03-04-2026, 11:59 AM
Parecía sorprendente que aquella fuera de ese lugar aunque su familia fuese de Grand Line, después de todo se acordaría haberla visto… O no, a veces tenía mala memoria para recordar a las personas y debía hablar o verlas varias veces para poder recordarlas. No obstante, claramente no parecía mentir, aunque a lo mejor si, después de todo encajaba con lo que le habían dicho de la chica que buscaban… Aunque tampoco tenía claro que era lo que había hecho para que la persiguieran. En ocasiones la marina se ponía demasiado estricta por cosas que no tenían demasiada importancia. Soltó un suspiro.
– No es que en mi caso no me divierta, es solo que… Bueno, hay recuerdos dolorosos que no me gusta tener demasiado en la cabeza. – Se encogió de hombros. – No es que todo en esta isla sean cosas malas, pero si me pongo a pesar demasiado, pues… – Volvió a suspirar.
El hecho de tener que hablar más con ella si se quedaba por aquella isla no le sonaba mal, siempre le gustaba interactuar, y si de esa forma también podía evitar que se metiera en problemas, aunque tampoco iba a impedir que fuera de un lugar para otro con sus corridas, y si nadie se hacía daño pues… No entendía por que tanto alboroto.
– ¿Y podrías decirme en qué consiste tu diversión? De esa forma tal vez pueda darte algún consejo para evitarte problemas. – Le ofreció mientras le dedicaba una sonrisa. Realmente se la veía completamente despreocupada, tal vez era cierto que no había hecho nada malo, pero tenia que saber de qué se trataba.
Cuando ella le preguntó por su nombre y cuanto tiempo llevaba sin pasar por allí se quedó pensativo, quizás no era buena idea dar su nombre, pero miró nuevamente a la mujer que tenía delante y pensó que no parecía peligrosa, por lo que pensó que no pasaría nada.
– Me llamo Jesse Spencer, pero puedes llamarme Jess. – Asintió con la cabeza, y luego llevó sus manos a la espalda con aire pensativo – Y la verdad es que vengo por aquí más de lo que me gustaría, no había mucho que me ate a este lugar y lo poco que había ya no está. – Esbozo una leve sonrisa. – ¿Y tú piensas quedarte aquí por siempre? – Preguntó curioso. – Probablemente hay islas más interesantes que podrías visitar. – La miró a los ojos.
No es que él fuese un guía turístico ni nada de eso, pero consideraba que a la gente que había vivido siempre en esa isla se le terminaba quedando pequeña, y nunca estaba de más ampliar un poco los horizontes.
En realidad debería estar avisando a sus compañeros de que había encontrado a la chica, pero no quería hacerlo, después de todo… No le parecía que hubiera hecho nada grave como para que la detuvieran, aunque claro, de momento no conocía los detalles.
De momento…
– No es que en mi caso no me divierta, es solo que… Bueno, hay recuerdos dolorosos que no me gusta tener demasiado en la cabeza. – Se encogió de hombros. – No es que todo en esta isla sean cosas malas, pero si me pongo a pesar demasiado, pues… – Volvió a suspirar.
El hecho de tener que hablar más con ella si se quedaba por aquella isla no le sonaba mal, siempre le gustaba interactuar, y si de esa forma también podía evitar que se metiera en problemas, aunque tampoco iba a impedir que fuera de un lugar para otro con sus corridas, y si nadie se hacía daño pues… No entendía por que tanto alboroto.
– ¿Y podrías decirme en qué consiste tu diversión? De esa forma tal vez pueda darte algún consejo para evitarte problemas. – Le ofreció mientras le dedicaba una sonrisa. Realmente se la veía completamente despreocupada, tal vez era cierto que no había hecho nada malo, pero tenia que saber de qué se trataba.
Cuando ella le preguntó por su nombre y cuanto tiempo llevaba sin pasar por allí se quedó pensativo, quizás no era buena idea dar su nombre, pero miró nuevamente a la mujer que tenía delante y pensó que no parecía peligrosa, por lo que pensó que no pasaría nada.
– Me llamo Jesse Spencer, pero puedes llamarme Jess. – Asintió con la cabeza, y luego llevó sus manos a la espalda con aire pensativo – Y la verdad es que vengo por aquí más de lo que me gustaría, no había mucho que me ate a este lugar y lo poco que había ya no está. – Esbozo una leve sonrisa. – ¿Y tú piensas quedarte aquí por siempre? – Preguntó curioso. – Probablemente hay islas más interesantes que podrías visitar. – La miró a los ojos.
No es que él fuese un guía turístico ni nada de eso, pero consideraba que a la gente que había vivido siempre en esa isla se le terminaba quedando pequeña, y nunca estaba de más ampliar un poco los horizontes.
En realidad debería estar avisando a sus compañeros de que había encontrado a la chica, pero no quería hacerlo, después de todo… No le parecía que hubiera hecho nada grave como para que la detuvieran, aunque claro, de momento no conocía los detalles.
De momento…
