[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 6)
#10
Mentiría si hubiese dicho que no se había preocupado, mas la situación no le permitía pecar de imprudente. Se enfrentan a una fuerza desconocida; algo los ha dejado inconscientes en el suelo, aterrados, sufriendo un destino fatal que sólo los más desafortunados consiguen mantener, y lo que aferra en sus cuellos se lo recordará cada maldito segundo, no porque pueda observarlo directamente, sino por la sensación constante que hay en su cada maldito músculo de su cuerpo. Hasegawa parecía dispuesto a hacer las cosas a su manera, pero algo hubo en la mirada entre ambos que les dejó claro que al menos aquel fue la mejor reacción posible por parte de los marines.

La respuesta del pirata ante su forma de actuar no podía ser más predecible. ¿Estaba el marine asustado? Por supuesto que lo estaba. Ninguno de ellos podría negar el temor que los inunda desde que despertaron. Les han infundido una sensación en sus cuerpos que resulta imposible de disimular por muy rectos y firmes que traten de ser. Esa misma sensación recorre el rostro de aquel que le confronta, de su mejor amigo, y del supuesto capitán de los Hana Mahana.

—Cállate tú, a partir de ahora serán perros del gobierno por colaborar con marines.

Las palabras del chico de luz restaron mucho peso sobre los hombros de su amigo. En la gran mayoría de ocasiones, bien fuera por su enorme ego o por tener una boca con nulo o poco filtro terminaba diciendo cosas que podrían meterlos en problemas, y aún con eso, en ocasiones consigue quitarle las palabras que siempre piensa, pero por su forma de actuar nunca prefiere decir. Si no fuera por el miedo que recorre sus cuerpos y por la tensión completa de la situación…

Bueno, por lo menos es algo que sabría tener en cuenta.

Resulta fácil intuir la molestia del criminal al que Kael pudo reconocer tan solo con las cuatro palabras que le ha dedicado, pero…¿y el rubio? Ni siquiera le dedicó un segundo cuando confrontó la situación. Se podría interpretar de decenas de formas distintas, pero en ninguna de ellas lo toma como algo positivo. Un líder, incluso un amigo o un compañero es capaz de defender a los suyos, especialmente cuando aquel que tiene delante no es precisamente de su agrado. Por supuesto, el miembro de la División setenta y cinco no le ofrecería tampoco ningún comentario pues, tal y como ha expresado segundos atrás, si querían colaborar debían dejar a un lado las soberbias y las amenazas.

Al final, Kael nunca pierde los estribos por las provocaciones de un criminal.

—

Aquella puerta reforzada de acero deja en evidencia, por el sonido de sus mecanismos de apertura y lentitud a la hora de abrirse debido a lo que posiblemente sea su increíble peso, que haber intentado abrirla habría sido una completa pérdida de tiempo y la valiosa energía que deben de intentar conservar. El sonido hidráulico de la puerta en ascenso daba a entender la complejidad de la estructura en la que se encontraban los cuatro jóvenes esclavizados.

Su suerte había sido lanzada con los dados del destino, y la sala contigua a ellos no parecía muy dispuesta a ofrecerles ningún tipo de ventaja. Apenas un suelo de madera prácticamente podrida cubría una pequeña parte de la estancia en la que prácticamente podrían caminar como mucho doce metros hacia delante, dejando el resto en manos de un agua ponzoñosa que si le jurasen que era de cloaca, el responsable de la setenta y cinco no hubiese dudado de ello ni por tan solo un instante.

—Sabes que no soy estúpido. Confía en mí.

Resopló. Sabe perfectamente que no es estúpido, pero remarcarlo solo le deja claro que va a hacer algo que a todas luces lo fuese a parecer.

Aún así, por primera vez en mucho tiempo, Kael mostró una pequeña sonrisa, una cómplice, solamente a su amigo. Parece que en el fondo, es el único ser vivo en el mundo que puede lograr algo así, incluso si se han peleado momentos antes de esta situación. Si hay algo que tiene claro, es la capacidad que tienen para trabajar juntos y salir de todas las situaciones en las que se meten, por muy en desventaja que se terminen encontrando.

—Lo hago—Le dió un pequeño toque sobre su hombro con la diestra, antes de comenzar a tomar algo de distancia—Pero tranquilo. Si cometieras un error, sabes que me tienes cubriendo tu espalda.

Sí, quizás puedan terminar enfrentados a la hora de tomar ideas, pero una sola pelea no es ni remotamente suficiente como para terminar enfrentando a aquellos dos marines, que tantas historias y sucesos han vivido acompañados el uno del otro…

Aquel “pantano” se les ofrecía a la vista como su salida del lugar, pero lejos de ello, parecía ser simplemente otro juego predispuesto por aquel o aquellos que habían urdido toda esta maquiavélica treta con tanto trabajo. El desconocimiento de lo que podría pasar, sumado a toda la tensión que recorre su cuerpo, si bien de alguna u otra forma podía terminar soportando sin hacer demasiada mella en su psique, no hacía un buen cóctel de emociones internas en nuestro marine que tiende a sobreanalizar toda clase de situaciones.

Por si fuera poco, incluso con su nariz destrozada y con dificultad para detectar olores, podía notar perfectamente el hedor a humedad que desprende este lugar putrefacto, haciendo que sus fosas nasales le pidieran a gritos abandonar ese lugar, pero…¿por dónde? Al atravesar el umbral de la puerta y observar a su alrededor por la nueva sala, no consigue observar ninguna otra salida, ni siquiera atravesando aquel lago artificial.

“¿Hemos entrado bajo el agua?” Observó su uniforme, llevado impecable y con orgullo al principio en Baterilla antes de partir, preguntándose si había pasado por él alguna mancha que delatase cualquier detalle del que no habría podido percatarse previamente en la sala oscura.

Lo peor que podría haber pasado para sacar algo de información del uniforme es que dejara de quedar en perfectas condiciones, solamente viéndose arrugado tras ser transportado hasta esa sala, o que haya recibido algún rasguño que más tarde, si conseguía salir de ese lugar tendría que tirarlo y pedir un nuevo uniforme, evitando así enfadar a los de rango superior.

Rápidamente entendió que el agua contaminada no estaba presente en su uniforme, pero la necesidad de encontrar algo de información le forzaba a pensar en cualquier remota posibilidad al no entender cómo narices está dentro de esa sala, ni mucho menos la forma de poder salir si se lo propusieran en equipo.

Continuó buscando con la mirada, adentrándose en la sala cinco metros por el centro de la plataforma, dejando que su “Shichibukai” con el mismo color de pelo que el suyo se mantuviese a otros cuatro metros de distancia por delante. La plataforma de madera estaba rota tanto a su izquierda como a su derecha, teniendo la de la izquierda a unos doce metros de distancia. No veía por ninguno de los lados de la plataforma una salida, y al observar el techo nada parecía llamar su atención en un principio.

—¿Alguien ve una salida?—preguntó sin mucha esperanza, mirando a su compañero de división por si milagrosamente él tenía más suerte, hasta que apenas unos segundos después, Barald mencionó la presencia de algo…o alguien.

Desde ese lugar no podía ver en la dirección que el pirata había indicado, teniendo a este precisamente por delante cortando su visión hacia el agua por la zona central. Si había algo escondido en la ciénaga, seguramente no tenía ni la más mínima intención de comportarse amistosamente…y Shin no dudó ni tan siquiera un instante.

Antes de poder visualizarlo, sus movimientos se realizaron a velocidades tan extremadamente altas que sus ojos no pudieron ni seguirlo. La luz de su cuerpo recorrió distancias en décimas de segundo -o lo que él entendió como tal- y comenzó a disparar al agua por la zona señalada. Si él lo había visualizado o no sería indiferente. Ya fuera por prevención de riesgos, o bien porque la amenaza se cernía de una forma mucho peor de la que el azabache podía imaginar, al final su compañero decidió comenzar a encargarse el primero de ese asunto con sus propios métodos.

Él tenía que estar preparado. No puede relajar su cuerpo. Tiene que estar prevenido para enfrentar lo que pueda aparecer, que junto a la adrenalina del combate frente a lo desconocido, sumado por encima al miedo que aún reside en su corazón, y seguramente el de todos…definitivamente no iba a tenerles con una situación sencilla de resolver.

A disposición


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 6) - por Kael Omuyaga - 25-03-2026, 08:41 PM

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