25-03-2026, 06:01 PM
A pesar de mis mejores intenciones, el miedo que sentía el dragón ante la presión de su esclavista era mayor a mis promesas de libertad. Mientras empezaba a moverme hacia su ubicación para intentar liberarlo el dragón se movió más rápido de lo que mi cuerpo pudo reaccionar – aunque había anticipado el movimiento con mi haki de observación que continuaba expandido en 20 metros – pero la velocidad a la que sus alas batieron superó mi capacidad de respuesta. En una fracción de tiempo la criatura pasó a mi lado, despegando desde donde lo había empujado, recorriendo 14 metros en línea paralela a la roca para luego plegar sus alas completamente, volviéndose aerodinámico, y lanzarse en picado hacia el abismo, hacia su captor. Regrese al borde del precipicio aumentando la expansión de mi haki de observación medio a 25 metros para seguir el movimiento descendente del dragón con mi haki. Reduje mi haki del conquistador concentrándolo en apenas 1 metro de diámetro alrededor de mi cuerpo de forma precavida como protección personal, nada más. Mantener el haoshoku expandido consumía demasiada energía, y necesitaba conservar fuerzas. Llegué al borde exactamente cuando el dragón estabilizó su vuelo y yo me detuve con los dedos de los pies a centímetros del vacío y miré hacia abajo acumulando agua y veneno en ambos brazos e imbuyendo la mezcla con haki de armamento medio.
El dragón flotaba 20 metros por debajo de mi posición y 10 metros hacia afuera del borde del precipicio y sobre su espalda, entre las dos alas, estaba él. El esclavista. El hombre que había atormentado a esta criatura magnífica y encadenado injustificadamente, podía verlo claramente desde mi posición superior. Su figura humanoide de brazos largos aferrada a las escamas del dragón con una mano mientras sostenía dos lanzas con la otra me daba asco. Las cuencas vacías donde deberían estar sus ojos me miraban sin ver y generaban un disgusto mayor por aquel ser que había perdido su humanidad, si en algún momento había tenido alguna. Necesitaba derribarle del dragón a toda costa y conseguir liberarle. La humedad de la tormenta, el vapor que se elevaba del volcán, y mi veneno convergían por toda la extensión de mis brazos. Sentí cómo la mezcla tomaba forma afilándose para convertirse en una cuchilla letal similar al ‘Rankyaku’, pero mucho más potente y venenosa. Sin dudar un segundo, tras llegar al borde del precipicio y confirmar la ubicación del esclavista con mi haki de observación medio, lancé mi brazo derecho hacia adelante en un movimiento cortante apuntando hacia donde el domador montaba al dragón seguido del izquierdo.
El hombre sobre la espalda del dragón no imagino que fuera capaz de volver a atacarle a la distancia pues estaba dos metros fuera de su haki de observación el cual podía sentir gracias a que el mío estaba expandido a 25 metros. Las hojas de agua venenosa atravesaron los 22 metros de distancia descendiendo hacia el explorador perdido con la precisión de una guillotina e impacto en su cabeza (primero la derecha y luego la izquierda) con la misma certeza de una. Por desgracia no le arranco la cabeza como lo haría una. Pero, la primera, le volvió a tirar de su montura alada volviéndole a precipitar al precipicio alejándole cinco metros y la segunda hizo lo suyo otros cinco metros más siguiendo a la primera luego de que le desmontara del dragón. No dudaba que volvería a usar su poder para exigirle al dragón salvarle de nuevo por lo cual expandí mi haki de observación un poco más, hasta llegar a 30 metros para seguir detectando al esclavista, y esta vez tendría que enfrentarle directamente por lo que preparé mi cuerpo mis músculos para mi siguiente jugada.
El dragón flotaba 20 metros por debajo de mi posición y 10 metros hacia afuera del borde del precipicio y sobre su espalda, entre las dos alas, estaba él. El esclavista. El hombre que había atormentado a esta criatura magnífica y encadenado injustificadamente, podía verlo claramente desde mi posición superior. Su figura humanoide de brazos largos aferrada a las escamas del dragón con una mano mientras sostenía dos lanzas con la otra me daba asco. Las cuencas vacías donde deberían estar sus ojos me miraban sin ver y generaban un disgusto mayor por aquel ser que había perdido su humanidad, si en algún momento había tenido alguna. Necesitaba derribarle del dragón a toda costa y conseguir liberarle. La humedad de la tormenta, el vapor que se elevaba del volcán, y mi veneno convergían por toda la extensión de mis brazos. Sentí cómo la mezcla tomaba forma afilándose para convertirse en una cuchilla letal similar al ‘Rankyaku’, pero mucho más potente y venenosa. Sin dudar un segundo, tras llegar al borde del precipicio y confirmar la ubicación del esclavista con mi haki de observación medio, lancé mi brazo derecho hacia adelante en un movimiento cortante apuntando hacia donde el domador montaba al dragón seguido del izquierdo.
El hombre sobre la espalda del dragón no imagino que fuera capaz de volver a atacarle a la distancia pues estaba dos metros fuera de su haki de observación el cual podía sentir gracias a que el mío estaba expandido a 25 metros. Las hojas de agua venenosa atravesaron los 22 metros de distancia descendiendo hacia el explorador perdido con la precisión de una guillotina e impacto en su cabeza (primero la derecha y luego la izquierda) con la misma certeza de una. Por desgracia no le arranco la cabeza como lo haría una. Pero, la primera, le volvió a tirar de su montura alada volviéndole a precipitar al precipicio alejándole cinco metros y la segunda hizo lo suyo otros cinco metros más siguiendo a la primera luego de que le desmontara del dragón. No dudaba que volvería a usar su poder para exigirle al dragón salvarle de nuevo por lo cual expandí mi haki de observación un poco más, hasta llegar a 30 metros para seguir detectando al esclavista, y esta vez tendría que enfrentarle directamente por lo que preparé mi cuerpo mis músculos para mi siguiente jugada.
Resumen
Belico
Gastos

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