05-04-2026, 02:11 AM
Las manos del yakuza se elevaron, paseándolas por las mejillas del rubio, acariciando con cariño su rostro. Odiaba tener que prometer algo así, prefería hacer sufrir a quienes le hicieron sufrir. Bueno, al menos solo parecía que aquel detalle solo trataba de su padre, no de Aleksei. Su sangre hervía solo sabiendo lo que ese condenado se atrevió a hacerle. No conocía de qué tipo, ni cómo, pero no podía esperar nada bueno de un médico que solo lo amaría por ser un conejillo de indias. No había otra razón.
Le oprimía el pecho no poder hacer más, pero se acercó a besar, esta vez, su frente. —Y cuando la tenga, te la daré al momento, lo prometo. Solo prométeme que si necesitas ayuda, me la pedirás. Sin miedo, sin orgullos. Solo grita mi nombre, y allí estaré. — Quizás no fuera poseedor de un akuma como él, pero confiaba en sus contactos y sus habilidades con la katana. Elevó su mano cuidadosamente, dejando que acomodara su rostro sobre su hombro, aceptando el toque de su mano. Cerró los ojos, inundado por el olor del propio Tezca, tan característico como único. Esperaba pasar mucho tiempo juntos...
Lo vio reírse, luego separarse. Tenía razón, debería estar entregándole lo que al inicio había comenzado. Solo se interrumpió pensando que no era adecuado, pero claramente él lo necesitaba. Se incorporó mejor, tomando el rostro de Tezca con mayor seguridad, atrayéndolo para juntar ambos labios. Maldición, amaba a ese hombre... El beso fue profundo, intenso, firme y seguro, quizás más largo de lo esperado. Su mano ascendía para terminar de desabrochar la camisa que le había robado. No le disgustaba cómo le quedaba. Se separó poco después, buscando aire en sus pulmones y la mirada del contrario.
Lo tomó sin aviso de la pierna, levantándola para arrastrarlo por el sofá, colocándose sobre él. Sus labios ahora descendiendo hasta su cuello, su otra mano tomando la ajena, para que percibiera su propio bulto, el cual se había vuelto a activar. Solo Tezca era capaz de provocarlo de ese modo. Una media sonrisa salió de entre sus labios, observándolo desde su posición, una de medio lado, con travesura. Si pensaba en algo o alguien más, lo obligaría a solo hacerlo con él.
Sus dientes se hincaron en el hombro ajeno, justo al lado del collar que tanto apreciaba, evitando el contacto directo. Sus caderas se movían, buscando el calor y la fricción entre ambos, la respiración era agitada. El vaho salía de entre sus labios, la iluminación del día le daba la satisfacción de ver mejor el cuerpo que planeaba marcar como suyo. Tomó la otra pierna, colocándola sobre su hombro, acercando su pelvis sobre la contraria. —Me va a tocar hacerte llorar como nunca hoy.

—Está bien. Solo información. Lo prometo.
Le oprimía el pecho no poder hacer más, pero se acercó a besar, esta vez, su frente. —Y cuando la tenga, te la daré al momento, lo prometo. Solo prométeme que si necesitas ayuda, me la pedirás. Sin miedo, sin orgullos. Solo grita mi nombre, y allí estaré. — Quizás no fuera poseedor de un akuma como él, pero confiaba en sus contactos y sus habilidades con la katana. Elevó su mano cuidadosamente, dejando que acomodara su rostro sobre su hombro, aceptando el toque de su mano. Cerró los ojos, inundado por el olor del propio Tezca, tan característico como único. Esperaba pasar mucho tiempo juntos...
Lo vio reírse, luego separarse. Tenía razón, debería estar entregándole lo que al inicio había comenzado. Solo se interrumpió pensando que no era adecuado, pero claramente él lo necesitaba. Se incorporó mejor, tomando el rostro de Tezca con mayor seguridad, atrayéndolo para juntar ambos labios. Maldición, amaba a ese hombre... El beso fue profundo, intenso, firme y seguro, quizás más largo de lo esperado. Su mano ascendía para terminar de desabrochar la camisa que le había robado. No le disgustaba cómo le quedaba. Se separó poco después, buscando aire en sus pulmones y la mirada del contrario.

—Entonces, deja que te haga llorar y verme solo a mí.
Lo tomó sin aviso de la pierna, levantándola para arrastrarlo por el sofá, colocándose sobre él. Sus labios ahora descendiendo hasta su cuello, su otra mano tomando la ajena, para que percibiera su propio bulto, el cual se había vuelto a activar. Solo Tezca era capaz de provocarlo de ese modo. Una media sonrisa salió de entre sus labios, observándolo desde su posición, una de medio lado, con travesura. Si pensaba en algo o alguien más, lo obligaría a solo hacerlo con él.

—No esperes que hoy sea suave contigo, Tezca.
Sus dientes se hincaron en el hombro ajeno, justo al lado del collar que tanto apreciaba, evitando el contacto directo. Sus caderas se movían, buscando el calor y la fricción entre ambos, la respiración era agitada. El vaho salía de entre sus labios, la iluminación del día le daba la satisfacción de ver mejor el cuerpo que planeaba marcar como suyo. Tomó la otra pierna, colocándola sobre su hombro, acercando su pelvis sobre la contraria. —Me va a tocar hacerte llorar como nunca hoy.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
