía loca.

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)