29-03-2026, 09:49 PM
(Última modificación: 29-03-2026, 11:03 PM por KuroVongola.)
El ritmo impuesto desapareció de golpe, como si alguien hubiera cortado un hilo invisible que tiraba de mi cuerpo. Durante un instante me quedé completamente quieto, sintiendo cómo el control regresaba poco a poco a cada músculo. La inercia del movimiento aún latía en mis piernas, pero ya no había ninguna fuerza externa obligándome a seguir. Respiré hondo, notando la diferencia al instante. Esta vez, era yo quien decidía.
Bajé la mirada de inmediato. Mis armas estaban justo donde había calculado, a escasa distancia de mis pies. Sin perder tiempo, me incliné lo justo para recuperarlas, sintiendo el peso familiar al cerrar los dedos alrededor de las empuñaduras. Aquel simple gesto devolvió parte de la estabilidad que había perdido. Volver a estar armado cambiaba por completo la situación.
—Ya era hora.—
Al incorporarme, mis ojos se dirigieron directamente hacia el centro del enfrentamiento. La escena había cambiado. Uno de los otros había conseguido acercarse lo suficiente como para sujetarlo, inmovilizándolo en cierta medida. No era una apertura perfecta, pero sí una oportunidad. Y en una situación como aquella, dudar significaba perderla.
No pensé demasiado. Ajusté la postura, cargando el peso en las piernas durante una fracción de segundo antes de impulsarme hacia delante. El salto fue directo, limpio, sin titubeos, recortando la distancia que me separaba del objetivo en un solo movimiento. El aire se desplazó a mi alrededor mientras avanzaba, con la mirada fija en el punto exacto donde debía impactar.
Durante ese breve instante en el aire, todo se volvió claro. El caos, el dolor, la confusión... todo quedaba en segundo plano. Solo importaba ejecutar el movimiento con precisión. Sabía que no estábamos en igualdad de condiciones, que aquel individuo tenía recursos que aún no comprendíamos del todo, pero también sabía que dejarle espacio solo empeoraría las cosas.
Mi cuerpo descendió con fuerza, canalizando el impulso del salto en el ataque. No hubo palabras ni advertencias. Solo acción. La técnica fluyó de manera natural, encadenándose con el movimiento previo sin interrupciones, dirigida directamente hacia él mientras seguía contenido por el agarre.
—Ōkami no Fuchū: Tsume to Kiba.—
El impacto llegó acompañado de una tensión acumulada que llevaba arrastrando desde el inicio. No era solo un ataque, era una respuesta. Una forma de romper, aunque fuera por un instante, la ventaja que había mantenido hasta ahora.
Nada garantizaba que aquello fuera suficiente. De hecho, lo más probable era que no lo fuera. Pero quedarse atrás, esperar o dudar, habría sido peor. Mucho peor.
Al tocar suelo de nuevo, mantuve la posición, sin relajarme ni un solo instante. Mis armas seguían listas, mi cuerpo preparado para reaccionar a cualquier movimiento. La mirada no se apartó de él, atento a la más mínima señal.
Esto estaba lejos de terminar. Y ahora, más que antes, tenía claro que cada segundo contaba.
Bajé la mirada de inmediato. Mis armas estaban justo donde había calculado, a escasa distancia de mis pies. Sin perder tiempo, me incliné lo justo para recuperarlas, sintiendo el peso familiar al cerrar los dedos alrededor de las empuñaduras. Aquel simple gesto devolvió parte de la estabilidad que había perdido. Volver a estar armado cambiaba por completo la situación.
—Ya era hora.—
Al incorporarme, mis ojos se dirigieron directamente hacia el centro del enfrentamiento. La escena había cambiado. Uno de los otros había conseguido acercarse lo suficiente como para sujetarlo, inmovilizándolo en cierta medida. No era una apertura perfecta, pero sí una oportunidad. Y en una situación como aquella, dudar significaba perderla.
No pensé demasiado. Ajusté la postura, cargando el peso en las piernas durante una fracción de segundo antes de impulsarme hacia delante. El salto fue directo, limpio, sin titubeos, recortando la distancia que me separaba del objetivo en un solo movimiento. El aire se desplazó a mi alrededor mientras avanzaba, con la mirada fija en el punto exacto donde debía impactar.
Durante ese breve instante en el aire, todo se volvió claro. El caos, el dolor, la confusión... todo quedaba en segundo plano. Solo importaba ejecutar el movimiento con precisión. Sabía que no estábamos en igualdad de condiciones, que aquel individuo tenía recursos que aún no comprendíamos del todo, pero también sabía que dejarle espacio solo empeoraría las cosas.
Mi cuerpo descendió con fuerza, canalizando el impulso del salto en el ataque. No hubo palabras ni advertencias. Solo acción. La técnica fluyó de manera natural, encadenándose con el movimiento previo sin interrupciones, dirigida directamente hacia él mientras seguía contenido por el agarre.
—Ōkami no Fuchū: Tsume to Kiba.—
El impacto llegó acompañado de una tensión acumulada que llevaba arrastrando desde el inicio. No era solo un ataque, era una respuesta. Una forma de romper, aunque fuera por un instante, la ventaja que había mantenido hasta ahora.
Nada garantizaba que aquello fuera suficiente. De hecho, lo más probable era que no lo fuera. Pero quedarse atrás, esperar o dudar, habría sido peor. Mucho peor.
Al tocar suelo de nuevo, mantuve la posición, sin relajarme ni un solo instante. Mis armas seguían listas, mi cuerpo preparado para reaccionar a cualquier movimiento. La mirada no se apartó de él, atento a la más mínima señal.
Esto estaba lejos de terminar. Y ahora, más que antes, tenía claro que cada segundo contaba.
OFF
