Capitulo 1: Goma de mascar
Lugar: Baterilla, cerca del mar
Fecha: 74 de primavera, año 17
Hora: 05:50 PM
Lugar: Baterilla, cerca del mar
Fecha: 74 de primavera, año 17
Hora: 05:50 PM
Era una tarde serena en la que el viento susurraba entre las palmas, meciéndolas con una delicadeza casi hipnótica. La primavera, en su curso inevitable, parecía prometer eternidad, aunque en el fondo intuía que pronto llegaría a su fin. El cielo se vestía de un espectáculo sublime, tiñéndose de tonos rojizos que se fundían lentamente con matices morados, como si el día se resistiera a partir. Sin querer ese pensamiento oprimía ligeramente mi corazón. Mis orbes azules miraban fijamente hacia el horizonte, ese pequeño punto de luz que pronto se desvanecería…anunciando con silenciosa solemnidad que el manto estelar estaba a punto de reclamar su lugar.
Cerca de la orilla del mar, sin rumbo fijo y sin la necesidad de buscar a nadie más. Me encontraba abrazando mi soledad, como en cada tarde. Este día no era distinto al de ayer ni al que vendría mañana; todos parecían fundirse en una misma rutina silenciosa. Como de costumbre, me acercaba a la orilla en un gesto casi ritual, una despedida intima donde elevaba mi plegaria diaria hacia el horizonte. Allí, entre el murmullo de las olas y el susurro del viento, deseaba que mi padre descansara en paz. Era mi manera de decirle buenas noches…tal como él lo solía hacerlo conmigo antes de que el mundo cambiara para siempre.
Pero ahora mi vida era distinta. A pesar de las pruebas, los conflictos y las dificultades que había atravesado, finalmente podía decir que estaba bien. Cada día me esforzaba por ser una mejor persona. Avanzando paso a paso, con determinación silenciosa. Aquella tarde llevaba puesto un vestido azul, adornado con delicados detalles en tonos rojos y azules que danzaban con el movimiento del viento. Mis botas negras se alzaban firmes, acompañadas de medias que ascendían hasta mis muslos, guantes negros que hacían juego con las botas. Mi cabello caía suelto, libre, mecido suavemente por la brisa marina, como si también el formara parte de aquel instante de calma.
Supongo que es hora de regresar a casa…-- Susurre para mi misma, esbozando una leve sonrisa. En se instante, pensé en mi pequeño apartamento, ese lugar silencioso donde nadie me espera al final del día. A pesar de tener una casa propia, mas amplia y acogedora, siempre encontraba consuelo en aquel espacio sencillo, casi desprovisto de comodidades. Los recuerdos me envuelven con un peso inesperado, abrumando mi corazón al evocar la familia que una vez tuve…y que ahora se había perdido entre las sombras del tiempo.
Gire mi cuerpo con un movimiento repentino para sacudir esas sensaciones, Fue una reacción tan natural como el vaivén del mar. Sin percatarme de mis propios movimientos…ahora mi bonito vestido había terminado suspendido sobre mi hombro derecho como si se tratara de un simple trapo. Continue mi camino sin detenerme, distraída en mis pensamientos, ajena a las pequeñas consecuencias de mi descuido pues generalmente era un gesto al cual ya estaba acostumbrada. Avanzaba sin notar del todo mi propia apariencia pues al sentirme en un ambiente cómodo suelo ignorar los escrúpulos, motivo por el cual me encontraba caminando únicamente en calzado y ropa interior (En tonos negros).
Pan…mostaza – enumerando los ingredientes que me hacia falta para la cena de hoy (La cual no era muy ostentosa que se diga), Poco a poco me acercaba a mi siguiente destino, omitiendo a las personas que quizás me encontraría en el camino. Por ahora mi único problema era plantear la idea de hacer algo diferente para esta noche, quizás leer un libro, ordenar mi ¿Ropa?, a decir verdad…he perdido tantas prendas en tan poco días, si…mis pensamientos se desviaron tanto que ahora no miraba hacia el frente…si no, hacia el cielo.
Cerca de la orilla del mar, sin rumbo fijo y sin la necesidad de buscar a nadie más. Me encontraba abrazando mi soledad, como en cada tarde. Este día no era distinto al de ayer ni al que vendría mañana; todos parecían fundirse en una misma rutina silenciosa. Como de costumbre, me acercaba a la orilla en un gesto casi ritual, una despedida intima donde elevaba mi plegaria diaria hacia el horizonte. Allí, entre el murmullo de las olas y el susurro del viento, deseaba que mi padre descansara en paz. Era mi manera de decirle buenas noches…tal como él lo solía hacerlo conmigo antes de que el mundo cambiara para siempre.
Pero ahora mi vida era distinta. A pesar de las pruebas, los conflictos y las dificultades que había atravesado, finalmente podía decir que estaba bien. Cada día me esforzaba por ser una mejor persona. Avanzando paso a paso, con determinación silenciosa. Aquella tarde llevaba puesto un vestido azul, adornado con delicados detalles en tonos rojos y azules que danzaban con el movimiento del viento. Mis botas negras se alzaban firmes, acompañadas de medias que ascendían hasta mis muslos, guantes negros que hacían juego con las botas. Mi cabello caía suelto, libre, mecido suavemente por la brisa marina, como si también el formara parte de aquel instante de calma.
Supongo que es hora de regresar a casa…-- Susurre para mi misma, esbozando una leve sonrisa. En se instante, pensé en mi pequeño apartamento, ese lugar silencioso donde nadie me espera al final del día. A pesar de tener una casa propia, mas amplia y acogedora, siempre encontraba consuelo en aquel espacio sencillo, casi desprovisto de comodidades. Los recuerdos me envuelven con un peso inesperado, abrumando mi corazón al evocar la familia que una vez tuve…y que ahora se había perdido entre las sombras del tiempo.
Gire mi cuerpo con un movimiento repentino para sacudir esas sensaciones, Fue una reacción tan natural como el vaivén del mar. Sin percatarme de mis propios movimientos…ahora mi bonito vestido había terminado suspendido sobre mi hombro derecho como si se tratara de un simple trapo. Continue mi camino sin detenerme, distraída en mis pensamientos, ajena a las pequeñas consecuencias de mi descuido pues generalmente era un gesto al cual ya estaba acostumbrada. Avanzaba sin notar del todo mi propia apariencia pues al sentirme en un ambiente cómodo suelo ignorar los escrúpulos, motivo por el cual me encontraba caminando únicamente en calzado y ropa interior (En tonos negros).
Pan…mostaza – enumerando los ingredientes que me hacia falta para la cena de hoy (La cual no era muy ostentosa que se diga), Poco a poco me acercaba a mi siguiente destino, omitiendo a las personas que quizás me encontraría en el camino. Por ahora mi único problema era plantear la idea de hacer algo diferente para esta noche, quizás leer un libro, ordenar mi ¿Ropa?, a decir verdad…he perdido tantas prendas en tan poco días, si…mis pensamientos se desviaron tanto que ahora no miraba hacia el frente…si no, hacia el cielo.
Vestimenta

![[Imagen: firmakagura.gif]](https://i.ibb.co/RpjVZL6m/firmakagura.gif)