[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 6)
#9
Nezca Torozova soltó muchas tonterías, algunas inchequeables y muy dignas de discursos dados por personas... como él, sin embargo nada de eso fue comparable a lo que escuchó después en palabras del mismísimo Barald, quien mostraba dejes más bruscos al hablar, como si fuese una mole de músculos y poco cerebro. Hasegawa los analizaba bien a ambos, atento a cualquier indicio de hostilidad, y aunque Kael también se mostraba reacio al concepto de colaborar hombro a hombro con piratas, al final la brecha se abrió al menos hasta que Kane mostró señales de querer acercarse.

Shin lo vio en cámara lenta, sus movimientos físicos eran como si estuviese moviéndose en medio del fango, con los pies atrapados, e inmediatamente colocó los dedos índice, medio y pulgar extendidos, listo para atacarlo en ese preciso instante y reducirlo a la absoluta nada, como el pirata que era. Lastimosamente para sus intenciones inmediatas, pero quizás, el bien futuro del grupo, Omuyaga aún sujetándolo tras ayudarlo a ponerse de pie lo alejó de un tirón que lo tomó por sorpresa —¡Hey! ¡Estaba por encargarme! —exclamó mientras se movían en el aire, audible para todos los presentes.

Y todo habría acabado ahí, con el siempre responsable discurso del azabache de no ser porque al pirata se le ocurrió seguir provocándolos, a lo que Shin decidió responder de inmediato. —Cállate tú, a partir de ahora serán perros del gobierno por colaborar con marines. Y no es una cuestión de quién ayuda a quién, Bary, es lógica. —sentenció, su voz había dejado de titubear, durante breves segundos se impuso al terror que estaba asolando a su cuerpo —Soy el más fuerte de esta sala, ¿me entiendes? —con esa última pregunta observó al rubio, en una clara burla, y cuando retornó la vista a Kane se rascó la cervical, con un gesto tan soberbio que era capaz de irritar a muchos.

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—Podría haberlos matado a los dos juntos.

Entonces volvió a su postura natural, con una sonrisa de oreja a oreja. —Agradécele a Kael que... —y justo en ese momento, una punzada de adrenalina invadió su corazón, al que no podía calmar de ninguna manera incluso si en su fachada era el más valiente de todo el grupo. Que también podía ser dadas sus características, pero el efecto tan desgarrador en su cuerpo tras haberse despertado lo ponía en una situación más bien desventajosa en ese ámbito.



Sonidos parecidos a los industriales de Kutsukku interrumpieron en la sala, metal interactuando con metal, o cadenas hechas de las mismas aleaciones. La puerta acorazada, con apariencia de pesar sus respectivas toneladas, comenzó a elevarse como si fuese algo extremadamente sencillo, y mantuvo el deje de alerta en la mente del albino, quien aprovechando la cercanía observó de reojo a Omuyaga —Sabes que no soy estúpido. Confía en mí. —una breve referencia a la fuerte discusión que tuvieron a bordo del Tempestad, y también, su pequeña manera de ofrecer las paces sin decirlo explícitamente.

Pero Kael lo sabía, conocía perfectamente las ideas que pasaban por su cabeza cuando se hacía el idiota, y los engranajes que ponía en funcionamiento al momento de afrontar un combate. Su ego no es exceso de confianza, jamás se valora por encima de lo que cree valer, pero el detalle puntual es, precisamente, que sí piensa que es demasiado, y actúa en función de ello. Mientras la puerta termina de abrirse, lo que antes era una pequeña abertura de luz, ahora se transformaba en un poco más de visibilidad, y el primero en salir por la puerta tras comentarle algo a Nezca Torozova es Barald.

El vapor le llamó la atención, sí, pero aunque intentó no inhalarlo si había algo jodido en el aire no tenían demasiadas chances de salir impunes de esa situación, por ende avanzó tras el dúo de piratas con cautela. En ese momento primaba el instinto de supervivencia conjunto, y por esas razones la idea de atacarlos o complicar más las cosas había desaparecido, aún y si mantendría en alto la guardia, especialmente con Kane. Por ende, y siguiendo esa lógica, una vez ingresaron a la nueva sala la perspectiva y las prioridades habían cambiado por completo.

El olor a madera podrida y humedad le hizo arrugar la nariz, observar el agua sucia y el enorme estanque frente a ellos, con un escenario tan desfavorable, produjo recuerdos que lo llevaban directamente a su pelea contra Kazan. Las diferencias resultaban escasas, en lugar de tener un amplio escenario de treinta metros a la redonda, se encontraban con un espacio de cincuenta metros de ancho y como máximo, doce de largo en referencia al terreno que podían pisar, pese a que el cubículo entero donde los ubicaron parecía tener la misma cantidad de diámetro en todas sus direcciones.

Kazan, el wotan de aquella pelea intentó atacarlo con agua, y gracias a su combate contra Enji y también, los fatídicos momentos donde intentó nadar una vez obtenida su fruta descubrió que, efectivamente, pese a hacerse intangible existen condiciones capaces de hacerle daño. Lo que tenían delante daba toda la sensación de apuntar directamente contra sus debilidades, y no podía permitirse ese lujo.

Fueron noqueados por una energía que no sintió jamás, despertaron encerrados y con collares de esclavos, una vez abren la puerta no hay nadie cerca para adjudicarse el mérito de un rescate súbito y además, su amigo de la infancia se encuentra con él, el detalle que lo ponía más nervioso por los traumas que carga desde que inició su carrera como marine, alimentando el terror tan severo que afrontan su cuerpo y su mente. Sin señales de Nyra, Choi y Dimitri, y con pocas opciones de salir de allí considerando la cantidad de agua que los rodeaba... no podía confiar en nada de lo que se aparezca a partir de ese momento.

Iría con todo ante desde el primer segundo.

La libertad nunca se sintió tan macabra, especialmente porque aquello lucía como un juego orquestado por mentes sádicas. Por ende Shin decidió ubicarse a dos metros a la derecha de Barald, considerando que el rubio se posicionó a dos metros del lado paralelamente opuesto, eso lo dejaba a cuatro del albino y el mencionado también se mantuvo a tres del borde de la madera. Desde esa posición prestó atención al moho y a cualquier posible movimiento que indicase algún peligro en los alrededores, dentro de lo que las posibilidades lumínicas le permitían.

Y fue en ese instante que ocurrió el primer siseo, tenue, pero audible. Observó entre la densidad de sombras emerger del agua a una criatura espeluznante, su estructura física le recordaba a un caimán, con las espinas a su espalda y todo, ¿sería ese animal puntual? ¿O presentaría las características ofrecidas por Kazan? Un gigante acuático, de los molestos.

No se iba a permitir descubrirlo sin tomar la iniciativa.


'Te tengo, esta en el medio justo ahí delante.'

Barald confirmó lo que sus ojos vieron.

Era momento de atacar.

A penas terminó de decir aquella frase, Shin no le dio tiempo de reaccionar a nadie más. Sus piernas tomaron la apariencia distinguible de la luz, activando su akuma y reposicionándose a una velocidad indistinguible para ninguno de los presentes en el borde de la tabla de madera tras haber avanzado tres metros. Luego, y sin detenerse, se reubicó dos metros hacia la izquierda, convirtiendo su brazo derecho también en luz mientras realizaba esa segunda transición, una vez estuvo exactamente tres metros por delante de Kane, y a diecisiete metros exactos de la extraña criatura, con su diestra en dirección a la mencionada y sus dedos índice y medio extendidos apuntando al caimán, en ese mismo movimiento, lanzó su ofensiva.

Una partícula de luz emergió de la punta de sus dedos, avanzando en línea recta y comenzando a recortar las distancias con el monstruo en un parpadeo. El silencio en labios del marine fue sepulcral durante esta acción, estaba completamente concentrado, en sus ideales, los motivos tras las decisiones que tomó y por supuesto, combatiendo contra el miedo.

Antes de que siquiera conecte el primer ataque, pues su velocidad de movimiento era incluso mayor a la de sus ofensivas, se volvió a reposicionar cuatro metros a la derecha manteniendo la inercia, prácticamente volviendo sobre su propia transición previa. Y aún apuntando contra la bestia, misma posición de dedos, sumando el pulgar (índice, medio y pulgar extendidos en dirección al enemigo de la mano derecha) lanzó otro ataque, una esfera de luz de cinco centímetros que se movía con la misma rapidez que su primera ofensiva, aunque al ser lanzada después llegaría en segundo lugar, y posterior a su siguiente acción.

Cuando la esfera abandonó la punta de sus dedos, Shin ya no estaba ahí. Retrocedió de frente a la criatura en dirección a la puerta como si se hubiese teletransportado, recorriendo los doce metros correspondientes, sólo dejando una estela envuelta en fulgor dorado que no era suficiente para interceptarlo sin poder seguirle el ritmo, ya que desaparecía de inmediato. —¡Ven y pelea, desgraciado! ¡Díselo, Nezca Torozova! —gritó mientras se seguía moviendo. Y una vez tomó esa distancia perfectamente calculada, giró el cuerpo con un movimiento de sus piernas transformadas en luz para moverse hacia su derecha (desde la perspectiva del cocodrilo frente a la tabla, a su izquierda) otros siete metros.

Shin no dejaría de moverse pese a haber alcanzado el límite de su movilidad. Mantendría la fruta activa y seguiría recorriendo la superficie de la tabla de madera en su forma parcial de logia, acumulando inercia a medida que seguía avanzando. Los ojos de Hasegawa se movieron a penas unos centímetros, observando otro espacio en su campo de visión, el nuevo destino al cual se reposicionaría al instante.

Info
[Imagen: vEBNZb3.png]
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Vitalidad: 1215 + 0 = 1215
Energia: 1275 - 312 = 963
Espiritu: 141 + 0 = 141


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 6) - por Hasegawa Shin - 25-03-2026, 01:30 AM

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