13-11-2023, 09:09 PM
A pesar del desánimo, me alegraba ver que Yamamura parecía dispuesto a continuar con nuestro viaje y que tenía las prioridades claras. Por el momento no podíamos hacer más que esperar a que el Log Pose cargase, así que nos tocaría quedarnos en la isla durante un tiempo. No me importaba llamar la atención, al parecer era imposible no hacerlo con esta banda, pero Yamamura prefería mantener un perfil bajo. También era cierto que si empezábamos tan pronto tocando demasiado las narices nuestra aventura no duraría demasiado. Sin embargo, su idea de no llamar la atención era muy peculiar. —¿Quieres pasar desapercibido o quieres montar una fiesta? Me da que las dos opciones no van a ser compatibles, pero no me opongo a ninguna. Eso sí, nada de marines —dije hablando completamente en serio. Después del incidente en los tablones no quería saber nada de ellos en un tiempo.
Aquella zona estaba algo alejada de los pueblos y parecía tranquila. El silencio era abrumador, tan solo se escuchaban nuestros pasos y nuestras voces. Por eso mismo, los gritos que perturbaron aquella calma resonaron con más fuerza e hicieron que me sobresaltase. No podía ser. Esa voz era inconfundible, debía estar volviéndome loca. Me giré bruscamente para ver una imagen que no esperaba. Justo ahí, a varios metros de nosotros, estaba el propio Peixe, atado y acercándose cada vez más a pequeños saltos. En este mundo había gente desafortunada, gente afortunada y luego estaba Peixe, que había sido capturado y, por azares del destino, había acabado en la misma isla que nosotros y, no solo eso, sino que se nos había plantado delante de nuestras narices.
Todo parecía demasiado bueno como para ser cierto y, efectivamente, los problemas no tardaron en llegar. Su captor se encontraba tras él, dispuesto a recuperarlo. Pensaba que eran los marines los que le habían atrapado, pero ese tipo no era uno de ellos. En seguida le reconocí, cómo olvidarme de él con esas pintas. Incluso recordaba el rostro de guaperas que ocultaba tras la máscara y que quedó expuesto tras un ataque que le dejó para el arrastre. Era uno de los que se había caído en mi plataforma y con el que había tenido que luchar para vencer al pirata extraño de las espadas. Además, tampoco había olvidado sus intenciones de entregarme para cobrar mi recompensa. Parecía que él todavía no nos había reconocido, al igual que Peixe. Cuando se encontrasen más cerca ambos se percatarían, nuestro compañero se alegraría, estaba segura de ello, pero sería un problema tener que lidiar con el cazarrecompensas. No sabía demasiado sobre él, pegaba unos golpes tremendos con su arma y era capaz de hacer algo con la temperatura. Esperaba que nos diese demasiados problemas y decidiese no enfrentarse a los tres, aunque si pensaba recuperar a Peixe no nos iba a dejar otra opción. Estaba convencida de que Yamamura no volvería a dejar que se lo llevasen y, si él luchaba con todas sus fuerzas, yo pensaba hacer lo mismo.
De momento dejé mis katanas envainadas y comencé a dar unos pasos hacia Peixe para acercarme más a él y poder defenderle si a aquel tipo se le ocurría atacarle. Intentaba pensar una manera de resolver la situación de manera pacífica, pero me parecía completamente imposible. Por el precio que habían puesto a Peixe dudaba que le fuese a dejar ir como si nada, yo tampoco lo haría en su situación, así que me preparé para lo peor. —Oye pelirrosa, cuánto tiempo. Muchas gracias por devolvernos a nuestro compañero. ¿Qué tal si te lo agradecemos invitándote a todas las copas que seas capaz de beber? —le ofrecí sabiendo que no aceptaría esa miseria a cambio de la jugosa recompensa de Peixe. Por lo menos intenté adelantarme a Yamamura y que no complicase más la situación. Tal y como estaba tras haber perdido a Peixe, sería capaz de cualquier cosa con tal de recuperarlo y no quería que hiciese ninguna locura.
Aquella zona estaba algo alejada de los pueblos y parecía tranquila. El silencio era abrumador, tan solo se escuchaban nuestros pasos y nuestras voces. Por eso mismo, los gritos que perturbaron aquella calma resonaron con más fuerza e hicieron que me sobresaltase. No podía ser. Esa voz era inconfundible, debía estar volviéndome loca. Me giré bruscamente para ver una imagen que no esperaba. Justo ahí, a varios metros de nosotros, estaba el propio Peixe, atado y acercándose cada vez más a pequeños saltos. En este mundo había gente desafortunada, gente afortunada y luego estaba Peixe, que había sido capturado y, por azares del destino, había acabado en la misma isla que nosotros y, no solo eso, sino que se nos había plantado delante de nuestras narices.
Todo parecía demasiado bueno como para ser cierto y, efectivamente, los problemas no tardaron en llegar. Su captor se encontraba tras él, dispuesto a recuperarlo. Pensaba que eran los marines los que le habían atrapado, pero ese tipo no era uno de ellos. En seguida le reconocí, cómo olvidarme de él con esas pintas. Incluso recordaba el rostro de guaperas que ocultaba tras la máscara y que quedó expuesto tras un ataque que le dejó para el arrastre. Era uno de los que se había caído en mi plataforma y con el que había tenido que luchar para vencer al pirata extraño de las espadas. Además, tampoco había olvidado sus intenciones de entregarme para cobrar mi recompensa. Parecía que él todavía no nos había reconocido, al igual que Peixe. Cuando se encontrasen más cerca ambos se percatarían, nuestro compañero se alegraría, estaba segura de ello, pero sería un problema tener que lidiar con el cazarrecompensas. No sabía demasiado sobre él, pegaba unos golpes tremendos con su arma y era capaz de hacer algo con la temperatura. Esperaba que nos diese demasiados problemas y decidiese no enfrentarse a los tres, aunque si pensaba recuperar a Peixe no nos iba a dejar otra opción. Estaba convencida de que Yamamura no volvería a dejar que se lo llevasen y, si él luchaba con todas sus fuerzas, yo pensaba hacer lo mismo.
De momento dejé mis katanas envainadas y comencé a dar unos pasos hacia Peixe para acercarme más a él y poder defenderle si a aquel tipo se le ocurría atacarle. Intentaba pensar una manera de resolver la situación de manera pacífica, pero me parecía completamente imposible. Por el precio que habían puesto a Peixe dudaba que le fuese a dejar ir como si nada, yo tampoco lo haría en su situación, así que me preparé para lo peor. —Oye pelirrosa, cuánto tiempo. Muchas gracias por devolvernos a nuestro compañero. ¿Qué tal si te lo agradecemos invitándote a todas las copas que seas capaz de beber? —le ofrecí sabiendo que no aceptaría esa miseria a cambio de la jugosa recompensa de Peixe. Por lo menos intenté adelantarme a Yamamura y que no complicase más la situación. Tal y como estaba tras haber perdido a Peixe, sería capaz de cualquier cosa con tal de recuperarlo y no quería que hiciese ninguna locura.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
