[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas
#11


Ciudad Escarlata, Avenida de la izquierda
Grupo de Fuguwu y Apolo

Toparse con un duelo a muerte en una isla inspirada en el lejano Oeste, no debía estar dentro de los planes de Apolo o Fuguwu y, probablemente, su interés por evitar que se diera aquel derramamiento de sangre innecesario era lo que confirmaba esta teoría. Pero si había algo que el par de marines no podían subestimar, era el orgullo que sentía un cowboy ante su pericia, puntería y, sobre todo, ante su honor.

Conforme los dos vicealmirantes de la marina comenzaron a intentar detener este conflicto sin sentido, más allá de hacer caso a la petición de Weston Pork, el hombre robusto, entrecerró los ojos, frunciendo el ceño y haciendo una muesca de asco con su cara. Por el contrario, a Billy le salió arquear su ceja izquierda, quedándose atónito ante la reacción de los dos marines.

- ¡¿QUÉ CLASE DE COWBOY SE NIEGA A DAR FÉ DE UN DUELO ENTRE EL ORGULLO Y HONOR DE DOS HOMBRES?! - Respondió Pork con otra pregunta, exaltado, mientras intercalaba su mirada entre Fuguwu y Apolo.- PRIMERO DE TODO, NO SOY TU AMIGO - Rechazó la invitación de Apolo, al mismo tiempo que Billy levantaba la mano con discreción. -A mí no me importaría, se ve que eres un vaquero con estilo, nyoho. - Ofreció Billy su amistad al rubio, tuerto y arenoso hombre, interrumpiendo Weston cualquier acto de complicidad con una sonora tos.- Y SEGUNDO, ESTE MALNACIDO DE AQUÍ SE HA TRAJINADO A MI MUJER Y DEBE PAGAR POR FALTARME EL RESPETO. - Continuó vociferando, encarando a continuación a Billy, quién se encogió de hombros.- ¿Qué culpa tengo yo de querer montar a cualquier animal como buen cowboy que soy, nyoho? - Pensó con guasa, hasta que pasó a mirar de reojo al dúo justiciero, con una cara llena de seriedad.- Pero en algo ha dado el viejo Pork en el clavo, y es que no hay cowboy que se precie que se niegue a hacer de árbitro en un duelo. Es una tradición insular, algo que todo el mundo conoce, nyoho. - Siguió hablando, volteándose para mirar de frente a Apolo y Fuguwu, dedicándole una breve mirada de soslayo al furioso Weston Pork.- Y encima, sois lo suficientemente llamativos como para que no me acuerde de vosotros, ¡joder! Si es que derrochais más estilo que una vaca con botines rojos, nyoho. - Aplaudió vuestros currados outfits, sujetando el ala de su sombrero con su diestra, y colocándosela hasta taparle la vista. - ¿Quiénes sois y qué hacen unos forasteros como vosotros por aquí? - Preguntó, mientras levantaba levemente su sombrero de su rostro, mostrando tan solo su ojo izquierdo, convencido de que, los dos marines, por su comportamiento reacio a los dueños, debían venir de fuera. Y, por si fuera poca la tensión, la hora no acompañaba, rompiendo el silencio el estómago hambriento de Fuguwu que, desde que salieron en búsqueda de información, no había probado ni un ápice de comida.



Ciudad Escarlata, Avenida de la derecha
Grupo de Viktor y Karlglass

Por el otro lado, la otra pareja compuesta por Viktor y Karlglass, se habían topado por fortuna con el mismísimo y extravagante Sheriff de Ciudad Escarlata, la figura de autoridad que, lejos de imponer, de sus primeras intersecciones consistieron en enfocarse en las exhuberantes tetas de la semioni quién, no sólo no se lo tomó como un ataque, sino que se lo tomó como todo un piropo, proponiendo al rechoncho vaquero vestido de negro que fuera el precursor de un club de fans de la vicealmirante - quién malinterpretó completamente el nombre del jefe, pensando que había tenido un error al nombrarla -. Karglos, ante la propuesta de Karlglass, comenzó a darse palmadas en sus dos mejillas, de forma reiterada. - ¡Se me ha puesto el pito pino! - Exclamó, pasando a reunir toda su atención en la sensual mujer cornuda, la cuál comenzó a entrar en detalle sobre el motivo por el que estaban en la isla pasando a enseñarle un cartel de recompensa perteneciente de un tal Nimda Leyos cosa que, junto a la información de que estaban buscando a otro grupo de marines, hizo que las alarmas de Viktor saltaran por completo. Nunca se debía dar información de más a alguien a quién se acababa de conocer. Era algo que él Shichibukai que tenía interiorizado pues, en un mundo de bestias y monstruos, el hombre era un lobo para el hombre. Pero para bien o para mal, el Sheriff ya tenía en su cabeza toda la información que necesitaba escuchar.

- Nimda Leyos y un grupo de marines desaparecidos… - Dijo pensativo Karglos, agachando la cabeza, haciendo que la luz del sol se reflejaran en sus lentes, no dejando ver su mirada, pero si pudiendo ser palpable gracias al haki que, por alguna razón, el sheriff estaba nervioso. Pasó a mirar a su alrededor, cerciorándose de que no había nadie, y se acercó todo lo que pudo al peculiar dúo.- Escuchad a la ley de Ciudad Escarlata, os voy a decir esto porque lo que me quema la polla con esta mujer no es normal, pero nunca y digo NUNCA, digáis aquí que sois marines. - Hizo una pausa, esperando a que les quedara claro sobre el hecho de no revelar su identidad, momento en el que tanto a Viktor como a Karlglass empezó a rugirles el estómago. - Veo que las grapas están muertas de hambre. Seguidme a la taberna y dejadme que os invite a comer, allí os contaré todo lo que sé de Nimda. Os invitaría a mi casa, pero al parecer he olvidado las llaves. - Confesó, colocándose las gafas.

Comenzó a caminar, pues, girando hacia su derecha, dirigiéndose hacia una calle perpendicular que daba a la avenida central y, en consecuencia, a la taberna. Era un edificio de madera rústica, de 20 metros de alto, 30 metros de ancho y 20 metros de profundidad, con las palabras “SALOON” sobre la puerta de la misma, con un color rojizo llamativo. Desde las cuatro ventanas de la fachada - dos a cada lado de la puerta - y junto al ruido que salía desde el interior del local, se podía ver qué era un local bullicioso, pudiendo sentir con el haki que fácilmente el aforo podía rondar la centena. Sus puertas batientes de la entrada - ubicada en la mitad de la fachada -, daban al interior del edificio, mostrando nada más entrar una barra de unos 10 metros de longitud al fondo de la pared contraria a la entrada, conectado entre sí por una gran alfombra roja. Frente a la barra, había plenitud de taburetes en los que la clientela se podía sentar para que el camarero - ubicado tras la barra, como no podía ser de otro modo - les pudiera servir el alcohol y las bebidas que tenía a su disposición, en la estantería detrás de él. Por su parte, había varias mesas redondas, de un tamaño tal que fácilmente podían sentarse 6 personas a su alrededor. Al fondo a la izquierda, había una zona de música, dónde una mujer cantaba a son de un hombre tocando el piano mientras que, al fondo a la derecha, había una zona de juegos, en las que se incluía un diana de dardos o una mesa verde en las que se podían jugar a juegos de cartas.


- Es aquí, you ladyboys. -. Dijo el sheriff, mientras posaba sus dos manos sobre las puertas batientes, empujándolas hacia adentro para abrirse paso al local y encontrarse, de este modo, el más pulcro de los silencios. Las miradas del personal se tornaron, primero, hacia la figura de autoridad de la ciudad y, en segundo lugar, hacia las caras poco-conocidas de la ciudad. Pronto comenzaron los cuchicheos, enfocados sobre todo en la aparición del sheriff en el antro, cuchicheos que nadie con un agudo sentido del oído podía ser capaz de captar. Sin hacer demasiado caso, Karglos siguió caminando hacia una mesa libre, ubicada en la esquina de la izquierda, más pegado a la pared de la fachada, haciendo que la muchedumbre poco a poco dejara de cotillear y volviera a sus quehaceres. En el camino hacia la mesa, todo aquel con un buen sentido de la vista, podía cerciorarse de presencias, visualmente, más llamativas, como un hombre vestido por completo de amarillo y blanco en la zona de juegos, un hombre con rastas, máscara robótica y un poncho en la barra y una mink vaca en la zona de música, siendo justamente la que llevaba la voz cantante en el local. Esas tres presencias eran, justamente además, las que poseían un aura que más destacaban dentro del garito.

Karglos, al llegar hacia la mesa designada, se sentó en una de las seis sillas que había alrededor de esta, quedando más cercano a espaldas de la zona que daba a la entrada.- Coged asiento y pedid lo que queráis, mis grapas, como os dije, la ley invita. -. Esperó a que tomarais asiento y a que pensaráis sobre que consumir cuando, antes de que un camarero os atendiera, tosió.- - Nimda Leyos... Es mi padre, my dad. -. Dijo sin ningún tipo de tapujos, de forma completamente seria y calmada. Por fortuna, el ruido del local era lo suficientemente grande como para que las mesas colindantes no se enteraran de nada y, para bien o para mal, el Kenbunshoku Haki podría advertir que, Karglos una vez más no estaba diciendo ninguna trola e iba completamente en serio. Que el sheriff estuviera de parte suya o del de la justicia, era algo que tendríais que comprobar más adelante.

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - por Garnet D. Matlock - 25-03-2026, 12:32 AM

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