[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3)
#23
No hubo oportunidad de hacer más nada, solo atrapado por su temor a las arañas, un deseo de escapar por los aires. No llegó a ninguna parte pues instantáneamente la rubia loca lo alcanzó. Ella seguramente también podía volar, podía más que él, pegar, usar sus poderles poderes extraños, tomarlo por sorpresa aunque estuviera dando su atención por completo a ella. Creía que la estaba viendo luchar cona la araña gigante que parece tener poderes pues cambiaba su aspecto antes que pudiera darse cuenta de que había cambiado. La oportunidad nunca existió y la verdad es que nunca tuvo la opción de elegir. Solo pudo reaccionar como lo hacen los animales que no tienen raciocinio. 

Se dejó llevar cuando Ryota inició el combate, fue en contra de su manera de ser que busca la paz. Podría haber hecho las cosas diferente, a su manera, todo sea dicho por depositar su mínimo de confianza en él. Un impacto que llegó a él con la misma frase de hace rato por lo que si pudiera reaccionar ya sabría lo que le esperaba. Se habría podido proteger pero eso no ocurrió. Cómo un títere que le cortan las cuerdas sus alas solo dejaron de reaccionar y fueron a pique, llevado al límite entre vivir y morir. 


En silencio, sin quejas, ni oportunidad para ello. Simplemente quedó en el suelo estampado, sin gracia alguna, sin estilo, visto por todos, que bochorno. Más aún luego de ese segundo golpe. No sabía si ahora estaba inconsciente o consciente, todo iba muy lento como hacía hasta el más mínimo esfuerzo por que ella no fuera a caer sobre mi. Mi fuerza me había abandonado, mi resistencia se había agotado, mi agilidad se había detenido. La voluntad y la valentía que eran la última pata de esa durante esa larga caída. Una percepción totalmente alterada pues sus sentidos reaccionaron al dolor de los impactos pero su mente era incapaz de procesar todo por lo rápido que ocurrió. 

No estaba seguro de pensar, tal vez en aquella mujer que quería volver a ver, impresionarla, pero que se viera en sus ojos azules. Cada vez más cerca del suelo que podría pensar si el mareo de aquella paliza me supera y me hacía perder cualquier sentido de orientación fuera de la posición de ella que termina sobre mi. Entonces su voz llegó. — Hermoso Angel… ¡Fruta de mi desorientación nocturna! Tengo que partir… pero no uno de esos partires que cantan los bardos poéticamente, sino uno de irme lejos. No podré buscar mis cosas… por favor, guardarlas hasta que nos volvamos a ver. Iré al Círculo Marrón o era el Triangulo Purpura, ¡No lo recuerdo!  Pero no es importante, si algún día estás por allá… encontremonos y me regresas mis cosas. Si necesitas algo de su interior, puedes usarlo pero no lo dañes, son cosas importantes para mi… —

Esa voz me hizo recordar que no estaba solo y que aún tenía promesas que cumplir. Aquella voz no fue algo de lo que aferrarse, pero realmente quebró todo aquello que se tornaba negro a su alrededor. Como aquel último ápice de vida que se rehúsa a marchitarse. En el instante que ella se quitó de él quien esta bocarriba, no dudó, aunque ella se moviera mucho antes de que yo pudiera alcanzar a reaccionar. Aquella cangurera que era parte de su indumentaria. Lucho por buscar esa oportunidad, ese pequeño mal, se movió lento, apostando todo, respirando tan lento que ni su cuerpo se moviera, conservando las pocas fuerzas que le restan. Lo encontró y lo deslizó hasta su costado izquierdo. Hacia donde ella se había movido el costado de mi cuerpo bloqueaba el movimiento de la mano. Mirada perdida al aire, quiero buscarla y saber dónde está. Lo abrió, luchó, pues sus dedos no eran tan fuertes ahora, abierto fue donde la pomada que podría aliviar el dolor de sus heridas, ese medicamento mágico bueno para las cortadas y moretones. Evitó agarrar otra cosa que no fuera lo que le aliviara, nada cortante, nada punzante. Sus dedos lo reconocieron, yo quería entregarte esta voz del cielo pero ahora que me lo dejaste espero poder aprovecharlo. 

Se pasó la mano por el pecho, donde le habían pegado ahora mismo y que la sensación mentolada junto con diferentes fármacos y químicos que alivian y sanan el cuerpo hicieran efecto. La mano subió temblorosa buscando llegar a su cara, la más golpeada, la más malherida y pasarla por su costado. Sanación que quemaba y cerraba heridas. El aire volvió a sus pulmones, buscando el alivio luego de esparcirse el medicamento dérmico. Lo arriesgaba todo a sabienda que si ella me veía me vendría a rematar, pero si no lo hacía podría levantarme de nuevo. Tenía que seguir levantándome, tenía que seguir intentándolo, aunque no tuviese caso. Sería mejor vivir luego de haberlo arriesgado a morir inmovil sin haberlo intentado.

No pare sigue sigue.
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 894 - 391 = 503
Energia: 2080 + 111 = 2191
Espiritu: 408 + 0 = 408


Mensajes en este tema
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - por Heras - 05-04-2026, 01:30 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)