04-04-2026, 10:34 AM
(Última modificación: 05-04-2026, 04:40 AM por Hasegawa Shin.)
En ningún momento se vio perdido, quizás era producto de su enorme cabezonería, o un ego que sólo destilaba absoluta confianza, pero a penas sintió una plataforma hundida volver a emerger se puso a moverse casi de manera inmediata, aunque cargando las dificultades del impacto tan visceral que lo hizo volar por los aires y hundirse por segunda ocasión. Hasegawa seguía preocupado, pensando en Kael, siendo el motivo principal que lo impulsó a curarse y secarse tan pronto como le fue posible, alistándose para el combate nuevamente con la misma determinación.
Una vez listo, hizo gala de sus habilidades médicas y volvió a usar uno de sus últimos utensilios, tratando con gasas y alcohol la herida, intentando desinfectarla de las asquerosidades que pudieron haber entrado en contacto con el golpe que le propinó aquella bestia acuática, lográndolo de manera inmediata y dejando caer los restos tan pronto como terminó. Nuevamente su boca volvió a escupir sangre, incapaz de terminar de limpiarse el líquido vital del rostro. Dolía como el jodido infierno, ni siquiera durante el mayor fracaso de su vida lo lastimaron de esa manera, o al menos mostrándole tanta superioridad como lo hizo el wotan.
Un rápido repaso por los alrededores al mismo tiempo en que volvía a activar su fruta en ambas piernas y pies le hizo darse cuenta de que el agua fue drenada por algo, o alguien, y aunque intentó hacer suposiciones al respecto no tenía el tiempo suficiente considerando el calibre del enemigo que estaban enfrentando. La resistencia del dúo pirata, sumado a la increíble voluntad de Omuyaga le hacían mirarlos con menos soberbia y preguntarse si en caso de haberse enfrentado a Barald y Tezca habría vencido con tanta facilidad, pero resultaba evidente que Shin Hasegawa no contemplaba nunca la derrota como un escenario válido.
Los ojos cerúleos del marine brillaron con tenacidad, el uniforme manchado del moho y la suciedad del agua había perdido el blanco tan pulcro con el que solía mantener su ropa, pero los perfumes del albino eran tan buenos que ni así diluían del todo su característico aroma. Determinado, y con los párpados bien abiertos, notando que estaba tres metros por debajo de la otra superficie, desde donde podía observar al enemigo sobresaliendo, comenzó a moverse. Avanzó siete metros en diagonal, enfocando como punto de referencia al wotan, y se detuvo al finalizar esa trayectoria con su fruta activa, a una velocidad descomunal.
Tras ello, avanzó cuatro metros adicionales con su misma rapidez característica, topándose de frente y frenando antes de chocarse con la plataforma ubicada ese puñado de metros extra por encima suyo. Tendría que valerse de sus habilidades físicas, entendiendo el riesgo que representaba la cercanía con quien pudo haberlo matado instantes atrás, pero Shin vivía bajo la filosofía de que quien no arriesga no gana, y decidió enfrentar la situación fiel a su estilo frontal y de presión constante. Aún con la fruta activa, pegó un salto de tres metros, con la intención de que sus pies llegasen a la plataforma de manera inmediata, sin tener que aferrarse a la madera e impulsarse, perdiendo tiempo en el acto, o evitando trastabillarse. Esa acción le daban un margen de caída adecuado, por ende sus pies tocaron la plataforma donde estaba el wotan bastante rápido.
Inmediatamente empezó a moverse, haciendo uso de la velocidad conferida por su fruta, la cual nunca desactivó, y desde ese punto pudo ver en un rápido paneo la situación, decidiendo por instinto su siguiente trayectoria, entendiendo la rapidez del enemigo, ya que la había experimentado en carne propia. Desde donde apareció, quedó al lado de Kael, por lo que no podría evitar cegarlo con la transformación parcial de su luz, manteniendo una distancia de cuatro metros del wotan y de un metro con la abertura que produjo su caída en la plataforma. No tuvo tiempo de ubicar a nadie, ya que se movió inmediatamente a la zona izquierda de la plataforma un total de diez metros usando su akuma, y dos metros adicionales en diagonal, quedando pegado a la pared a una distancia de diez metros totales de la bestia que casi lo mata, dándose la vuelta haciendo uso de su poder y aplicando la transformación en luz en esa transición a sus brazos, elevándolos con una rapidez y precisión quirúrgicas hacia el enemigo.
Si pensó que había muerto por un momento, ese pequeño retorno y burla en referencia a los fantasmas se hizo escuchar, milésimas antes de que la esfera se lance contra el wotan, recorriendo la distancia de diez metros y expandiendo la esfera otros dos a una velocidad colosal e impactando contra su objetivo, extendiéndose diez metros adicionales en línea recta, generando un espectáculo lumínico para todos los presentes.
Shin repitió la estrategia que estuvo empleando desde el principio, antes de que su ofensiva impacte, comenzó a usar su desplazamiento en logia para retroceder sin quitarle la vista al enemigo, cinco metros más, sin dejar de moverse, momento donde identificó dos cosas, a Kael herido, y el uniforme que portaba la alimaña, activando en simultáneo una preocupación abismal en su interior, al mismo tiempo en que latía su desconcierto por estar enfrentándose a un marine. Aquello no podía detenerlo, y considerando que la única forma que encontró para golpearlo fue hundiendo la plataforma y sumergirlo al agua, el albino intentaría atraer la atención de su "superior". —¡Oye, traidor! ¡Pelea conmigo! ¿Te cansaste de la marina y te pusiste caprichoso? —continuaría moviéndose por el campo disponible, utilizando su fruta para no perder ni siquiera un poco de velocidad.
Una vez listo, hizo gala de sus habilidades médicas y volvió a usar uno de sus últimos utensilios, tratando con gasas y alcohol la herida, intentando desinfectarla de las asquerosidades que pudieron haber entrado en contacto con el golpe que le propinó aquella bestia acuática, lográndolo de manera inmediata y dejando caer los restos tan pronto como terminó. Nuevamente su boca volvió a escupir sangre, incapaz de terminar de limpiarse el líquido vital del rostro. Dolía como el jodido infierno, ni siquiera durante el mayor fracaso de su vida lo lastimaron de esa manera, o al menos mostrándole tanta superioridad como lo hizo el wotan.
Un rápido repaso por los alrededores al mismo tiempo en que volvía a activar su fruta en ambas piernas y pies le hizo darse cuenta de que el agua fue drenada por algo, o alguien, y aunque intentó hacer suposiciones al respecto no tenía el tiempo suficiente considerando el calibre del enemigo que estaban enfrentando. La resistencia del dúo pirata, sumado a la increíble voluntad de Omuyaga le hacían mirarlos con menos soberbia y preguntarse si en caso de haberse enfrentado a Barald y Tezca habría vencido con tanta facilidad, pero resultaba evidente que Shin Hasegawa no contemplaba nunca la derrota como un escenario válido.
Eso no quitaba a la semilla del respeto floreciendo en él.
Los ojos cerúleos del marine brillaron con tenacidad, el uniforme manchado del moho y la suciedad del agua había perdido el blanco tan pulcro con el que solía mantener su ropa, pero los perfumes del albino eran tan buenos que ni así diluían del todo su característico aroma. Determinado, y con los párpados bien abiertos, notando que estaba tres metros por debajo de la otra superficie, desde donde podía observar al enemigo sobresaliendo, comenzó a moverse. Avanzó siete metros en diagonal, enfocando como punto de referencia al wotan, y se detuvo al finalizar esa trayectoria con su fruta activa, a una velocidad descomunal.
Tras ello, avanzó cuatro metros adicionales con su misma rapidez característica, topándose de frente y frenando antes de chocarse con la plataforma ubicada ese puñado de metros extra por encima suyo. Tendría que valerse de sus habilidades físicas, entendiendo el riesgo que representaba la cercanía con quien pudo haberlo matado instantes atrás, pero Shin vivía bajo la filosofía de que quien no arriesga no gana, y decidió enfrentar la situación fiel a su estilo frontal y de presión constante. Aún con la fruta activa, pegó un salto de tres metros, con la intención de que sus pies llegasen a la plataforma de manera inmediata, sin tener que aferrarse a la madera e impulsarse, perdiendo tiempo en el acto, o evitando trastabillarse. Esa acción le daban un margen de caída adecuado, por ende sus pies tocaron la plataforma donde estaba el wotan bastante rápido.
Inmediatamente empezó a moverse, haciendo uso de la velocidad conferida por su fruta, la cual nunca desactivó, y desde ese punto pudo ver en un rápido paneo la situación, decidiendo por instinto su siguiente trayectoria, entendiendo la rapidez del enemigo, ya que la había experimentado en carne propia. Desde donde apareció, quedó al lado de Kael, por lo que no podría evitar cegarlo con la transformación parcial de su luz, manteniendo una distancia de cuatro metros del wotan y de un metro con la abertura que produjo su caída en la plataforma. No tuvo tiempo de ubicar a nadie, ya que se movió inmediatamente a la zona izquierda de la plataforma un total de diez metros usando su akuma, y dos metros adicionales en diagonal, quedando pegado a la pared a una distancia de diez metros totales de la bestia que casi lo mata, dándose la vuelta haciendo uso de su poder y aplicando la transformación en luz en esa transición a sus brazos, elevándolos con una rapidez y precisión quirúrgicas hacia el enemigo.
![[Imagen: 5d98c77d-7dd4-43a2-9842-876aa013b9a1.png]](https://i.ibb.co/SDMVjycQ/5d98c77d-7dd4-43a2-9842-876aa013b9a1.png)
—¡Bú!
Si pensó que había muerto por un momento, ese pequeño retorno y burla en referencia a los fantasmas se hizo escuchar, milésimas antes de que la esfera se lance contra el wotan, recorriendo la distancia de diez metros y expandiendo la esfera otros dos a una velocidad colosal e impactando contra su objetivo, extendiéndose diez metros adicionales en línea recta, generando un espectáculo lumínico para todos los presentes.
Shin repitió la estrategia que estuvo empleando desde el principio, antes de que su ofensiva impacte, comenzó a usar su desplazamiento en logia para retroceder sin quitarle la vista al enemigo, cinco metros más, sin dejar de moverse, momento donde identificó dos cosas, a Kael herido, y el uniforme que portaba la alimaña, activando en simultáneo una preocupación abismal en su interior, al mismo tiempo en que latía su desconcierto por estar enfrentándose a un marine. Aquello no podía detenerlo, y considerando que la única forma que encontró para golpearlo fue hundiendo la plataforma y sumergirlo al agua, el albino intentaría atraer la atención de su "superior". —¡Oye, traidor! ¡Pelea conmigo! ¿Te cansaste de la marina y te pusiste caprichoso? —continuaría moviéndose por el campo disponible, utilizando su fruta para no perder ni siquiera un poco de velocidad.
Let there be light
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
