29-03-2026, 07:52 PM
Día 27 de otoño, año 16
11:45 p.m
Isla de Samba
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Isla de Samba
Entre sus ropajes se podría encontrar diversas cosas ocultas, como un colgante que pertenecía a su madre, y una pequeña criatura que corretea por todos lados, mayormente cuando el gigante se encuentra sentado o tumbado, alejado de cualquier tipo de peligro o sin hacer mucho movimiento, pues es cuando suele sentirse cómodo y seguro de moverse, sin temor a que se vaya a caer por un mal movimiento del chico.
Un pequeño reflejo del chico le hizo llevar su mano al pecho, donde caía el colgante de su madre, un recuerdo doloroso, pero igualmente potenciador. Ese recuerdo es el que más le movía y motivaba a cumplir con su meta, tenía que hacer que nadie más sufriera lo mismo que sufrió él en el pasado, no iba a permitir que nadie más pasara por ese dolor si estaba en sus manos hacerlo.
Una o dos lágrimas se caen desde sus lacrimales, dibujando una sinuosa línea en el rostro del chico, que mantiene la calma, mantiene la serenidad en su rostro, como si no le hubiera dolido como una puñalada en el corazón ese recuerdo. Ya sabía que eso pasaría, sabía que ese recuerdo llegaría tarde o temprano, siempre llegaba.
El joven se levantó un momento, lo suficiente para que su torso quedara en vertical, dejando su estatura entreverse en vertical, manteniendo las piernas estiradas, como si no tuviera prisa, como si pudiera pasar toda la eternidad en esa postura, en ese lugar.
Llevó su mano siniestra a la petaca, tomándola con cuidado, abrió su tapa y le dio un trago a la misma. Un poco de su líquido deslizándose por la quijada del gigante, algo que solía pasarle. Un pequeño trago también para el campo.
