02-04-2026, 11:26 PM
(Última modificación: 20-04-2026, 01:27 AM por Rackham Uker.)
2 de Otoño del Año 17
Desde que llegaron a la isla todo había sido tranquilo, tal vez demasiado tranquilo. A diferencia de las islas anteriores, el clima no era una molestia ni impedimento, habían podido atracar e incluso recorrer los lugares con cierta calma. Algunos negocios mostraban precios que al cocinero le resultaban demasiado altos, otros parecían más normales, pero sus buenos ojos podían darse cuenta de que mucho de lo que vendían no debería estar a la venta, pues estaban más lejos de su fecha de expiración que cuando salieron al mercado por primera vez.
Viendo ese panorama, y que no les sobraba ni el dinero ni la comida, tomó una decisión. Iba a tomar a uno de sus compañeros e iba a recorrer la isla, lejos de las ciudades, en busca de algún lugar donde crecieran frutas o el hogar de algún granjero solitario que pueda venderle algo. Tal vez estaba delirando, pero 200 berries por una sola zanahoria era un asalto a mano armada.
¿Qué más esperar de una isla de piratas?
Quien había sido el afortunado sorteado para acompañarlo (alguien ayúdelo, por favor) era Kiyoshi. Nuevamente se encontraba recorriendo otra de las islas, ahora alejándose de la civilización y no buscando un pueblo, como aquella vez en Drum. - Si ves algo que puede ser comestible no dudes en avisar -. Dijo el navegante, mientras que miraba una de las paredes rocosas que se habían formado naturalmente en la isla.
El solo hecho de caminar ya significaba un peligro en ese lugar, pues los pocos caminos definidos no tenían problemas en dar giros bruscos y volverse finos para dar paso a un barranco, con algunos de unos pocos metros y otros de los cuales no podía visualizar el fondo debido a la maleza y vegetación que se interponía en el campo de visión. Al notar esto, acordó con su misma consciencia que se quedaría caminando atrás, así podría atrapar y ayudar a Kiyoshi si algo pasaba, conociendo la diferencia corporal de ambos.
Todos los días de estancia en la isla habían sido iguales, el clima no los había golpeado con nada más que cielos celestes, soles fuertes pero muchas veces tapado por alguna que otra nube que se le ocurría pasar. En islas así, era extraño que no lloviera tanto, por lo que Uker asumió que muy pronto comenzaría una lluvia.
No tuvo que esperar más, pues a las pocas horas de que salieron en su aventura, el cielo les obsequió una sombra casi perpetua, con las densas nubes de lluvia formándose, pero sin dejar caer ni una gota aún.
- ¿Te parece bien si descansamos? -. Preguntó a su compañero. Él podía seguir caminando y recorriendo el lugar durante horas, y aún faltaba un tiempo para que el sol se pusiera y los obligara a volver al Black Widow, pero también conocía las debilidades físicas de Kiyoshi. Aún así, siempre dejaba en él la decisión, pues no quería faltarle el respeto tampoco, ambos eran piratas capaces y Uker confiaba en su compañero, quien no temía en decir la verdad.
Aún si no paraban, Uker sacó una de sus katanas de la vaina y la ocupó para marcar una X en el suelo, dejando una marca sobre el lugar donde ya habían estado. Si la futura lluvia no la borraba, incluso podría ayudarlo en próximas expediciones, para aventurarse aún más en la isla.
A unos 20 metros de ellos en ese momento, oculta entre la vegetación, una figura los observaba, atenta, persiguiéndolos desde hace varios minutos sin que los piratas lo supieran. No se movió, no permitió a las plantas a su alrededor generar sonido, su vista era lo suficientemente buena como para permitirle ser una amenaza incluso si ellos decidían alejarse.
