[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 4)
#19
De forma abrupta, por un descuido Dharma se había movido en dirección a su enemigo de una manera un tanto insólita, pues el había  sin querer o obligo por el ritmo del baile, desenvainado sus armas, las cuales solo sostenía por la empuñadura, no pudo controlar sus actos, era un ritmo hipnótico, tanto así que lo desconcertó demasiado, pensando que el aun podía empuñar sus armas, para cuando se dio cuenta, se encontraba en dirección hacia Don Ald. Al mismo tiempo que reaccionaba ante la situación que se avecinaba, no estaba armado, sus armas se encontraban a una distancia bastante corta, podía verlas a las dos juntas, brillando una al costado de la otra, esperando ser empuñadas, pero por ahora no podía hacerlo, ya que mientras se acercaba como oveja al matadero, se movía, ya sin mayor ritmo que el propio impuesto, el del guerrero, así que haría lo posible por defenderse de lo que veía venir.

No pasaron más que unos instantes y pudo notar como el pingüino movía su elegante sombrilla, con gracia y elocuencia, sin duda alguna lo que le faltaba de estatura y belleza, ese hombre enano y deforme lo suplía con "porte". Dharma parecía estar indefenso ante un inminente ataque, su mano derecha que iba dirigida hacia Don Ald sin portar alguna arma corría peligro de ser dañada, pero recordó que traía consigo un objeto, que por ahora fungiría como un escudo, un arma, una salvación. Del costado de sus ropajes y cuerpo saco de uno de sus bolsillos que formaban parte de las varias sujeciones de cuero donde portaba sus espadas, que ahorita no traía claramente. Pero si traía una "licorera" o algunas veces conocida como "Petaca", así pues con su mano izquierda, logro desenfundar velozmente dicho utensilio y gracias a sus buenos reflejos y a que podía ver a su enemigo de frente realizar su ataque, anteponía dicha licorera,  justo en el sitio donde iba ser dañado, que para su fortuna era en su mano derecha, de forma más precisa la palma de esta,  poniendo su mano izquierda al frente de la otra, igualmente con su palma pero sosteniendo la licorera al frente,  gracias al buen tamaño de sus manos y usándola como un tipo de "escudo".

Dicho utensilio de metal, absorbía con mucho ahínco  el ataque tipo estocada, recibido por parte de su rival, Dharma era herido, pero de manera superficial en su mano izquierda, ese gran movimiento digno de habilidad, demostrando que sus capacidades de desenvaine y destreza, no se remitían solo a las espadas al menos por este momento, quien lo diría que un artilugio que había obtenido de una batalla y que parecía un simple souvenir, ahora le permitía soportar de forma adecuada un daño que además de parecer inminente, era bastante serio.  Después al  saber por lógica, que el arma de Don Ald destruiría  en sus propias manos el objeto que con singular destreza había desenfundado. Dharma anteponía ambas manos con fuerza y resistencia, en una pose firme, para resistir sabiendo por sus reflejos y gran vista, aunados a su experiencia en batalla, que el daño podría continuar, pues no podía depender, de solo una licorera de metal para subsistir, la cual a los instantes que recibía el golpe directo de Don Ald parecía ceder y comenzaba a derramar un poco de agua que poseía de su interior,  mojando sus propias manos, las cual también se anteponían como segunda e instantánea defensa, logrando amortiguar aun más el ataque, ya que este no venia mas que de forma horizontal lo que le permitía anteponerlo y de cierta forma resistirlo con mas sencillez.

| - Mierda... al menos pude librarla un poco gracias a ese Rockero - | Pensaba y también miraba con la mirada fría y con una molestia que incrementaba cada segundo, recordaba brevemente a manera de agradecimiento de quien había obtenido dicha licorera de metal, de bastante calidad por cierto. | Bien...bros... | Decía palabras entonadas para los que parecían aprovechar lo ocurrido. Su estilo o forma de aprobar o de felicitar a alguien, por decirlo de alguna manera.

Sus manos quedaban ensangrentadas y con una leve perforación en la mano izquierda, la cual comenzaba a sangrar un poco, pero no imposibilitando su manejo y movimiento de sus dedos o eso podía sentir y ver a simple vista. Tras eso podía ver como Enji ya lograba posicionarse de manera muy cercana al pingüino, aprovechando ahora la distracción del mismo al haber  atacado al capitán pirata. El movimiento del marine, podría ser útil y funcional, pero Dharma tras haber sufrido el daño se enfocaba de inmediato en ir a por sus espadas, las cuales se mostraban bastante cerca, lo cual le tomaba un par de pasos gracias a su gran zancada  y al ser bastante alto (220cm) pudo recorrer la distancia en un par de segundos o un poco más, manteniendo una postura baja con su cuerpo, para que su centro de gravedad le permitiese moverse con agilidad y potencia, al menos toda la que pudiera el poseer.

Mientras eso ocurría podía ver moverse a los demás, tanto aquel extraño hombre que no se había presentado, pero que al parecer tenia ganas ya de participar, así como esperando que Sanemi pudiera hacer lo propio, pero lo importante en esta situación era que no tuvieran que atravesarse en sus ataques. Dharma alcanzaba sus espadas, estirando sus manos y cuerpo sin tener que llegar de manera exacta y de cuerpo completo a ellas. Ahora volvía a tener en sus manos ambas espadas gemelas que había dejado caer anteriormente. Después de un pequeño movimiento de cadera, daba otro par de pasos con su gran zancada y se posicionaba a la misma posición que había tenido segundos antes, ya que ahora podía ver claramente, como Enji sostenía el diminuto y pequeño cuerpo "pingüinesco" de aquel que los quería atraer a su depravado y bizarro show.

| Kali...| Decía para completar su violento ritual, sus armas de filo se movían con toda la furia poseída y así realizaba un potente ataque que generaba una marca de  "X"  yendo ambas de forma descendente sobre el torso delantero de su rival imitando dicha figura, utilizando ambas espadas para generar con toda la ira e intención el mayor dolor y daño posible en Don Ald. | Vishnu Mudra... | Un silencio eterno para Don Ald e instantáneo para los demás aparecía. Mientras otro ataque de manera simultanea era realizado por parte del espadachín de orbes esmeralda. | No dejare de intentar acabar contigo... aun en el infierno si es necesario. | Estando en la posición anterior, ahora de cierta manera se encontraba frente a Don Ald, ya que este le habia atacado de esa manera, pero ahora era sostenido por Enji y por ende la espada del pinguino daba hacia la posición de Kuro, solo separados por el espacio donde residía el cuerpo colgante del pingüino. El cual recibía el ataque furioso del espadachín y capitán de los Rakshasa. Como si fuese una fea piñata, las espadas del dueño de la sabiduría de Buda, impactaban de izquierda a derecha de forma horizontal buscando dañar el pequeño cuerpo de Don Ald, pregonando un dolor total en el cuerpo endeble de su enemigo. Cualquiera que viera dicha imagen, parecería un abuso animal y no bajaría de montoneros a los presentes, pero al parecer este show tenia que terminar pronto. 


OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2527 - 267 = 2260
Energia: 1639 + 12 = 1651
Espiritu: 240 + 0 = 240


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 4) - por Dharma - 30-03-2026, 12:51 PM

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