27-03-2026, 12:23 PM
Volver a Baterilla nunca era fácil, especialmente por el hecho de que los peores y más duros momentos de su infancia los vivió allí, también los más felices, pero por alguna razón los momentos más duros y crueles pesaban más que los alegres. Igualmente, le habían mandado allí por trabajo y no tenía más remedio que apechugar y tragar. Por suerte sabía que no se encontraría con el hombre que le hizo perder su ojo a golpes, había muerto años atrás tras una gigantesca ingesta de alcohol… No es que eso le alegrará, pero… Bueno… ¿Qué coño? Si que le alegraba. Borracho muerto abono pa mi huerto.
Estaba tranquilamente apoyado en una pared mientras miraba al cielo con aire distraído, pensando en lo poco que le apetecía hacer nada esa mañana, pero un superior le dijo que debía mover el culo pues estaban buscando a una mujer, cuando le dio los detalles no le quedó más remedio a salir corriendo para buscarla. Muchos iban dispersados, y el era otro, pero se sorprendió a sí mismo cuando mirando en dirección hacia un callejón vio a una chica con las características que le habían dado sentada en un sofá como si se hubiera cansado de huir.
Con aire despreocupado se adentró en el callejón, miró a la mujer, sin duda era atractiva… Pero debía centrarse, al menos de momento.
– Hola. – Saludo con aire despreocupado. – Parece que le has dado mucho trabajo a mis compañeros. – Dijo mientras se acercaba a ella, sin pedir permiso se sentó a su lado en el sofá. – ¿Por qué te perseguimos? – Preguntó, mientras sacaba un cigarrillo de su bolsillo y se lo encendía. No es que fumara a menudo, pero de vez en cuando estaba bien para relajarse. – ¿Quieres? – Le ofreció un cigarrillo de la cajetilla.
Después de todo esa chica no estaba poniendo problemas en principio, y seguramente si se había dejado atrapar era porque tampoco tenía intenciones de pelea, igualmente el no se relajaba del todo, pero tampoco tenía intención de ponerse agresivo con ella, dudaba que hubiera hecho algo tan grave como para ponerse hostil.
– ¿Eres de Baterilla? Yo sí, y odio venir aquí. Viví los peores momentos de mi vida en este lugar. – Se encogió de hombros mientras hablaba. – Claro, solo era un crío pero por eso mismo creo que me marcaron más. – Dio una calada al cigarro.
Fijo su mirada en la mujer y espero a que ella pudiera responder a la cantidad de preguntas que había hecho en apenas un minuto, tampoco es que que esperaba que ella respondiera a todas de golpe como si fuera una automata, pero si que les fuera dando explicaciones, especialmente al motivo por el que sus compañeros marines la perseguían.
Estaba tranquilamente apoyado en una pared mientras miraba al cielo con aire distraído, pensando en lo poco que le apetecía hacer nada esa mañana, pero un superior le dijo que debía mover el culo pues estaban buscando a una mujer, cuando le dio los detalles no le quedó más remedio a salir corriendo para buscarla. Muchos iban dispersados, y el era otro, pero se sorprendió a sí mismo cuando mirando en dirección hacia un callejón vio a una chica con las características que le habían dado sentada en un sofá como si se hubiera cansado de huir.
Con aire despreocupado se adentró en el callejón, miró a la mujer, sin duda era atractiva… Pero debía centrarse, al menos de momento.
– Hola. – Saludo con aire despreocupado. – Parece que le has dado mucho trabajo a mis compañeros. – Dijo mientras se acercaba a ella, sin pedir permiso se sentó a su lado en el sofá. – ¿Por qué te perseguimos? – Preguntó, mientras sacaba un cigarrillo de su bolsillo y se lo encendía. No es que fumara a menudo, pero de vez en cuando estaba bien para relajarse. – ¿Quieres? – Le ofreció un cigarrillo de la cajetilla.
Después de todo esa chica no estaba poniendo problemas en principio, y seguramente si se había dejado atrapar era porque tampoco tenía intenciones de pelea, igualmente el no se relajaba del todo, pero tampoco tenía intención de ponerse agresivo con ella, dudaba que hubiera hecho algo tan grave como para ponerse hostil.
– ¿Eres de Baterilla? Yo sí, y odio venir aquí. Viví los peores momentos de mi vida en este lugar. – Se encogió de hombros mientras hablaba. – Claro, solo era un crío pero por eso mismo creo que me marcaron más. – Dio una calada al cigarro.
Fijo su mirada en la mujer y espero a que ella pudiera responder a la cantidad de preguntas que había hecho en apenas un minuto, tampoco es que que esperaba que ella respondiera a todas de golpe como si fuera una automata, pero si que les fuera dando explicaciones, especialmente al motivo por el que sus compañeros marines la perseguían.
