[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 4)
#14
El sentimiento de frustración y extrañeza sobre lo que había sucedido horas atrás o al menos así sentía Dharma que había pasado ya una buena cantidad de tiempo, parecía querer a minorar, pero sentía que aun tenia cierto control sobre su propia mente o más en concreto su voluntad, aquella que le permitía anteponerse ante muchas y variadas situaciones. Sin embargo podía sentir en su cuerpo que aquella sensación de insatisfacción, molestia o frustración podría desaparecer en cualquier momento. El terror sentido hace un rato podría llegar a su fin pronto aunque aun permanecía en cierta parte de su memoria. Y lo mejor de todo es que ahora tenia algo más que aprender, tenia que descubrir como había sucedido eso, quien era ese tipo y como había logrado infundir tal impacto no solo en él, sino en muchos más por lo visto ahora en la zona donde se encontraba con otros más que sin preguntarles, parecían mostrar los mismos síntomas en mayor o menor medida, afrontando cada quien la situación según sus capacidades.

Pero esto pasaba poco a poco mas a segundo termino. Pues tras haber dado un buen salto con toda la intención de dirigirse hacia donde se encontraba su enemigo, el pirata de "pocas pulgas" por decirle de alguna forma al espadachín ante su mirada furtiva. Tenia todo el deseo de acabar silenciando a aquel hombre de corta estatura  con apariencia de pingüino. Y mientras corría de un momento a otro, perdió control sobre sus extremidades y su torso, tenia la intención de preparar su ataque de desenvaine, pero debido a que no tenia el control total de su cuerpo  y de esas zonas en especifico, ya no pudo realizarlo. Era algo extraño, como un encantamiento, podía sentir un sonido, además de la particular voz de Don Ald, que recitaba de forma sonora y casi rítmica unas frases.  | Maldito... |  Decía en sus adentros, apretando su quijada con un disgusto sin igual, ya estaba harto que otros lo manipularan y lo trataran como un niño el cual podían dirigir o como una torpe mascota sin dignidad.  Las manos de Dharma se levantaron siguiendo una coreografía que el no podía explicar de donde desarrollo tal don de baile.

—El baile de los gorilas dice así. Las manos hacia arriba... (Don Ald)


| Aserejé | Dijo en su mente donde aun era dueño de sus pensamientos (por lo menos) solo una canción vino a su memoria, una que escuchaba seguido en un radio den den que tenia su antaña amiga Satsuki y ponía una canción a sonar de forma repetida, acompañada de una coreografía de lo mas sosa e infantil, pero la había visto hacerla múltiples veces, tanto que le agarro el gusto al ritmo de la canción y no por despreciar la de Don Ald, pero si iba a bailar al menos lo haría con una canción que le trajera un buen recuerdo.

—Las manos hacia abajo... (Don Ald)

No podía controlar lo que sucedía con sus extremidades, ya habia llegado hacia la plataforma donde estaba Don Ald. Y de repente un golpe directo a su mentón aparecía, propinado por su propio puño derecho. | - Ja, dejé - | Decía mientras sus palabras resonaban en su mente al sentir otra gran frustración, ya eran dos veces en una sola tarde/noche que estaba en una situación donde el no podía hacer nada al respecto, eso aunado a que aun portaba el collar con el mecanismo desconocido. Sin embargo podía entender, que quien fuera artífice de esto, ya podía haberlos herido o matado de  haberlo querido y por ende este show, era parte de todo un acto, que apenas podía estar comenzando o quizá, el mismo pingüino portaba alguna llave de desactivación, pero no de activación. Eran algunas dudas que surgían en su mente, al mismo tiempo que sus manos se movían, al ritmo de una danza un tanto tribal o arcaica.

—Y como los gorilas... — ¡ Uh uh uh uh ! Todos caminamos... (Don Ald)

Dharma se movía conforme dictaba la canción del pingüino, pero dado que no llevo a cabo su técnica de desenvaine, sus espadas aun se encontraban guardadas, también el pelinegro noto, que si tenia control de sus pies  | - Dejebe tu dejebere - | Su cerebro entonaba una canción que solo el capitán pirata podía escuchar y le servía para tolerar lo que estaba viviendo. Su vista y posición le dejaba ver como todos los demás estaban en su misma situación, aunque al que podía ver moverse de forma un tanto mas fluida era al peliblanco semidesnudo. Era agradable ver como alguien también tenia la fortaleza de usar el ataque enemigo a su favor. También Dharma podía notar que el marine había sido herido, pero que por eso mismo  Don Ald, había centrado sus sentidos y más en especifico su mirada, en dirección a los otros, dándole por completo la espalda al espadachín. Al tiempo que sus orbes se centraron en movimiento del pingüino, podía verlo saltar y quedar a no mas de 4m de la posición del líder de los Rakshasa, que percatándose de la libertad que tenia en sus piernas, dirigió sus pasos con toda su agilidad, en camino a donde podía ver descender a Don Ald, lo cual no le costo tanto trabajo, pues el pingüino era algo lento en sus movimientos, al menos comparado con los de Dharma y sus grandes reflejos.

El efecto de la técnica iba desapareciendo o desaparecía casi a cuando el pingüino había dejado de "cantar" no sabia bien si era por medio de un efecto sonoro, lo que provocaba este dominio sobre ellos o si se trataba de una fruta del diablo, con dichas habilidades, pero sea como sea, podía sentir como su cuerpo se volvía a sentir mas ligero, sus extremidades y su torso entero volvían a ser parte de él, sus dedos se movían, lo comprobó en un instante y sin esperar más ya estando cerca de la espalda de su exótico y elegante rival, esta vez Dharma realizaba su desenvaine, de ambas armas, uno ágil y tan elegante como los pasos de baile que había expuesto, pero con unas intenciones muy violentas y destructivas. Sus orbes esmeralda estaban cargados de molestia, sus músculos se preparaban para ejercer su grandiosa destreza en un ataque que se dirigía hacia la zona de la espalda, dadas las proporciones el ataque le dañaría por completo su pequeña fisionomía en la parte detrás, de Don Ald.  | Kali.| Directo sin titubeo alguno, su voz entono las únicas palabras reales que ha dicho durante ese tiempo baile y ahora en su final coreográfico, cargadas de una violencia única y perfecta, justo al mismo tiempo que sus armas impactaba en la zona ya dicha, propinando un potente corte, utilizando a su favor que su enemigo, se había confiado dándole la espalda, recibiendo el daño en esa zona descuidada, y su salto había sido algo lento en comparación al movimiento de pies de Dharma y claramente a los reflejos del mismo.

- ¡¡ Bienvenidos al espectáculo de Do....n!! (Don Ald)

El pingüino había tocado el piso tras su salto y al mismo tiempo recibía el embate ofensivo de Dharma. Con lo cual cortaba no solo su cuerpo, sino sus acciones ante tal dolor. El de orbes esmeralda  también podía notar que Enji le había pasado por detrás y siendo el peliblanco algo mas veloz, ejecutaba un ataque con una patada. | Nada mal...| Mencionó de forma que los ahí presentes escucharían sin problema, sus palabras eran dirigidas para Enji y para él mismo, dando entender que parte del trabajo estaba hecho y notando como los cortes que había dado a su rival, habían sido lo suficientemente rápidos y potentes para causarle un gran daño, dejándolo a merced de otra gran ofensiva, esperando que nadie más se atravesara en este siguiente ataque o podría sufrir  un corte accidental, pues Dharma estaba tan concentrado ahora y enfocado en "cazar" que su cuerpo se movía de forma instintiva para la guerra, lo mas preciado que el sentía y lo que mas le daba valor a su vida, el poder.

Así que tras haber atacado, posicionaba sus armas de forma horizontal y un doble tajo de sus espadas gemelas nacía con total potencia, aunado a su movimiento y destreza excepcionales, con sus brazos que dirigan sus armas de filo, daba este nuevo corte, que al unísono exponía con su voz, el ritual que le concedía la destreza necesaria.| Vishnu mudra... Sufre maldito pingüino |  En su tono de voz, no se podían expresar ni notar cambios de tonalidad, una peculiaridad de Dharma, parecía siempre un tipo de persona "enfocada" no titubeaba, no se quebraba, no había tristeza, no había ira. Pero había un "dejo" de violencia real y primitiva en su ataque. Sus espadas cortaban de forma transversal, la zona de la espalda una vez más, iban como un par de gemelas infernales del lado izquierdo al derecho, tomadas ambas por la empuñadura y exponiendo la carne de su enemigo y su sangre, tan roja como la de cualquiera.


OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2554 - 27 = 2527
Energia: 2258 - 619 = 1639
Espiritu: 240 + 0 = 240


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 4) - por Dharma - 28-03-2026, 02:40 AM

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