02-04-2026, 02:44 AM
El ataque combinado no salió tal cual estaba planeado, pero sí fue realmente bien. Ataque simultáneo y no tenía forma por la que huir, mi espada avanza veloz hacia él, pero la hoja termina cortando el aire a la par que las dagas de mi compañera, encontrándonos cara a cara, notando por primera vez la sangre en sus labios. Me preocupo por ella un instante, pero la urgencia me impide seguir haciéndolo cuando me doy cuenta de que Redflag se… ¡¿se convierte en bandera?!
La fugaz confusión se superpone a la comprensión de cómo apareció por primera vez al inicio del encuentro al tiempo que sigo la tela con la mirada. Se mueve ágil, veloz, trepando por el cuerpo del gigante como podría hacerlo una serpiente, sin que ninguna podamos hacer nada.
Para cuando podemos reaccionar, él ya ha recuperado su forma sobre la cabeza de Kazan, de nuevo. Alcanzo a escuchar sus palabras desafiando la música e intención de Miyori, pero el gigante no se queda quieto, y yo tampoco lo hago.
El ataque anterior me sirvió también para notar mis manos, y la altura actual me hace terminar de darme cuenta de que esto debe de ser algo referente a mi fruta. No entiendo bien lo que sucede, pero por supuesto, procuro usarlo a mi favor.
Por eso, ahora me moveré aún mejor. Ya voy adivinando lo que ocurrirá en cuanto Kazan empieza a moverse, por lo que salto para colocarme donde intuyo que el golpe va a terminar por impactar, con suerte, con el enemigo atrapado con la inmensa arma. Obviamente, no me coloco justo debajo, sino cerca pero a una distancia tal en la que mi arma pudiera alcanzar la zona de impacto si yo lo deseaba.
Me quedo lista con la katana preparada, y si Arnold o su versión de bandera acaban junto a mí, va a probar al fin el filo de mi espada.
La fugaz confusión se superpone a la comprensión de cómo apareció por primera vez al inicio del encuentro al tiempo que sigo la tela con la mirada. Se mueve ágil, veloz, trepando por el cuerpo del gigante como podría hacerlo una serpiente, sin que ninguna podamos hacer nada.
Para cuando podemos reaccionar, él ya ha recuperado su forma sobre la cabeza de Kazan, de nuevo. Alcanzo a escuchar sus palabras desafiando la música e intención de Miyori, pero el gigante no se queda quieto, y yo tampoco lo hago.
El ataque anterior me sirvió también para notar mis manos, y la altura actual me hace terminar de darme cuenta de que esto debe de ser algo referente a mi fruta. No entiendo bien lo que sucede, pero por supuesto, procuro usarlo a mi favor.
Por eso, ahora me moveré aún mejor. Ya voy adivinando lo que ocurrirá en cuanto Kazan empieza a moverse, por lo que salto para colocarme donde intuyo que el golpe va a terminar por impactar, con suerte, con el enemigo atrapado con la inmensa arma. Obviamente, no me coloco justo debajo, sino cerca pero a una distancia tal en la que mi arma pudiera alcanzar la zona de impacto si yo lo deseaba.
Me quedo lista con la katana preparada, y si Arnold o su versión de bandera acaban junto a mí, va a probar al fin el filo de mi espada.
Informe de la Marina
