05-04-2026, 09:30 PM
Me quedé allí quieta, tratando de respirar bien porque el golpe del tronco aún me escocía un poco, pero me hacía la fuerte para que no me vieran débil. La cueva estaba súper silenciosa y las sombras se movían de forma rara por culpa de la antorcha. ¡Parecía una peli de miedo! Pero yo soy una Marine y las Marines no pueden salir corriendo.
Miré al hombre de la barba que estaba en el suelo. Se quejaba un montón, pero de repente vi algo que me llamó la atención: ¡una llave dorada! Brillaba muchísimo entre el barro. La cogí con cuidado y leí lo que ponía en la etiqueta: "JAULA nº 1". Se me puso la piel de gallina, bueno, ¡la piel de gata!, porque eso significaba que de verdad tenían a las niñas encerradas como si fueran animalitos. ¡Qué malos son!
Luego miré al chico joven que estaba de rodillas pidiéndome perdón. Me dio un poco de pena porque parecía que tenía mucho miedo, pero estaba enfadada con él por ayudar a ese tal "Jefe".
-¡Vale, vale! ¡Deja de llorar, que pareces un bebé!- le dije, intentando que mi voz sonara súper seria y mandona. -Si de verdad te obligaron, ya veremos qué dice la justicia, pero ahora lo importante es sacar a esas chicas de allí.-
Me guardé la llave dorada en mi cinturón, apreté bien el mango de mi daga y miré hacia la oscuridad del fondo de la cueva. Ese "Jefe" del que hablaba el chico sonaba como el malo final de un videojuego: fuerte, sin piedad y súper peligroso. Pero yo no le tenía miedo... bueno, solo un poquito, pero mi instinto de gata me decía que tenía que ser valiente.
-Si ese Jefe cree que puede asustarme, ¡está muy equivocado!- exclamé, dándome ánimos a mí misma. -Soy Luna, la Queen, la mink más rápida de la Marina, ¡y voy a patearle el trasero!-
No perdí ni un segundo más. Dejé a los tres rufianes allí tirados, total, con lo que les dolía todo no iban a ir a ningún lado y me adentré por el túnel. El suelo estaba húmedo y resbaladizo, pero mis patitas se agarraban súper bien a las rocas. Mientras caminaba hacia lo más profundo, solo pensaba en una cosa: "Aguantad, chicas, ¡ya voy a por vosotras!".
Cada paso que daba me acercaba más a ese Jefe misterioso, y aunque mi corazón latía súper rápido, mi daga estaba lista para la acción. ¡Nadie se mete con mis misiones y sale ganando!
Miré al hombre de la barba que estaba en el suelo. Se quejaba un montón, pero de repente vi algo que me llamó la atención: ¡una llave dorada! Brillaba muchísimo entre el barro. La cogí con cuidado y leí lo que ponía en la etiqueta: "JAULA nº 1". Se me puso la piel de gallina, bueno, ¡la piel de gata!, porque eso significaba que de verdad tenían a las niñas encerradas como si fueran animalitos. ¡Qué malos son!
Luego miré al chico joven que estaba de rodillas pidiéndome perdón. Me dio un poco de pena porque parecía que tenía mucho miedo, pero estaba enfadada con él por ayudar a ese tal "Jefe".
-¡Vale, vale! ¡Deja de llorar, que pareces un bebé!- le dije, intentando que mi voz sonara súper seria y mandona. -Si de verdad te obligaron, ya veremos qué dice la justicia, pero ahora lo importante es sacar a esas chicas de allí.-
Me guardé la llave dorada en mi cinturón, apreté bien el mango de mi daga y miré hacia la oscuridad del fondo de la cueva. Ese "Jefe" del que hablaba el chico sonaba como el malo final de un videojuego: fuerte, sin piedad y súper peligroso. Pero yo no le tenía miedo... bueno, solo un poquito, pero mi instinto de gata me decía que tenía que ser valiente.
-Si ese Jefe cree que puede asustarme, ¡está muy equivocado!- exclamé, dándome ánimos a mí misma. -Soy Luna, la Queen, la mink más rápida de la Marina, ¡y voy a patearle el trasero!-
No perdí ni un segundo más. Dejé a los tres rufianes allí tirados, total, con lo que les dolía todo no iban a ir a ningún lado y me adentré por el túnel. El suelo estaba húmedo y resbaladizo, pero mis patitas se agarraban súper bien a las rocas. Mientras caminaba hacia lo más profundo, solo pensaba en una cosa: "Aguantad, chicas, ¡ya voy a por vosotras!".
Cada paso que daba me acercaba más a ese Jefe misterioso, y aunque mi corazón latía súper rápido, mi daga estaba lista para la acción. ¡Nadie se mete con mis misiones y sale ganando!
Resumen
Fruta
