29-03-2026, 12:07 AM
La situación ocurre prácticamente sin que pudiera reaccionar. Mi amigo se mueve a toda velocidad por el terreno, y aquella criatura o monstruo que había en el agua ataca en respuesta, bloqueando sus disparos de una forma extremadamente precisa. ¿Suerte, o tal vez preparación? No es capaz de entender movimientos tan dispares como los que ocurren con la gente a su alrededor. Para él es demasiado, sintiendo una sensación abrumadora de impotencia que casa perfectamente con el terror que siente, por supuesto, para generar un cóctel aún peor en la mente consternada del Marine de cabello negro.
Pero, ¿por qué? ¿Por qué esa criatura ataca a los piratas? Los ha dejado prácticamente hundidos. El criminal reconocido como Barald ha hecho lo posible por intentar desviar la bala de agua, y aún así ha recibido heridas en su cuerpo que, por la fuerza del impacto que lo ha llevado a tener que retroceder, no parece algo sencillo. Aquello no había sido nada en comparación a lo que había sufrido el supuesto capitán pirata, viéndose derribado al suelo por el poderoso impacto, que le había dado, si observaba con atención, en el brazo derecho. Posiblemente de no haber tenido al pirata por delante de él, quizás él mismo habría sufrido ese mismo infortunio, y aún así...¿tiene que quedarse ahí, sin hacer nada?
El enemigo está en el agua, atacando a distancia y moviéndose bajo el agua mientras su amigo de luz intenta por todos los medios posibles acabar con la amenaza, pero se mueve por debajo de la superficie de agua sucia como para poder verlo sin apenas un ápice de luz nítida. Definitivamente, si a esa criatura aún le quedan más trucos bajo la manga alguno de los afectados terminaría por echar su último aliento en este mundo.
El interior del Marine se revuelve, con su cuerpo reaccionando ante toda la escena al imaginar los posibles sucesos que podrían ocurrir a continuación, y preparándose al respecto. Su cabeza, culpable de todos los pensamientos, estrategias e ideas que siempre termina sobre analizando para conseguir el resultado más óptimo, no se encuentra en las mejores condiciones para hacerlo todo tan rápido como debería. En su mente, la imagen de un lugar conocido, pacífico y habitual aparece, recordando con cierta nitidez los pasillos rocosos de la base de la marina y sus barracones en Baterilla, así cómo ciertos candelabros que lo iluminan a un lado de la pared. Poco tiene que llegar a ver con la situación actual, un estercolero de aguas residuales en el que, con su collar de esclavo, si no consiguen salir de ahí, terminaría viéndose sellado su destino. ¿Acaso no merecía un final más digno? O al menos, jubilarse después de millones de gestiones de papeleo en un lugar como el que en su cabeza le recuerda a un "hogar".
"Kael, firme, o no saldréis de aquí ninguno". Se dijo a sí mismo en su cabeza, intentando con valentía hacer frente a los temblores a los que busca sobreponerse, todo en una misma instancia de tiempo.
El rubio de oro o de bote -según a quién le preguntes- y el pirata de cabello azabache acabaron ambos cerca del Marine, y escuchando las palabras del primero, tuvo que pensar en lo que sí podía hacer ahora, en lo que sus capacidades le permitían, y en lo que era más beneficioso para que todos sobrevivieran en ese lugar. Tomó de su equipaje uno de los botiquines a su espalda, uno de mayor tamaño, dadas las circunstancias y los daños que había recibido el de cabellos largos, acercándose lo suficiente para poder aplicárselo, pensando en que al menos le serviría a él mismo como forma de proteger a quién sí podía valerse de alguna forma de sus capacidades en ese momento.
—Me temo que tendrás que aguantarte. Hay que atender ese brazo tuyo.—Y con ello, evitaría acercarse a la arcilla que estaba dejando en el suelo. Otro consumidor de fruta como los dos marines. Eso tendría que guardarlo en su cabeza.—Tranquilo, no pienses ni por medio instante que hacer esto por ti significa que me debes algo...—Dijo tratando de sonar firme, una vez más intentando contener el miedo al pronunciar sus palabras con dificultad—Fui yo el que puso las condiciones para trabajar en equipo, y si nos tenemos que ayudar para salir de esta con vida, pues entonces te echaré una mano para que este "perro del gobierno" vea la luz del sol un día más. Ahora, se un buen "Shichibukai" y quédate quieto hasta que acabe.
El contacto entre ambos fue poco agradable. El contacto con la piel de Kael se notaba extremadamente tenso, con los músculos endurecidos, y eso el contrario podría notarlo si prestaba atención. Claramente, el marine no estaba nada tranquilo, y aunque hace su mejor esfuerzo por ocultarlo, su cuerpo lleva bastante tiempo traicionándolo y dejándole ver parte de su verdadero estado actual.
—¿Se puede saber que es lo que hay en el agua? Desde aquí no he conseguido verlo.—Preguntó interesado. Si quiere pensar en una posible oportunidad de salida o victoria, lo primero que debe de poder hacer es entender a que sé están enfrentando.
Pero, ¿por qué? ¿Por qué esa criatura ataca a los piratas? Los ha dejado prácticamente hundidos. El criminal reconocido como Barald ha hecho lo posible por intentar desviar la bala de agua, y aún así ha recibido heridas en su cuerpo que, por la fuerza del impacto que lo ha llevado a tener que retroceder, no parece algo sencillo. Aquello no había sido nada en comparación a lo que había sufrido el supuesto capitán pirata, viéndose derribado al suelo por el poderoso impacto, que le había dado, si observaba con atención, en el brazo derecho. Posiblemente de no haber tenido al pirata por delante de él, quizás él mismo habría sufrido ese mismo infortunio, y aún así...¿tiene que quedarse ahí, sin hacer nada?
El enemigo está en el agua, atacando a distancia y moviéndose bajo el agua mientras su amigo de luz intenta por todos los medios posibles acabar con la amenaza, pero se mueve por debajo de la superficie de agua sucia como para poder verlo sin apenas un ápice de luz nítida. Definitivamente, si a esa criatura aún le quedan más trucos bajo la manga alguno de los afectados terminaría por echar su último aliento en este mundo.
El interior del Marine se revuelve, con su cuerpo reaccionando ante toda la escena al imaginar los posibles sucesos que podrían ocurrir a continuación, y preparándose al respecto. Su cabeza, culpable de todos los pensamientos, estrategias e ideas que siempre termina sobre analizando para conseguir el resultado más óptimo, no se encuentra en las mejores condiciones para hacerlo todo tan rápido como debería. En su mente, la imagen de un lugar conocido, pacífico y habitual aparece, recordando con cierta nitidez los pasillos rocosos de la base de la marina y sus barracones en Baterilla, así cómo ciertos candelabros que lo iluminan a un lado de la pared. Poco tiene que llegar a ver con la situación actual, un estercolero de aguas residuales en el que, con su collar de esclavo, si no consiguen salir de ahí, terminaría viéndose sellado su destino. ¿Acaso no merecía un final más digno? O al menos, jubilarse después de millones de gestiones de papeleo en un lugar como el que en su cabeza le recuerda a un "hogar".
"Kael, firme, o no saldréis de aquí ninguno". Se dijo a sí mismo en su cabeza, intentando con valentía hacer frente a los temblores a los que busca sobreponerse, todo en una misma instancia de tiempo.
El rubio de oro o de bote -según a quién le preguntes- y el pirata de cabello azabache acabaron ambos cerca del Marine, y escuchando las palabras del primero, tuvo que pensar en lo que sí podía hacer ahora, en lo que sus capacidades le permitían, y en lo que era más beneficioso para que todos sobrevivieran en ese lugar. Tomó de su equipaje uno de los botiquines a su espalda, uno de mayor tamaño, dadas las circunstancias y los daños que había recibido el de cabellos largos, acercándose lo suficiente para poder aplicárselo, pensando en que al menos le serviría a él mismo como forma de proteger a quién sí podía valerse de alguna forma de sus capacidades en ese momento.
—Me temo que tendrás que aguantarte. Hay que atender ese brazo tuyo.—Y con ello, evitaría acercarse a la arcilla que estaba dejando en el suelo. Otro consumidor de fruta como los dos marines. Eso tendría que guardarlo en su cabeza.—Tranquilo, no pienses ni por medio instante que hacer esto por ti significa que me debes algo...—Dijo tratando de sonar firme, una vez más intentando contener el miedo al pronunciar sus palabras con dificultad—Fui yo el que puso las condiciones para trabajar en equipo, y si nos tenemos que ayudar para salir de esta con vida, pues entonces te echaré una mano para que este "perro del gobierno" vea la luz del sol un día más. Ahora, se un buen "Shichibukai" y quédate quieto hasta que acabe.
El contacto entre ambos fue poco agradable. El contacto con la piel de Kael se notaba extremadamente tenso, con los músculos endurecidos, y eso el contrario podría notarlo si prestaba atención. Claramente, el marine no estaba nada tranquilo, y aunque hace su mejor esfuerzo por ocultarlo, su cuerpo lleva bastante tiempo traicionándolo y dejándole ver parte de su verdadero estado actual.
—¿Se puede saber que es lo que hay en el agua? Desde aquí no he conseguido verlo.—Preguntó interesado. Si quiere pensar en una posible oportunidad de salida o victoria, lo primero que debe de poder hacer es entender a que sé están enfrentando.
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