30-03-2026, 05:48 PM
Parecía que la chica de cabellos verdes no lo estaba teniendo complicado en realidad contra aquellos dos. Incluso, a través de su vista privilegiada, pudo notar que se estaba divirtiendo bastante con la situación. Daba algo de miedo, a decir verdad. Había mucha gente rara en el Mar Azul, Yuuki no entendía ni por qué se sorprendía de lo que estaba pasando. Al final, esa era la vida que ella había elegido desde que decidió hacerse fugitiva y escapar de la justicia inútil y buscar la libertad de verdad. Ese lugar en el que ella pudiera vivir de forma amplia y auténtica.
Volvió la mirada en lo que fueron unos dos segundos. Distrayéndose con sus propios pensamientos. Y esos dos segundos se los cobrarían caros, pues ahora estaba el sujeto al que le había disparado, terminando de trepar la pared del techo en el que ella estaba subida. Era una persona bastante insistente y fuerte, Yuuki no lo podía creer. Pero allí estaba el hombre, buscando volver al ataque y sin medirse igual que antes. En medio de la distracción y de la incredulidad de la pelirrosa, el nuevo ataque logra darle de lleno, hiriéndola fuertemente, y hasta habría podido ser una herida letal si no se hubiera alcanzado a girar. Su brazo izquierdo fue el que se llevó el daño, con un corte que iba a requerir algo de atención.
A raíz del golpe, Yuuki caería del tejado, rodando sin más remedio y finalmente cayendo en el duro suelo sin capacidad de amortiguar con el apoyo de sus alas. La sangre goteaba del brazo y el dolor le hacía apretar los dientes. En lo que se trataba de poner de pie, el sujeto saltaba abajo y daba órdenes a los dos que estaban con la de pelo verde.
—¿Qué esperan? ¿Van a seguir jugando con ella? ¡Acábenla de una vez!
El hombre aquél decidió ignorar a Yuuki, caminando hacia sus subordinados y dando por finalizada a la pelirrosa. Ella aún no lograba ponerse de pie ni moverse realmente además de intentar de manera desastrosa el incorporarse. A ojos de cualquiera, estaba lo suficientemente dañada como para que la batalla finalizara allí para la birkaniana.
—Entre los tres seguro que se le quita la sonrisa, igual que a la otra retrasada. ¡Nadie se mete conmigo o mis hombres!
Y dicho esto, los dos con sus garrotes lanzaron sus golpes, seguidos por el de la espada, queriendo apalizar y cortar a la extraña de cabellos verdes. Pero a la vez, un trueno volvería a escucharse en el lugar. El revólver de Yuuki impactaría a uno de los brutos con garrote, haciendo que el proyectil pasara derecho a través de su cuerpo a la altura de la panza y volara unos centímetros pasando cerca de la otra mujer. El bruto cayó pesadamente al suelo, incapaz de poder mover sus piernas o de hacer que su cuerpo tuviera fuerza de la cintura para abajo.
Atrás, Yuuki estaba sentada, o más bien, recostada, contra la pared mientras que apuntaba con la mano derecha sosteniendo el revólver. Del cañón de Quicksilver salía humo. El brazo izquierdo sangraba aún, y hasta el ala izquierda ahora estaba teñida de la sangre de la birkaniana, pero había una sonrisa en ella que parecía desafiar a todos los allí presentes. Una sonrisa que volvía a verse con ese tono angelical y bonachón que se cargaba Yuuki. Pero a su vez era horrible y traicionero, igual que la actitud de la pistolera.
—Y me quedan tres tiros más. Suficiente para ustedes dos...
Volvió la mirada en lo que fueron unos dos segundos. Distrayéndose con sus propios pensamientos. Y esos dos segundos se los cobrarían caros, pues ahora estaba el sujeto al que le había disparado, terminando de trepar la pared del techo en el que ella estaba subida. Era una persona bastante insistente y fuerte, Yuuki no lo podía creer. Pero allí estaba el hombre, buscando volver al ataque y sin medirse igual que antes. En medio de la distracción y de la incredulidad de la pelirrosa, el nuevo ataque logra darle de lleno, hiriéndola fuertemente, y hasta habría podido ser una herida letal si no se hubiera alcanzado a girar. Su brazo izquierdo fue el que se llevó el daño, con un corte que iba a requerir algo de atención.
A raíz del golpe, Yuuki caería del tejado, rodando sin más remedio y finalmente cayendo en el duro suelo sin capacidad de amortiguar con el apoyo de sus alas. La sangre goteaba del brazo y el dolor le hacía apretar los dientes. En lo que se trataba de poner de pie, el sujeto saltaba abajo y daba órdenes a los dos que estaban con la de pelo verde.
—¿Qué esperan? ¿Van a seguir jugando con ella? ¡Acábenla de una vez!
El hombre aquél decidió ignorar a Yuuki, caminando hacia sus subordinados y dando por finalizada a la pelirrosa. Ella aún no lograba ponerse de pie ni moverse realmente además de intentar de manera desastrosa el incorporarse. A ojos de cualquiera, estaba lo suficientemente dañada como para que la batalla finalizara allí para la birkaniana.
—Entre los tres seguro que se le quita la sonrisa, igual que a la otra retrasada. ¡Nadie se mete conmigo o mis hombres!
Y dicho esto, los dos con sus garrotes lanzaron sus golpes, seguidos por el de la espada, queriendo apalizar y cortar a la extraña de cabellos verdes. Pero a la vez, un trueno volvería a escucharse en el lugar. El revólver de Yuuki impactaría a uno de los brutos con garrote, haciendo que el proyectil pasara derecho a través de su cuerpo a la altura de la panza y volara unos centímetros pasando cerca de la otra mujer. El bruto cayó pesadamente al suelo, incapaz de poder mover sus piernas o de hacer que su cuerpo tuviera fuerza de la cintura para abajo.
Atrás, Yuuki estaba sentada, o más bien, recostada, contra la pared mientras que apuntaba con la mano derecha sosteniendo el revólver. Del cañón de Quicksilver salía humo. El brazo izquierdo sangraba aún, y hasta el ala izquierda ahora estaba teñida de la sangre de la birkaniana, pero había una sonrisa en ella que parecía desafiar a todos los allí presentes. Una sonrisa que volvía a verse con ese tono angelical y bonachón que se cargaba Yuuki. Pero a su vez era horrible y traicionero, igual que la actitud de la pistolera.
—Y me quedan tres tiros más. Suficiente para ustedes dos...

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)