29-03-2026, 11:52 AM
(Última modificación: 29-03-2026, 02:02 PM por Cill Blinton.)
[personajeinvalido=3367]
Eterno conflicto.
La dicotomía que subyace bajo un endeble suelo que oculta la lucha sempiterna entre la razón y el instinto. La razón que la cordura grita dentro mío que es un enemigo que me supera en todos los aspectos, y la falta de aire y gas en la cámara es una sepultura con fecha y hora grabada junto a mi nombre, y, por otro lado el instinto, ese que saca a relucir el lado más primitivo de la psique humana, el instinto de supervivencia. Ese que gritaba y rugía con uñas y dientes por mi libertad, por mi vida, por Miyori, por Alek, por elegir creer que hasta que no hubieran pruebas de que no estén con vida aún puedo salvarlos, por no volver a vivir aquello que viví años atrás… No estaba dispuesto a perderlo todo otra vez… La eterna lucha dentro mío entre el pánico y el terror por aquel poder abrumador que aún recorría mi cuerpo en chispazos, y mi espíritu que como una débil llama que parecía extinguirse poco a poco comenzaba a revivir como fuego sin control. Estaba con miedo, estaba aterrado, estaba sudando de los nervios, mis manos aferraban la katana para convencerse de que no había temblor, pero también estaba vivo, también estaba luchando, y aunque tuviera un collar en mi cuello todavía era libre… El oxígeno menguaba, escurriendo el tiempo como agua por las manos, cayendo lentamente a lo inevitable, pero el vigor volvía…
No me quedaría allí.
No moriría allí.
Y si así tocaba, lo haría a mi manera..
~ Una apuesta más… ~ pensé intentando convencerme… Animarme… Porque si éste era mi último día, mis últimos momentos… Serían a mi manera… Serían como un hombre libre que amó luchar hasta el fin, y hasta el último momento, nada se guardó…
En el momento que me había lanzado a Coates, vi la apertura mientras iba hacia él… La velocidad de la Kuja superaba mi visión, pero no miraba a ella, miraba a él, que se distrajo volteando su vista a mi buen amigo Akira, y a la Kuja que le atacó valientemente. En ese momento, a los dos metros que se encontraban de Landon mis hilos, dos pares uno por cada flanco, arremetieron juntos en dos latigazos a su punto ciego en la espalda. Y seguí hacia él para intentar cortarlo a la altura de su cintura, pero aquella mole era fuerte… Y de un topetazo me mandó a volar…
Por un momento en aquel empujón de dos metros, todo dió vueltas en mi cabeza, fué como si mi cuerpo hubiera recibido el golpe, luego el empuje, y se despidiera solo quedando mi mente suspendida allí en el impacto y luego fuera tras mi cuerpo… Dolió, mierda que dolió, el feo enmascarado pegaba duro, pero no me podía permitir caer, no ahora… Aterricé como pude, con pies y manos, casi como quien adopta la postura de un animal. Atiné a incorporarme instantáneamente pero me tomé un segundo a menear mi cabeza e intentar recomponerme de aquel golpe, que progresivamente iba mi mente conectando con mi cuerpo otra vez. Siquiera podía jadear o regular la respiración y nivelar el oxígeno para ayudar el sistema nervioso, situación inoportuna como poco…
Tenía que luchar, no iba a finalizar mi viaje apenas comenzar, mi mente aún tambaleaba por efecto de aquel golpe, mi cuerpo aún recalibraba su funcionamiento, y mi espíritu recién comenzaba a levantarse nuevamente de a poco a medida que avanzaba aquella encarnizada lucha, a pesar de que de igual manera, el oxígeno cada vez era menos. Al parecer Landon también le había dado sus saludos a Akira, aunque no pude verlo, aún tomaba mi segundo aire.
Sin embargo no podía quedarme… De mi mano izquierda aún sin moverme, de esos dedos, volvieron a aparecer cinco hilos que sutilmente, cuatro comenzaron a salir pegados al suelo, en dirección a Landon, lo más veloz que podía, mientras que el último, comenzó a envolver el acero de mi katana… Ahí me incorporé con vista a mi enemigo, cuando ví que Akira se lanzó sobre él cubriendo su rostro y aferrándose a los tubos de su espalda intentando arrancarlos, incluso Asheera la comerciante hizo su parte ayudando a mi preciado amigo. Mis hilos estaban allí ya, donde tenían que estar, en el momento oportuno para aprovechar aquel momento de distracción y apertura en el enmascarado. Rápidamente dos de los hilos subieron envolviendo sus piernas fuertemente, y los otros envolviendo su torso con brazos y todo, mientras utilizaba mi energía para hacer el mayor esfuerzo posible, no lograría atraparlo por mucho tiempo, pero si el suficiente y más del que le gustaría al buccaneer, quien por el momento se encontraba inmóvil. Corrí hacia el cuatro metros, y salté directo a él, de frente, cara a cara, para darle un corte directo con la katana en su rostro, rompiendo finalmente su máscara para poder ver por fin su cara. Al caer di un salto de dos metros hacia atrás y me alejé un metro más, quedando a tres metros alejado de Landon.
—Si no piensas quitar el gas, te vas a morir también, marica— le dije en mímica con los labios, aterrado ante la idea de que sí, tenía razón en lo que le dije, pero allí, yo seguía siendo la presa.
Eterno conflicto.
La dicotomía que subyace bajo un endeble suelo que oculta la lucha sempiterna entre la razón y el instinto. La razón que la cordura grita dentro mío que es un enemigo que me supera en todos los aspectos, y la falta de aire y gas en la cámara es una sepultura con fecha y hora grabada junto a mi nombre, y, por otro lado el instinto, ese que saca a relucir el lado más primitivo de la psique humana, el instinto de supervivencia. Ese que gritaba y rugía con uñas y dientes por mi libertad, por mi vida, por Miyori, por Alek, por elegir creer que hasta que no hubieran pruebas de que no estén con vida aún puedo salvarlos, por no volver a vivir aquello que viví años atrás… No estaba dispuesto a perderlo todo otra vez… La eterna lucha dentro mío entre el pánico y el terror por aquel poder abrumador que aún recorría mi cuerpo en chispazos, y mi espíritu que como una débil llama que parecía extinguirse poco a poco comenzaba a revivir como fuego sin control. Estaba con miedo, estaba aterrado, estaba sudando de los nervios, mis manos aferraban la katana para convencerse de que no había temblor, pero también estaba vivo, también estaba luchando, y aunque tuviera un collar en mi cuello todavía era libre… El oxígeno menguaba, escurriendo el tiempo como agua por las manos, cayendo lentamente a lo inevitable, pero el vigor volvía…
No me quedaría allí.
No moriría allí.
Y si así tocaba, lo haría a mi manera..
~ Una apuesta más… ~ pensé intentando convencerme… Animarme… Porque si éste era mi último día, mis últimos momentos… Serían a mi manera… Serían como un hombre libre que amó luchar hasta el fin, y hasta el último momento, nada se guardó…
En el momento que me había lanzado a Coates, vi la apertura mientras iba hacia él… La velocidad de la Kuja superaba mi visión, pero no miraba a ella, miraba a él, que se distrajo volteando su vista a mi buen amigo Akira, y a la Kuja que le atacó valientemente. En ese momento, a los dos metros que se encontraban de Landon mis hilos, dos pares uno por cada flanco, arremetieron juntos en dos latigazos a su punto ciego en la espalda. Y seguí hacia él para intentar cortarlo a la altura de su cintura, pero aquella mole era fuerte… Y de un topetazo me mandó a volar…
Por un momento en aquel empujón de dos metros, todo dió vueltas en mi cabeza, fué como si mi cuerpo hubiera recibido el golpe, luego el empuje, y se despidiera solo quedando mi mente suspendida allí en el impacto y luego fuera tras mi cuerpo… Dolió, mierda que dolió, el feo enmascarado pegaba duro, pero no me podía permitir caer, no ahora… Aterricé como pude, con pies y manos, casi como quien adopta la postura de un animal. Atiné a incorporarme instantáneamente pero me tomé un segundo a menear mi cabeza e intentar recomponerme de aquel golpe, que progresivamente iba mi mente conectando con mi cuerpo otra vez. Siquiera podía jadear o regular la respiración y nivelar el oxígeno para ayudar el sistema nervioso, situación inoportuna como poco…
Tenía que luchar, no iba a finalizar mi viaje apenas comenzar, mi mente aún tambaleaba por efecto de aquel golpe, mi cuerpo aún recalibraba su funcionamiento, y mi espíritu recién comenzaba a levantarse nuevamente de a poco a medida que avanzaba aquella encarnizada lucha, a pesar de que de igual manera, el oxígeno cada vez era menos. Al parecer Landon también le había dado sus saludos a Akira, aunque no pude verlo, aún tomaba mi segundo aire.
Sin embargo no podía quedarme… De mi mano izquierda aún sin moverme, de esos dedos, volvieron a aparecer cinco hilos que sutilmente, cuatro comenzaron a salir pegados al suelo, en dirección a Landon, lo más veloz que podía, mientras que el último, comenzó a envolver el acero de mi katana… Ahí me incorporé con vista a mi enemigo, cuando ví que Akira se lanzó sobre él cubriendo su rostro y aferrándose a los tubos de su espalda intentando arrancarlos, incluso Asheera la comerciante hizo su parte ayudando a mi preciado amigo. Mis hilos estaban allí ya, donde tenían que estar, en el momento oportuno para aprovechar aquel momento de distracción y apertura en el enmascarado. Rápidamente dos de los hilos subieron envolviendo sus piernas fuertemente, y los otros envolviendo su torso con brazos y todo, mientras utilizaba mi energía para hacer el mayor esfuerzo posible, no lograría atraparlo por mucho tiempo, pero si el suficiente y más del que le gustaría al buccaneer, quien por el momento se encontraba inmóvil. Corrí hacia el cuatro metros, y salté directo a él, de frente, cara a cara, para darle un corte directo con la katana en su rostro, rompiendo finalmente su máscara para poder ver por fin su cara. Al caer di un salto de dos metros hacia atrás y me alejé un metro más, quedando a tres metros alejado de Landon.
—Si no piensas quitar el gas, te vas a morir también, marica— le dije en mímica con los labios, aterrado ante la idea de que sí, tenía razón en lo que le dije, pero allí, yo seguía siendo la presa.
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