[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 7)
#12
[personajeinvalido=3367]
Landon Coates. Aquel nombre no se le olvidaría nunca. Un nombre de mierda, que pertenece a un “marine” de mierda, que ensuciaba la capa de capitán de aquello que era su portador, mierda. Akira no podía olerlo debido al gas tóxico que rodeaba la sala, pero estaba convencido al cien por cien de que, si pudiera olfatear, a pesar de su mal sentido del olfato, no diferenciaría la peste del dopaje que aquel buccaneer emanaba, sino que olería la mierda en la que se había convertido y que ensuciaba el pulcro color blanco del uniforme. Tanto químico por su cuerpo, tanta necesidad de ayuda a base de chutes solo significaba una cosa: debilidad. Y por muy confiado que pudiera parecer al verse tan grande y con tanta ventaja dada la asfixia a la que estaban sometidos Akira y el resto de los presentes, el joven marine tenía una cosa clara: no iba a permitir que nada ni nadie ensuciara el nombre de la Marina en su presencia.

En la mente de Akira no cabía la posibilidad de matar por gusto, y si él también estaba en aquella sala significaba que era también una posible víctima. Y entonces fue ahí, en ese momento, en ese preciso momento en el que la verdadera escoria dijo su nombre, que aquella sensación de pánico y desesperación se esfumó de la mente del marine, intercambiándose por una sonrisa confiada y llena de adrenalina: máteme o muera. 



Las acciones del resto de sus compañeros eran claras. Ninguno quería estar ahí y ninguno iba a marcharse por las buenas. La capacidad de diálogo estaba completamente anulada, y a pesar de la habilidad que Landon había demostrado al ser capaz de leer los labios, parecía que llegar con él a un entendimiento iba a resultar imposible. Y la mente de Akira estaba procesando lo suficientemente rápido como para darse cuenta de que esta situación no era normal. Si esta gente fueran sádicos piratas, no los habrían encerrado junto él, ya que llevaba puesta la camiseta del uniforme. Y las declaraciones del tipo de seis metros sobre la posibilidad de elegir quienes morir y cómo, habían dejado de provocar en el joven marine aquella extraña sensación de pánico que había originado la foca.

Examinó la escena desde el borde de la sala, interponiéndose entre aquella mujer alada de grandes dimensiones y el falso marine. La mujer no tenía aspecto de querer entablar un conflicto bélico, a diferencia de su amigo Cill y de la otra chica morena de pelo liso, quienes sí tenían los ojos tintados en sangre, por decirlo de alguna manera.

La asfixia por su parte, empezaba ya a picarle en los pulmones como si acabara de sufrir una fuerte alergia, pero supo calmarse gracias a su entrenamiento marcial. Akira era una persona que practicaba apnea como forma de meditación, así que, por esa parte, y por el momento, la asfixia era el menor de sus problemas. El mayor: ser capaces de salir de allí y poder librarse de aquellos collares de esclavo. Y el gordo: Landon “Mierda” Coates. Un cate es lo que se iba a llevar el Coates. Y tras ese pensamiento, Akira apretó y tensó sus músculos, confiado.

Lo que veía desde su posición era lo siguiente, la kuja cargando sus puños y descargando con rápidez dos poderosos puñetazos en la rodilla del falso capitán. Lo siguiente, a Cill retándole e intentando cortarle velozmente con su katana, momento que aprovechó el buccaneer para acercarse él como un misil y propinarle un fuerte golpe en el pecho con el hombro. Akira estaba alucinando, no lograba entender como un marine permitía que se encerrara a la gente de aquella manera e intentara intoxicarla sin ningún motivo. Y sabía que no existía ningún motivo porque sino, un marine como él, no se encontraría en aquella misma situación. Notó cómo los tubos enganchados a su espalda burbujeaban y se rascó el cuello, justo debajo del collar, que seguía emitiendo ruiditos extraños. No era capaz de confirmar que aquella sustancia verde actuara de potenciador de alguna manera, pero sí que cada vez que realizaba algún esfuerzo físico las burbujas aparecían con más frecuencia. Si realmente aquello era lo que le permitía respirar aquel aire tóxico, tenía que quitárselo. Y de pronto, puñetazo.

La velocidad de aquel tipo era digna de admirar, pero por suerte, Akira se preparó lo que pudo para mitigar el golpe al haberse encontrado en posición de combate. Aunque esto fue inútil para detener un posible daño, y se comió el puñetazo de lleno con en el abdomen. Si bien eso le hizo sentirse algo confuso y desorientado, no afectó para nada en su convicción de que saldrían de allí. Vivos. Apretó más el abdomen y con molestia retomó la compostura.

Y entonces, Landon le dio la espalda a Akira y a la lunarian, presentándose con su rango y su nombre con aquella voz que buscaba intimidar, pero consiguiendo, en el auténtico marine, el efecto contrario—. A confianza no me gana nadie —pensó, sonrió y saltó hacia él con una velocidad de infarto mientras se quitaba la camiseta, siendo incapaz esta vez de ver como el marine le acortaba distancia.

Aprovechó que le estaba dando la espalda para colocarle la camiseta en la cabeza y anularle por completo la visión, intentando conseguirles al resto el margen suficiente como para poder atacarlo de nuevo. Alguien que se hacía llamar marine y que llevaba una capa de capitán, debía de comportarse como tal, pero esta persona no era digna ni de poder tocar la camiseta con las divisas de soldado raso que Akira le acababa de poner en la cabeza—. Me das vergüenza —y tras cortarle el campo de visión, en la caída vertical se enganchó como una garrapata a los tubos que conectaban con su espalda, con intención de tirar de ellos con la fuerza suficiente como para arrancárselos, o al menos, desenchufarlos de su cuerpo.



Info.
—Hablo —. ”Pienso”
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 7) - por Akira Raito - 28-03-2026, 03:03 AM

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