Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto]
#6
Narrador / María Merlot



Eda do ed uda padadla donda! Di, quiero id a… a… a… ASHOOOOO!!!! Demodios

Los orbes ámbar buscaron la voz de la hermana valquiria. Su cabeza se inclino unos grados hacia la derecha, y parpadeo tres veces. Intento descifrar el comentario dicho a través de una nariz congestionada por el frio del lugar.  Los grillos revolotearon en su cabeza, si podía entender a Cara Melo y Rochallor, esas palabras enigmáticas también tendrían sentido para ella. Los engranajes se movieron, sus pocos conocimientos hicieron “Clack Cleck Click Clock Cluck”, entonces lo descifro: La mujer se refería a que no eran fantasmas sino demonios, con una paleta de pandas y ella quería algo, pero estornudo — ¡Salud, Dinero y Amor! — recito con alegría cuando su nakama expulso más partículas de baba virulenta al entorno.

7:36 p.m.
Algún lugar Drum Rockies.

Las ganas de aventuras de Maki D. Zenin y la curiosidad de la mestiza las llevaron a seguir el convoy, dejando atrás el pueblo y los últimos vestigios de la luz del sol. El estado del tiempo también las abandonaba: más brisa, más nieve. Por suerte, la buena vista de la joven vestida de blanca ayudaba a seguir aquello que llamo su atención, porque entre en esas condiciones climáticas, y sus nulos sentidos de la orientación, terminar perdidas sería en esa leve ventisca, cuando mucho, desastroso.

La nieve le gustaba, hizo un par de ángeles en la cubierta del Flush Royal, sin embargo, en esa montaña, y con esa misión misteriosa le parecía medio… indeseable. El encanto del clima gélido lo podía apreciar cuando el sol estaba en lo alto, ahora que las temperaturas caían por ausencia del astro rey, pasaba a formar parte del Team: Vámonos de esa isla. María subió la cremallera de su abrigo, y metió las manos enguantadas en los bolsillos, no sin antes ajustar el gorro con forma de gatito, y la bufanda en su cuello, casi por ultimo se puso la capucha — Ojalá los demonios y fantasmas tengan chocolate caliente, o sopa, o cualquier cosa que nos ayude a entrar en calor. ¡Una chimenea también serviría! Encendida, claro. Oh, mira, ese copo tiene forma de pie… — a pesar de seguir el vehículo, la muchacha no podía dejar de ser ella misma, pero en baja voz, susurrándole con su encanto particular los deseos a su hermana de encontrar algo que las calentara desde adentro, luego se distrajo con la nevada.
Eddo me uede mu mad… a di do medod? Segudo endondamoad adgo…

La Valkiria Besada por el Sol se escuchaba muy determinada, lo que catalizó la vena cotilla en la semi sirena. ¿Y como no lo estaría? Cuando las palabras de la nueva pelirrosada ella las interpretaba como “¿Qué tal te quedan tus dedos? ¿Me das un abrazo? ¡Aseguro que hay un demonio!” — … acobijaditos en mis guantes, Unnie. ¡Claro todos los abrazos que quieras! — sin esperar se lanzó sobre ella dándole un apretón de lado, quedando su cabeza en el hombro de esta  — … eres la mejor, Unnie — pronuncio con toda la sinceridad que su corazón podía trasmitir para luego restregarse dos veces como un gato, y sabiendo lo cambiante que podía llegar a ser, se apartó casi de inmediato dedicándole su más encantadora sonrisa — … se nos va, se nos va, continuemos — el vaho acompaño su buena energía, y los ojos volvieron al convoy. Su vista privilegiada le permitió ver algo muy curioso: el bulto de antes, volviendo a moverse… siendo neutralizado por uno de los guardias — … ¿por qué golpean fantasmas, digo, demonios? — cuestiono mirando a su hermana, quien siguió andando.

8:24 p.m.
Algún lugar Drum Rockies.

María pensó que las botas que compro en esa isla eran muy buenas, la caminata fue larga, el camino difícil pero los zapatos la llevaron cómodamente hasta esa explanada que terminaba en una verja, que protegía el misterio del convoy. El movimiento constante la calentó, aunque aun pensaba que una bebida caliente, como chocolate, le vendría bien. Ella se quedo quieta, esperando las instrucciones de su hermana, por suerte su ropa blanca parecía mimetizarla con el paisaje. Aprovecho esos segundos de silencio para detallar el lugar: las estructuras, los ventanales, las tenues luces, las cajas, el símbolo… eso ultimo le recordó al objeto de su adoración: Hyakinthos. Quien una vez le explico que significaban algunos símbolos médicos, y ese sin duda parecía gritar: MEDICINA. La chica trago saliva, pensando que quizás no se trataban de fantasmas o demonios sino de un centro de salud. Tal vez las personas de los rumores en el pueblo no desaparecieron, solo estaban recibiendo atención medica especializada por esos buenos soldados.

Que es eso… mira… son dos… parecen soldados elite… será que tendremos que enfrenarlos para desvelar este misterio?

María volteo a mirar a su hermana, con los ojos como plato. ¡No, nada de enfrentar a soldados de elite médicos! Pero antes de negar aquel comentario, la nueva pelirrosada se precipito al encuentro. Las palabras murieron en su boca, para la mestiza no había misterio, solo un lugar de ayuda humanitaria con apariencia de casa de terror, pero no todos podían verse tan bien como ella. Abriendo su abrigo, para sacar el escudo en su espalda, la joven lo ajusto a su diestra. ¿Por qué? Por si las acciones de su hermana hacian que las atacaran con algodones empapados de alcohol o agujas con vitaminas. Sin pensar más, siguió a Maki D. Zennin, convencida que no había gran enigma pero por ser dos extrañas de noche invadiendo una propiedad, iba precavida: era loca, no tonta. La vio abrir la reja, curiosamente, sin emitir ningún tipo de sonido, por un momento la mujer pensó que chirriaría metálicamente. Se quedo detrás, mirando por encima del hombro de la dama...



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RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - por Maria Merlot - 03-04-2026, 04:46 PM

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