28-03-2026, 06:01 PM
(Última modificación: 28-03-2026, 06:04 PM por Maki D. Zen'in.)
El agua, su temperatura, prefería mil veces el agua fría, sus heridas, aunque ya de años le parecían doler como los mil demonios, como si se le volvieran a abrir con el agua fría, como un insulto que volvía traumatizante a la mente de un niño azotado por la rectitud de pensamiento de un adulto, uno intransigente y que se vuelve duro ante las boberías de un niño alejado de la verdadera crueldad del mundo. Un niño inocente. Obligado a madurar.
No le importaba que le vieran desnuda, con sus partes al aire, con su piel ajada. Solo actuaba como una energúmena cuando se volvían crueles, ariscos o le miraban con demasiada atención o pretendían burlarse de ella. Eso… Dios mío eso casi siempre terminaba en incendios y uno que otro en el hospital, ahora no lo quería, la noche había sido bastante tranquila, solo… solo deseaba bañarse, quitarse el amargor del sudor y la salinidad de sus pensamientos. Sentirse libre dejarse llevar y cantar un poco en su mente perdida en la sinfonía de sus incoherentes propios dichos internos. Albergar quizás una conversación consigo misma, una que pudiera responder con notas altas y un son que le volviera a aquellos días que eran felices. Sus días en la academia, sus días junto a su hermana. A su norte. Su salvación.
No lo vio, pero como si fuera un tercer ojo atento a su alrededor, sintió ahí con los ojos cerrados… la vista, la cara y la sonrisa del atolondrado que estaba ahí… si la miraba y le preguntaba por qué de sus cicatrices juro que ardería el distrito completo… o ciudad o isla… lo que fuera que sostenía sobre sus cimientos este lugar de relajación.
Entonces escucho una voz taladrar su mente, su calma y sobre todo su piedad… mierda… le conocía… maldita memoria de pez. Había aprendido de siempre a que si alguien se le acercaba era para hacerle el mal, para aprovecharse de ella que parecía una leprosa desdichada y buena para nada, en dicho caso, lo único que procedía era un puñetazo en el tragamaiz. Pero… si alguien le llamaba por su nombre era alguien que claramente le conocía y bueno también pueden ser apuestas por cobrar o reclamos de algún tipo. Maki esparcía mucho dolor, dándose cuenta o no.
No abrió los ojos, solo necesitaba hacerle saber a aquella persona que estaba consciente de su presencia… quizás se vaya inclusive y la deje tranquila para relajarse. Demonios… el saludo oficial de la gente cabreada no funciono… —Ya te escuché carajo no tienes por qué gritar, que tal que haces… como estas tu… señor… de… cabello…. Blanco… desnudo… y bueno aquí donde trabajas… o puede … que no… trabajes…— Dijo a trompicones no sabiendo de donde lo conocía o de donde carajos era el tipo. Lucia… fuerte… no, seguro no era un dependiente, no era un comerciante, pirata o soldado o quizás… no le importaba una mierda. Se hundió un poco mas en la burbujeante agua. Ojalá se fuera.
Conocía a Merlot… mierda era amigo de ella? de ambas? Si era así y es guapo y está vivo, solo indicaba una cosa, seguro la tonta sirena se enamoró de él… y si se enamoró de él es que era… era… por dios… era marine?. —Imagino que debe ser horrible ser hombre, estar solo y no tener con quien bañarse sin tener una teta que mamar ni una vagina que tocar… si que horrible. No sé qué putas quieres decir, pero digamos que sí. es una mierda.— Por su lado Maki era introspectiva de cojones y desconfiaba de la naturaleza de cualquiera, mas aun de los hombres guapos, prefería estar sola hilvanando pensamientos, pensando en la nada y el todo, y seguro ese era gran parte de su problema de retención de rostros.
En un segundo cuando él se acercó un poco más, ella se sumergió, giro sobre si misma en el agua y nado suavemente por la superficie, cosa que generalmente no se hace pero ella no esta para cumplir reglas y segur protocolos, chatopear?... si seguro, y si fuera por ella saldría a darse un piscinazo, no le importaba que la echaran.
La gente fuera de la zona comenzaba a bajar los ruidos a irise a sus casas quizás pero cada segundo el silencio se volvía mas cercano a las mentes de los presentes… floto con paz y armonía en la superficie como una isla… o un par de islas alejándose y acercándose con natural sensualidad de un lado a otro, giro boca abajo, se sumergió, y volvió a nadar hasta el otro lado… al salir soltó un suspiro, su alma lavada, renovada amaba esto. Braceo un poco con sus brazos marcados por el fuego eterno y se apoyo nuevamente en la piedra…
No le importaba que le vieran desnuda, con sus partes al aire, con su piel ajada. Solo actuaba como una energúmena cuando se volvían crueles, ariscos o le miraban con demasiada atención o pretendían burlarse de ella. Eso… Dios mío eso casi siempre terminaba en incendios y uno que otro en el hospital, ahora no lo quería, la noche había sido bastante tranquila, solo… solo deseaba bañarse, quitarse el amargor del sudor y la salinidad de sus pensamientos. Sentirse libre dejarse llevar y cantar un poco en su mente perdida en la sinfonía de sus incoherentes propios dichos internos. Albergar quizás una conversación consigo misma, una que pudiera responder con notas altas y un son que le volviera a aquellos días que eran felices. Sus días en la academia, sus días junto a su hermana. A su norte. Su salvación.
No lo vio, pero como si fuera un tercer ojo atento a su alrededor, sintió ahí con los ojos cerrados… la vista, la cara y la sonrisa del atolondrado que estaba ahí… si la miraba y le preguntaba por qué de sus cicatrices juro que ardería el distrito completo… o ciudad o isla… lo que fuera que sostenía sobre sus cimientos este lugar de relajación.
Entonces escucho una voz taladrar su mente, su calma y sobre todo su piedad… mierda… le conocía… maldita memoria de pez. Había aprendido de siempre a que si alguien se le acercaba era para hacerle el mal, para aprovecharse de ella que parecía una leprosa desdichada y buena para nada, en dicho caso, lo único que procedía era un puñetazo en el tragamaiz. Pero… si alguien le llamaba por su nombre era alguien que claramente le conocía y bueno también pueden ser apuestas por cobrar o reclamos de algún tipo. Maki esparcía mucho dolor, dándose cuenta o no.
No abrió los ojos, solo necesitaba hacerle saber a aquella persona que estaba consciente de su presencia… quizás se vaya inclusive y la deje tranquila para relajarse. Demonios… el saludo oficial de la gente cabreada no funciono… —Ya te escuché carajo no tienes por qué gritar, que tal que haces… como estas tu… señor… de… cabello…. Blanco… desnudo… y bueno aquí donde trabajas… o puede … que no… trabajes…— Dijo a trompicones no sabiendo de donde lo conocía o de donde carajos era el tipo. Lucia… fuerte… no, seguro no era un dependiente, no era un comerciante, pirata o soldado o quizás… no le importaba una mierda. Se hundió un poco mas en la burbujeante agua. Ojalá se fuera.
Conocía a Merlot… mierda era amigo de ella? de ambas? Si era así y es guapo y está vivo, solo indicaba una cosa, seguro la tonta sirena se enamoró de él… y si se enamoró de él es que era… era… por dios… era marine?. —Imagino que debe ser horrible ser hombre, estar solo y no tener con quien bañarse sin tener una teta que mamar ni una vagina que tocar… si que horrible. No sé qué putas quieres decir, pero digamos que sí. es una mierda.— Por su lado Maki era introspectiva de cojones y desconfiaba de la naturaleza de cualquiera, mas aun de los hombres guapos, prefería estar sola hilvanando pensamientos, pensando en la nada y el todo, y seguro ese era gran parte de su problema de retención de rostros.
En un segundo cuando él se acercó un poco más, ella se sumergió, giro sobre si misma en el agua y nado suavemente por la superficie, cosa que generalmente no se hace pero ella no esta para cumplir reglas y segur protocolos, chatopear?... si seguro, y si fuera por ella saldría a darse un piscinazo, no le importaba que la echaran.
La gente fuera de la zona comenzaba a bajar los ruidos a irise a sus casas quizás pero cada segundo el silencio se volvía mas cercano a las mentes de los presentes… floto con paz y armonía en la superficie como una isla… o un par de islas alejándose y acercándose con natural sensualidad de un lado a otro, giro boca abajo, se sumergió, y volvió a nadar hasta el otro lado… al salir soltó un suspiro, su alma lavada, renovada amaba esto. Braceo un poco con sus brazos marcados por el fuego eterno y se apoyo nuevamente en la piedra…

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