13-08-2023, 11:58 PM
Los gyojins comenzaron a contestar con cierta amabilidad, aunque era visible que el anterior encuentro con Blackmore les había dejado molestos. Por fortuna todo parecía haberse calmado, no obstante, el tono de voz con el que Mihasy se dirigió a mí me inquietó bastante.
- Legan… - Musitó conteniendo la rabia entre sus labios.
Al girarme para verle, él estaba completamente tenso, con una clara posición ofensiva. Sus ojos irradiaban puro odio, no pestañeaba y cada vez me estaba preocupando más. Pasó por mi cabeza de todo al verlo así, pero pronto todas las piezas del rompecabezas encajaron en mi cabeza, tan solo hacía falta ver a dónde se dirigía su mirada. Se trataba de una gyojin del grupo anteriormente citado. Por un instante no vi nada que incitase la ofensiva de Mihasy, hasta que caí en sus rasgos físicos. Era una gyojin con características de tiburón-tigre, y bastante notables. Por casi todo su cuerpo había rayas rojizas, de la misma forma que un tigre.
- ¿Se puede saber qué pasa hoy con estos dos? Cada paso que damos hay un problema. – Pensé sufriendo impotencia por encontrarme de nuevo ante otro problema. Tarde o temprano vamos a tener que hablar esto.
Poniéndonos en contexto, Mihasy no era una persona abierta, esto era fácil de deducir, pero algo que me confesó cuando le conocí e insistí tanto, fue en su odio hacia los tiburones y los tigres. No es su culpa cargar con ese trauma, sin embargo, en esta situación todo dependía de mí si quería evitar revuelos. Raudo me coloqué frente a Mihasy mirando de reojo a los gyojins, pretendía que mi cuerpo tapase su visión, quitarla de su vista rápido.
- ¡Disculpadnos nuevamente! Tenemos que irnos ya, nuestro compañero se marchó sin decirnos a donde y tenemos que encontrarle– Exclamé mientras comenzaba a andar tratando de que Mihasy me acompañase al menos unos metros más atrás. - ¡Espero que tengáis buen día! – Les grité agitando la mano con simpatía.
Dicho esto me coloqué frente a él y comencé a hablar mirando a sus ojos. Tenía que tener cuidado con la elección de palabras o la situación podría irse de las manos.
- Oye, Junsho, lo has hecho muy bien, has podido contenerte. – Comenzar felicitándolo por su esfuerzo es lo más importante. Reñirle o abroncarle ahora sólo podría causar un efecto adverso de rechazo, pero tenía que intentar razonar con él también. - Ahora se han ido, ya no están aquí. No obstante tienes que saber que esa es una persona inocente, no nos ha hecho nada. Entiendo que no es tan sencillo como estoy haciendo ver, pero por favor, trata de pensarlo. – No sabía si mis palabras harían efecto en él, aunque debía intentarlo por lo menos.
Dejé que pasaran unos segundos para comprobar su estado actual, y añadí algo más a mis palabras.
- Una cosa más… disculpa. No me percaté de sus rasgos hasta que era tarde. Debería haberme dado cuenta antes y evitarte el encontronazo. Es culpa mía.
Dicho esto comencé a mirar a nuestro alrededor. Quería ver si ya estaban lejos, y la situación general. No era consciente todavía que mis queridos compañeros todavía me tenían guardada una sorpresa más.
A lo lejos, me pareció ver a un grupo grande de niños corriendo entre risas hacia el oeste de la ciudad, y varios adultos que parecían ir con prudencia. Algunos se llamaban entre ellos, con gestos de risas, como si estuviesen presenciando algún espectáculo improvisado.
- ¿Qué puede estar pasando ahí? – Me pregunté en voz baja intentando descubrir algo más desde mi posición.
En ese momento recordé que fue justo esa la dirección en la que se había marchado Terence, tenía negocios allí. Lo cierto es que parecía alguien confiable, sin embargo, ver a tanta muchedumbre alterada justo donde se supone que iba a estar él era algo que me daba mala espina.
- Oye, seguramente no sea nada, pero hay un grupo grande de gente corriendo hacia el Oeste, donde iba Terence. Estaba alterado por ese encontronazo de antes… - Dije a Mihasy guardando una pausa de unos segundos para reflexionar al mismo tiempo que hablaba. – Quiero creer que no tiene nada que ver con él, aunque viendo el día que llevamos es posible que sí. Vamos, si el origen de tanto gentío no tiene relación con él nos volvemos. ¿Te parece?
Sin darle tiempo casi a responder para marchar, comencé mi camino, presuponiendo que me acompañaría Mihasy. Al fin y al cabo Blackmore forma parte de nuestro peculiar grupo y en determinados asuntos no eran tan diferentes el uno del otro.
A medida que nos acercábamos escuchábamos algunas voces lejanas
- ¡Déjale en paz, no ves que no quiere estar contigo! ¡Acosador!– Exclamó con fuerza una de esas voces tan alteradas.
Aún estaban lejos, pero cada vez se oían más, nos estábamos acercando. Aunque esas frases me tranquilizaban, estaba claro que no tendrían nada que ver con Terence Blackmore. O eso pensaba hasta ese momento.
- Legan… - Musitó conteniendo la rabia entre sus labios.
Al girarme para verle, él estaba completamente tenso, con una clara posición ofensiva. Sus ojos irradiaban puro odio, no pestañeaba y cada vez me estaba preocupando más. Pasó por mi cabeza de todo al verlo así, pero pronto todas las piezas del rompecabezas encajaron en mi cabeza, tan solo hacía falta ver a dónde se dirigía su mirada. Se trataba de una gyojin del grupo anteriormente citado. Por un instante no vi nada que incitase la ofensiva de Mihasy, hasta que caí en sus rasgos físicos. Era una gyojin con características de tiburón-tigre, y bastante notables. Por casi todo su cuerpo había rayas rojizas, de la misma forma que un tigre.
- ¿Se puede saber qué pasa hoy con estos dos? Cada paso que damos hay un problema. – Pensé sufriendo impotencia por encontrarme de nuevo ante otro problema. Tarde o temprano vamos a tener que hablar esto.
Poniéndonos en contexto, Mihasy no era una persona abierta, esto era fácil de deducir, pero algo que me confesó cuando le conocí e insistí tanto, fue en su odio hacia los tiburones y los tigres. No es su culpa cargar con ese trauma, sin embargo, en esta situación todo dependía de mí si quería evitar revuelos. Raudo me coloqué frente a Mihasy mirando de reojo a los gyojins, pretendía que mi cuerpo tapase su visión, quitarla de su vista rápido.
- ¡Disculpadnos nuevamente! Tenemos que irnos ya, nuestro compañero se marchó sin decirnos a donde y tenemos que encontrarle– Exclamé mientras comenzaba a andar tratando de que Mihasy me acompañase al menos unos metros más atrás. - ¡Espero que tengáis buen día! – Les grité agitando la mano con simpatía.
Dicho esto me coloqué frente a él y comencé a hablar mirando a sus ojos. Tenía que tener cuidado con la elección de palabras o la situación podría irse de las manos.
- Oye, Junsho, lo has hecho muy bien, has podido contenerte. – Comenzar felicitándolo por su esfuerzo es lo más importante. Reñirle o abroncarle ahora sólo podría causar un efecto adverso de rechazo, pero tenía que intentar razonar con él también. - Ahora se han ido, ya no están aquí. No obstante tienes que saber que esa es una persona inocente, no nos ha hecho nada. Entiendo que no es tan sencillo como estoy haciendo ver, pero por favor, trata de pensarlo. – No sabía si mis palabras harían efecto en él, aunque debía intentarlo por lo menos.
Dejé que pasaran unos segundos para comprobar su estado actual, y añadí algo más a mis palabras.
- Una cosa más… disculpa. No me percaté de sus rasgos hasta que era tarde. Debería haberme dado cuenta antes y evitarte el encontronazo. Es culpa mía.
Dicho esto comencé a mirar a nuestro alrededor. Quería ver si ya estaban lejos, y la situación general. No era consciente todavía que mis queridos compañeros todavía me tenían guardada una sorpresa más.
A lo lejos, me pareció ver a un grupo grande de niños corriendo entre risas hacia el oeste de la ciudad, y varios adultos que parecían ir con prudencia. Algunos se llamaban entre ellos, con gestos de risas, como si estuviesen presenciando algún espectáculo improvisado.
- ¿Qué puede estar pasando ahí? – Me pregunté en voz baja intentando descubrir algo más desde mi posición.
En ese momento recordé que fue justo esa la dirección en la que se había marchado Terence, tenía negocios allí. Lo cierto es que parecía alguien confiable, sin embargo, ver a tanta muchedumbre alterada justo donde se supone que iba a estar él era algo que me daba mala espina.
- Oye, seguramente no sea nada, pero hay un grupo grande de gente corriendo hacia el Oeste, donde iba Terence. Estaba alterado por ese encontronazo de antes… - Dije a Mihasy guardando una pausa de unos segundos para reflexionar al mismo tiempo que hablaba. – Quiero creer que no tiene nada que ver con él, aunque viendo el día que llevamos es posible que sí. Vamos, si el origen de tanto gentío no tiene relación con él nos volvemos. ¿Te parece?
Sin darle tiempo casi a responder para marchar, comencé mi camino, presuponiendo que me acompañaría Mihasy. Al fin y al cabo Blackmore forma parte de nuestro peculiar grupo y en determinados asuntos no eran tan diferentes el uno del otro.
A medida que nos acercábamos escuchábamos algunas voces lejanas
- ¡Déjale en paz, no ves que no quiere estar contigo! ¡Acosador!– Exclamó con fuerza una de esas voces tan alteradas.
Aún estaban lejos, pero cada vez se oían más, nos estábamos acercando. Aunque esas frases me tranquilizaban, estaba claro que no tendrían nada que ver con Terence Blackmore. O eso pensaba hasta ese momento.
