31-03-2026, 11:10 PM
El cielo parecía venirse abajo sobre nosotros, los relámpagos eran fugaces, encendidos antes del trueno, proclamaban el dominio en aquellas brisas que azotaban todo a su paso. Los rayos se dibujaban en la lejanía, rozando la costa, aunque era claro que la verdadera tormenta desataba su furia en alta mar, y aun así, la falda de su ciclón se extendía implacable, dispuesto a devorarlo todo a su paso.
Mi mirada permanecía fija en aquel escenario nocturno, resguardados bajo la fachada de ese negocio que, por un instante, nos alejaba del mundo. Gota a gota el agua se deslizaba por mi cabello empapado, escurriéndose con la misma paciencia por sobre mi cuerpo y mis prendas.
—- Bueno, admito que me alegra mucho volver a verte… —- Respondí a su comentario sobre que casi nos alcanzaba un rayo en la playa, aunque recuerdo haberle escuchado que eso sería algo fascinante, también me dió un poco de risa sobre que hubiese sido una lástima no estar juntos en este momento, era irónico, porque jamás pensé que estar empapados sería una idea grandiosa.
Como Enji, busqué sentarme junto a él, compartiendo el silencio mientras nos acomplabamos al tiempo que terminase esa tormenta, podría durar horas. Apoyé mi espalda y mi cabeza contra la reja, dejando escapar un suspiro de resignación. Una madrugada algo loca, ¿estaré soñando?, mis dudas fueron contestadas en ese preciso momento cuando me vi empapada con agua en mi cara a consecuencias de que el joven Marine decidió sacudir su cabeza para desprenderse de la humedad de su cabello. —- Sip… en verdad que me alegra volver a verte, jajaja.
Su respuesta sobre por qué se había enlistado en la Marina despertó en mí una curiosidad inesperada. No lo imaginaba como alguien que se mueve por dinero, pero al escuchar cómo cambió su explicación por otra cosa, sentí, que quizás no estaba siendo del todo honesto conmigo. No, no se trataba de dinero, ¿Entonces qué podría motivarlo de verdad?, claro, que no tendría nada de malo querer ganar un sueldo fijo en la marina, pero nunca pensé que Enji fuera alguien de seguir órdenes, no lo recuerdo así, pero viéndolo a como es ahora,totalmente diferente en apariencia y personalidad, quizás podría cambiar mi parecer.
Su mirada se posó en el estuche de mi violín, y claro, yo también me quedé observando aquel estuche mientras lo escuchaba hablar. Su declaración, su analogía, de algún modo logré comprenderla. Su última frase sobre ayudar a las personas me pareció más un añadido que un verdadero plan. Sin embargo, había un trasfondo de sus palabras que me parecían rozaban el borde del caos.
— Dices de querer ser un músico, y qué la Marina será tu instrumento… —- Mi mirada me obligaba a tener la cabeza elevada debido a la diferencia de estaturas, sin embargo, siempre intenté ver en sus ojos carmesí la verdad de sus palabras. —- Pero… ¿Qué tipo de música es la que deseas tocar?.
—- Te vi bailar en la bahía hace unos minutos, ¿No sería mejor, tratar de bailar con la Marina?, dependiendo del género que toque la música, serías tú llevando el ritmo, en lugar de querer manipular la melodía. —- Mi mirada volvió hacia la danza de luces blancas que de vez en cuando se hacía notar.
— Es curioso… —- Murmuré suave, amable, tranquila, casi sumergiéndome en una idea de la cuál me hice consciente al vernos atrapados en esta situación—- Nos conocimos cuando había fuego, y ahora nos encontramos cuando hay agua. —- Aunque también recuerdo que estuvimos sumergidos en la orilla de la playa cuando eso pasó, sin embargo, el incendió era más latente en mis recuerdos. — ¿Qué pasará la próxima vez?, ¿un tornado?.
Un reflejo más iluminaba nuestro entorno y tras su aparición el estruendo sonoro que con autoridad callaba a cualquiera. Mis ojos permanecían fijos en el cielo gris, el mismo que no me dejaba ver más la luna ni las estrellas de esta noche. — Dependiendo de sí tocas música o sí bailas… —- mi corazón tenía inquietud de sus razones, pero confiaba en que no pasaría nada malo. — espero que ese objetivo no te haga daño. Incluso creo que podrías recibir muchas recompensas en el camino si tus motivos son buenos, ¿no?.
— Imagina recibir un lote completo de pan, ¿no sería eso maravilloso?. — Devolví la mirada hacía él ahora con una muestra de cariño contenido, esperando que su camino siempre encuentre razones para hacer el bien y nunca el mal. ¿Ser Marine era malo?, no lo puedo determinar aún, puesto que ante mis ojos solo figura un color neutro, matices grises.
¿Y qué pensaría de las personas piratas?.
Mi mirada permanecía fija en aquel escenario nocturno, resguardados bajo la fachada de ese negocio que, por un instante, nos alejaba del mundo. Gota a gota el agua se deslizaba por mi cabello empapado, escurriéndose con la misma paciencia por sobre mi cuerpo y mis prendas.
—- Bueno, admito que me alegra mucho volver a verte… —- Respondí a su comentario sobre que casi nos alcanzaba un rayo en la playa, aunque recuerdo haberle escuchado que eso sería algo fascinante, también me dió un poco de risa sobre que hubiese sido una lástima no estar juntos en este momento, era irónico, porque jamás pensé que estar empapados sería una idea grandiosa.
Como Enji, busqué sentarme junto a él, compartiendo el silencio mientras nos acomplabamos al tiempo que terminase esa tormenta, podría durar horas. Apoyé mi espalda y mi cabeza contra la reja, dejando escapar un suspiro de resignación. Una madrugada algo loca, ¿estaré soñando?, mis dudas fueron contestadas en ese preciso momento cuando me vi empapada con agua en mi cara a consecuencias de que el joven Marine decidió sacudir su cabeza para desprenderse de la humedad de su cabello. —- Sip… en verdad que me alegra volver a verte, jajaja.
Su respuesta sobre por qué se había enlistado en la Marina despertó en mí una curiosidad inesperada. No lo imaginaba como alguien que se mueve por dinero, pero al escuchar cómo cambió su explicación por otra cosa, sentí, que quizás no estaba siendo del todo honesto conmigo. No, no se trataba de dinero, ¿Entonces qué podría motivarlo de verdad?, claro, que no tendría nada de malo querer ganar un sueldo fijo en la marina, pero nunca pensé que Enji fuera alguien de seguir órdenes, no lo recuerdo así, pero viéndolo a como es ahora,totalmente diferente en apariencia y personalidad, quizás podría cambiar mi parecer.
Su mirada se posó en el estuche de mi violín, y claro, yo también me quedé observando aquel estuche mientras lo escuchaba hablar. Su declaración, su analogía, de algún modo logré comprenderla. Su última frase sobre ayudar a las personas me pareció más un añadido que un verdadero plan. Sin embargo, había un trasfondo de sus palabras que me parecían rozaban el borde del caos.
— Dices de querer ser un músico, y qué la Marina será tu instrumento… —- Mi mirada me obligaba a tener la cabeza elevada debido a la diferencia de estaturas, sin embargo, siempre intenté ver en sus ojos carmesí la verdad de sus palabras. —- Pero… ¿Qué tipo de música es la que deseas tocar?.
—- Te vi bailar en la bahía hace unos minutos, ¿No sería mejor, tratar de bailar con la Marina?, dependiendo del género que toque la música, serías tú llevando el ritmo, en lugar de querer manipular la melodía. —- Mi mirada volvió hacia la danza de luces blancas que de vez en cuando se hacía notar.
— Es curioso… —- Murmuré suave, amable, tranquila, casi sumergiéndome en una idea de la cuál me hice consciente al vernos atrapados en esta situación—- Nos conocimos cuando había fuego, y ahora nos encontramos cuando hay agua. —- Aunque también recuerdo que estuvimos sumergidos en la orilla de la playa cuando eso pasó, sin embargo, el incendió era más latente en mis recuerdos. — ¿Qué pasará la próxima vez?, ¿un tornado?.
Un reflejo más iluminaba nuestro entorno y tras su aparición el estruendo sonoro que con autoridad callaba a cualquiera. Mis ojos permanecían fijos en el cielo gris, el mismo que no me dejaba ver más la luna ni las estrellas de esta noche. — Dependiendo de sí tocas música o sí bailas… —- mi corazón tenía inquietud de sus razones, pero confiaba en que no pasaría nada malo. — espero que ese objetivo no te haga daño. Incluso creo que podrías recibir muchas recompensas en el camino si tus motivos son buenos, ¿no?.
— Imagina recibir un lote completo de pan, ¿no sería eso maravilloso?. — Devolví la mirada hacía él ahora con una muestra de cariño contenido, esperando que su camino siempre encuentre razones para hacer el bien y nunca el mal. ¿Ser Marine era malo?, no lo puedo determinar aún, puesto que ante mis ojos solo figura un color neutro, matices grises.
¿Y qué pensaría de las personas piratas?.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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