Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto]
#4
Son las 19:36, y la nevada comienza a hacerse más espesa en las calles ascendentes que conectan el reino de Sakura con los senderos que serpentean hacia los Drum Rockies, cuyas cumbres dentadas se recortan como colmillos oscuros contra un cielo ya completamente nocturno. Los faroles de papel iluminan el camino con un brillo cálido que apenas logra penetrar la bruma fría que desciende lentamente desde la montaña, como si la propia isla exhalara un aliento helado. El sonido distante de las ruedas del convoy resuena de forma irregular sobre la piedra congelada, cada crujido amplificado por el silencio antinatural que parece haberse apoderado de la zona.

A medida que el convoy avanza, el entorno urbano comienza a diluirse en una arquitectura más dispersa, donde las casas tradicionales dejan paso a almacenes antiguos, establos y pequeños edificios utilizados antiguamente por médicos y comerciantes de hierbas. Algunas ventanas permanecen cerradas con tablones envejecidos por el clima, mientras que otras muestran tenues luces que se apagan discretamente al paso de la escolta armada. Un perro ladra brevemente desde un callejón antes de retirarse con un quejido bajo, como si hubiera percibido algo que no logra comprender.

El carro cubierto continúa su ascenso sin detenerse, y por un instante una de las lonas se tensa desde el interior, deformándose hacia afuera como si algo dentro intentara incorporarse o liberarse, provocando que uno de los guardias golpee la madera lateral con la culata de su arma para forzar la quietud. El sonido seco del impacto se pierde rápidamente entre el viento que comienza a soplar con mayor intensidad desde la montaña, trayendo consigo partículas de nieve más finas y punzantes.

Más arriba, el camino se vuelve más estrecho y empinado, bordeado por muros naturales de roca parcialmente cubiertos de hielo, donde antiguas señales de madera indican rutas hacia instalaciones médicas que ya no figuran en los registros actuales del reino. Entre la neblina, por breves momentos, pueden distinguirse luces lejanas en niveles superiores de la montaña: puntos amarillentos que parpadean débilmente, demasiado organizados para ser simples refugios improvisados.

El murmullo del viento arrastra consigo un sonido metálico casi imperceptible, como el eco lejano de herramientas chocando entre sí o el arrastre de estructuras pesadas siendo desplazadas en algún punto oculto de la montaña. No es un ruido constante, sino intermitente, irregular… lo suficientemente presente como para resultar inquietante.

A medida que el convoy desaparece parcialmente entre la niebla ascendente, la sensación se vuelve clara incluso sin palabras: en lo alto de la isla de Drum, algo sigue activo a pesar del frío extremo, algo que requiere transporte constante, vigilancia armada… y discreción absoluta. El sendero continúa hacia arriba, perdiéndose en la blancura creciente, allí donde la luz de la ciudad deja de alcanzar y el silencio de la nieve parece ocultar cualquier secreto que no deba ser encontrado.

Son las 20:24, y el ascenso final hacia las zonas más elevadas de la isla de Drum revela un paisaje cada vez más hostil, donde el viento sopla con una intensidad que arrastra finas agujas de nieve contra la roca desnuda. El sendero termina en una amplia explanada natural parcialmente excavada en la base de uno de los picos secundarios de los Drum Rockies, un lugar que no figura en mapas recientes y que parece haber sido adaptado con un propósito muy concreto. Antiguos muros de piedra han sido reforzados con vigas de madera oscura, y varias estructuras auxiliares, almacenes, cobertizos y pequeñas casetas de vigilancia, se encuentran distribuidas alrededor de una edificación principal que se alza encajada en la montaña, como si hubiera sido construida directamente sobre una antigua instalación médica olvidada por el tiempo.

El edificio principal conserva rasgos de arquitectura sanitaria antigua: amplios ventanales ahora cubiertos por gruesas placas translúcidas para proteger del frío extremo, chimeneas estrechas que expulsan un humo tenue casi imperceptible, y símbolos médicos desgastados por el paso de los años apenas visibles bajo capas de hielo acumulado. Sobre la entrada, parcialmente cubierto por nieve endurecida, aún puede distinguirse el relieve de una insignia asociada a la antigua tradición médica del reino, lo que sugiere que aquel lugar tuvo un propósito legítimo en el pasado antes de ser aparentemente abandonado… o reaprovechado.

El convoy se detiene frente a un portón reforzado con placas metálicas añadidas posteriormente, un elemento que desentona con el resto de la construcción original. Dos figuras cubiertas con gruesos abrigos blancos abren el acceso tras una breve señal, permitiendo que el carro desaparezca en el interior sin ceremonias ni intercambio visible de palabras. El portón se cierra con un sonido grave y pesado que resuena en la roca circundante, disipándose en el viento como un eco profundo.

En los alrededores, varios puntos de luz permanecen encendidos de forma constante, alimentados por generadores protegidos bajo cubiertas improvisadas. Finas tuberías recorren partes exteriores de la instalación, algunas cubiertas por capas de escarcha que indican uso reciente a pesar de las condiciones climáticas extremas. En una zona lateral, parcialmente protegida del viento, se observan cajas de transporte marcadas con símbolos médicos, algunas abiertas y otras selladas con precintos recientes, junto a herramientas que parecen haber sido utilizadas con urgencia y dejadas a medio ordenar.

El silencio en la zona resulta antinatural para un lugar que claramente mantiene actividad. No se escuchan conversaciones ni pasos innecesarios, solo el constante silbido del viento al chocar contra las paredes de piedra y el ocasional sonido metálico lejano proveniente del interior de la instalación, como si en sus profundidades alguien continuara trabajando sin descanso. De manera intermitente, una tenue luz más intensa se filtra por una de las ventanas superiores, parpadeando con irregularidad, lo que sugiere el funcionamiento de equipos o procesos que requieren energía constante.

La montaña alrededor actúa como una barrera natural que oculta el lugar desde casi cualquier ángulo inferior, haciendo evidente que la localización no es casual. Todo en aquel punto sugiere discreción, aislamiento y una intención clara de mantener lo que sucede allí lejos de miradas ajenas. A esa altitud, donde incluso los animales evitan permanecer durante mucho tiempo, la existencia de una instalación activa solo refuerza la sensación de que aquello que se realiza en el interior no está destinado a ser conocido por el resto del reino. 

Imagen de la zona

Información
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]


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RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - por Moja - 31-03-2026, 08:40 PM

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