Un perfecto día para hacer... NADA :: Privado :: Pasado
#13
Narrador / María Merlot

MUSIQUITA



«No moriré del todo, amiga mía.
mientras viva en tu alma mi recuerdo.
Un verso, una palabra, una sonrisa.
te dirán claramente que no he muerto.»

Sentada sobre la suave arena, al lado de su hermana, la joven mestiza esperaba que el masculino la siguiera, deseaba genuinamente seguir disfrutando de su compañía. Al principio llamo su atención por la radiante superficie, sus rasgos apuestos, sus ojos intensos como el mar en calma, pero listo para traer maremotos. Ella, quien estaba acostumbrada a la belleza, sabia reconocer a un igual cuando lo tenia enfrente, ese hombre de cabellos tan blancos colocaba la vara de lo divino más y más alto, como Hyakinthos.

Claro más allá de eso, de la superficie que cualquier podía tocar y percibir, había algo más… algo que en su breve aventura marina ella pudo saborear. No se trataba de una cascara vacía, no estaba lleno de malicia, no le recordaba a ningún otro hombre que hubiera conocido hasta ahora, él era… enigmático, pero tan transparente como las alas de una libélula. María solía ir en su burbuja, sin importarle la opinión de los demás, que la mayoría de los casos tampoco querían la suya, ella solo debía ser un bonito adorno. Por eso, cuando alguien la veía, cuando alguien la escuchaba, cuando alguien le prestación atención, su corazón florecía como la primavera más celestial. Y no, no se refería a su aspecto, el cual siempre atraía miradas, se refería a sus pensamientos, ideas, sueños, miedos, esperanzas… su interior fue lo único que los Piratas del Abismo nunca pudieron quebrar, nunca pudieron ultrajar. Su interior, aunque el mundo la catalogara de loca e inútil, fue lo único que pudo proteger y a su vez protegerla a ella misma. Si hubiese cedido, entonces sería, a esta altura de su vida, alguien mucho peor que Pedro Francesco Ruíz De León Madrigal.

Probablemente salvando el mundo. Perdiéndome unas cuántas oportunidades para conocerte.

Recordó sus palabras, y esbozo una media sonrisa. No sintió sarcasmos en su tono, él parecía muy honesto con sus palabras hacia ella. Shin Hasegawa estuvo salvando el mundo, si tan solo sus caminos se fueran cruzado antes..., no conocería a Ashveil, Maki o Jensen, y menos que menos a su adorado Hyakinthos. ¿Cómo hubiera reaccionado el peliblanco a la forma en que la encontró el de ojos fantasmales? En primero lugar… ¿qué haría alguien como él en un prostíbulo de mala muerte? ¡Salvando el mundo! Aunque su mundo nunca paso por los sitios en los que ella lo necesitó.

Es lo que hacen los héroes, supongo.

¡Exacto! El mundo es muy grande, hay tantas injusticias que pensar que las de ella eran las peores, las que necesitaban prioridad, la haría quedar como una egocéntrica. Él era un héroe, eso le gusto, la hizo apreciar más el viaje entre las frías aguas de Karate. Su padre cangrejo buscaba lo mismo: salvar vidas, ayudar a los necesitados. ¿No era ella un ejemplo de eso? Si él estuviera vivo también sería un héroe vestido de blanco y azul, aunque fuera difícil de mirar, con su sonrisa y actitud sería el marine mas apuesto de toda la historia, en su corazón lo sería siempre… aunque nunca lo haya visto portar el uniforme, aunque murió antes de siquiera entrar a la academia.

Con esas advertencias haces que me den ganas de ahogarme, María...

Ella nunca le había dado respiración boca a boca a nadie, aunque sus labios sí estuvieron sobre muchos otros, besos indeseados, besos que sabían a tierra. En ese momento, la joven pensó que el chico era muy coqueto, y una voz lejana le susurro que lo pusiera en su lugar: Bésalo, déjalo sin palabras. Negó con su cabeza, siguió con su plan original: Llevarlo a bucear. Desde que Ashveil la rescato nadie la había tocado sexualmente, muchas miradas lascivas si, pero nunca llegaron más allá de eso. Él le dio la libertad de ser dueña de su cuerpo, y estaba disfrutando muchísimo de eso, por primera vez en muchos años. Podría besar al Malvavisco, arrebatarle el alma en el proceso, hacerlo ver las estrellas del universo, después de todo fue formada como cortesana… ella sabía lo que hacía, pero ¿qué sentido tendría? ¿por qué arruinaría ese momento especial con alguien que la hacia sentir vista, escuchada, valorada? Le gustaba e intrigaba el marine, no físicamente, no románticamente, sino como alguien en cuya mirada podía verse reflejada… más que en cualquier otra persona hasta ahora. Algo en sus ojos azules, tan profundos como pozos, la hacia sentir como cuando miraba sus ojos ámbar en el espejo: Rotos. 

¡Es fantástico!

María dio un sorbo a la lata, los pensamientos iban y venían rápido, y la llevo a otro recuerdo de hace minutos, cuando ella lo fusilo con su emoción en forma de palabras allá en el mar, y él solo pudo responderle de la misma forma; ahí fue, cuando algo se desencajo en un área de su corazón, y se encajo en otra, una dónde realmente necesitaba más de él… ¿Acaso, él podría ver a través de los grillos en su cabeza? Solo algunos de sus nakamas lo entendían, la persona que era bajo la fachada de belleza y locura. A lo lejos escucho el grito de su hermana, por eso regreso tan pronto, no quería preocuparla.

¡Uf! Casi que se termina mi historia...

¡Aquella exclamación fue tan dramática! Aun fresca en su memoria, la mujer volvió a negar con su cabeza, aquel espécimen humano resultaba todo un fascinante rompecabezas. ¿Tendría tiempo de descifrarlo? No lo sabía, en las últimas semanas todo había sido tan cambiante. Al parecer Fantasma planeaba algo, se sentía cómoda en esa isla, esperaba quedarse un poco más.

Si tuviese que elegir, me decantaría por quien tengo más cerca. Es decir, tú, María.

María no podía tomar sus palabras enserio, no cuando parecían coquetearle en automático. Sin embargo, la respuesta le encanto, porque su hermana, a pesar de las quemaduras, era la mujer mas increíble, y, a sus propios ojos, hermosa que nunca hubiera conocido. ¡Que el hombre no la hubiese descartado lo hizo aumentar puntos! Era un jugador muy bueno, o alguien muy sincero, y ella escogía creer lo segundo, porque alguien con su ángel no podría ser… falso.

«Volveré con las tardes silenciosas.
con la estrella que brilla para ti.
con la brisa que nace entre las hojas.
con la fuente que sueña en el jardín.»

El liquido de la bebida bajo por su garganta, el picor de las burbujas refresco su cuerpo. El alcohol nunca fue un buen compañero de su organismo, pero una bebida no le haría daño, además no podía rechazar a su amada Unnie. El Malvavisco mojado no tardo en llegar al encuentro, y tener su premio: Una cerveza. Hasta su risa era encantadora, María lo observo por un breve momento, como el glu glu de la bebida hizo palpitar su manzana de Adam: Hombre peligroso, sino se tenía cuidado. Cuando la miro de reojo, ella solo pudo ampliar su sonrisa. María Merlot no evitaba miradas, tampoco se sonrojaba, eso resultaba muy difícil de lograr… porque no sentía timidez, o pudor.

Tu amiga casi me mata.

Ante esa afirmación, la mestiza se rio. Suaves y encantadoras notas musicales, no había otra forma de describir aquella sinfonía aterciopelada y embriagadora, después de todo, su origen sirenezco no se podía ocultar.  María no intervino, Maki fue la encargada de responder, su Unnie con ese comentario la hizo embobarse más por ella. La peliazul admiraba con todo su corazón a la preciosa Valkiria Besada por El Sol: poderosa, inteligente, majestuosa, increíble, sensual, magnifica. ¿Algún día podría estar a su altura? Lo dudaba, pero mientras pudiera pulular a su alrededor, con eso ella sería el atún más dichoso del inmenso océano.

No eres el primero que casi mata por error o sin quererlo… si la rondas lo suficiente, es probable que lo logre. No… es… broma.

Al escuchar aquel consejo, solo pudo continuar riendo mientras llevaba la mano izquierda a su rostro y negaba con la cabeza. Su hermana no estaba muy alejada de la realidad, pero la forma tan seria en que lo dijo solo pudo causarle gracia. Por error mato a varios narcotraficantes cuando intentaron ayudar a los dos ancianos hacia semanas. ¿Acaso su Unnie no le dejaría olvidar eso? La risa no la dejo agregar nada más, un par de lagrimas divertidas aparecieron en sus ojos… ¿sería el efecto del alcohol?

Por cierto, ¿se dedican a ser comerciantes? Algo así me dijiste...

La pregunta del hombre no fue respondida por Maki, tal vez la ignoro adrede o no le dio importancia. María no sabía que era, últimamente, con la libertad dada por Ash estuvo usando su encanto para el comercio, en especial llevar y traer información, pero… a diferencia de sus nakamas… ¿ella podría ser considerada una pirata? Por los momentos se veía más bien como la mascota de Los Manos Muertas, no sabía que le traería el futuro, tampoco pensaba en este. El intercambio entre su hermana y el guapo marine escalo, Maki se alteraba muy fácil, y era parte de su encanto.

Y tú… Atún tonto… despídete, di adiós Merlot… nos vamos.

Sintió como la fuerza de su hermana la puso de pie, justo cuando los ojos azules profundos se posaron sobre ella. Él miraba de una manera tan intensa, traspasando la piel, llegando al alma, desnudándola a nivel espiritual. Ese juego podían jugarlo ambos, María se la sostuvo, pero de reojo, mientras bebía el ultimo sorbo de su lata. Cuando finalizo, relamió su labio inferior llevándose el rastro amargo de la cerveza, y como un gesto que iba tomando más fuerza de manera inconsciente, mordió con suavidad este… todo sin dejar de ver en ningún momento al masculino — Me tengo que ir, Malvavisco… — informo lo obvio con una mezcla de algo que ni ella supo descifrar. La chica le lanzo la lata vacía, y con una sonrisa siguió a su hermana.

«Volveré con el piano que solloza.
las nocturnas escalas de Chopin.
con la lenta agonía de las cosas.
que no saben morir.»

Dio un paso tras otro, los grillos revoloteaban, el chillido en su cabeza le pedía a gritos algo… ¿qué? Se detuvo, su hermana continúo con andando, no se dio cuenta que ella no. ¿De verdad quería irse? ¡No! No quería, la estaba pasando muy bien con el Malvavisco… ¿Por qué dejaría atrás a alguien que la vio, LA VIO? Con un suspiro, uno de travesura, se dio media vuelta. Él la miraba directamente, lo sintió desde que se levantó, que no dejaba de verla. Ella le sonrió negando con la cabeza ¿cuantas veces iban ya? mientras la brisa proveniente del mar hizo mover los mechones sueltos de su cabello, obligándola a alzar la mano para detener el motín — ¿Te gusta el arroz, Malvavisco? — pronuncio, sin urgencia, suave como la más fina seda, como si solo fueran ellos dos en esa playa — … escuche que, dentro de tres días, en la playa cercana a los arrozales, habrá un festival de la cosecha de arroz. ¡Suena tan divertido! Sin duda, iré… — le guiño uno de sus orbes en complicidad, y con una última sonrisa compartida, siguió retomo el camino de su hermana…

«Con todo lo romántico, que inmola.
este mundo cruel que me destroza.
A tu lado estaré cuando estés sola.
como una sombra más junto a tu sombra.»


Tres días después no estuvo al lado de un blanco malvavisco, sino de un negro regaliz…

CONTINUARÁ...



README
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: Un perfecto día para hacer... NADA :: Privado :: Pasado - por Maria Merlot - 02-04-2026, 05:12 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)