06-04-2026, 08:35 AM
Afinó la mirada, algo más felina, analizando las primeras palabras y reacciones de Viatrix, siendo sorprendido por su absoluta dosis de seriedad. Imaginaba algo así, no todos podían desbordar carisma como Kuroshiro, o profesionalidad empática similar a Hae-won, sus compañeros ciertamente eran bastante particulares en comparación al resto de marines, aunque la rubia lo terminaría sorprendiendo y para bien. Al menos dentro de sus cánones conductuales.
—Via... —inicia, mirándola a los ojos, abriendo ligeramente la boca e intentando pronunciar correctamente su nombre. Reconoce que le agradó el sonido que emitió previo a remarcar cómo se llama, y justamente por eso volvería a fallar a propósito, dando una sutil pista a raíz de la forma en que le sonríe cuando se repite —¡Beatrix! ¡Lo tengo! —reconoce al final, asintiendo varias veces. A estas alturas esperaba un golpe, o que le lanzase algo por la cabeza, pero desde ese punto surgió lo que en otras circunstancias no habría imaginado al menos mediante los primeros compases de interacción compartidos con Hrókr.
Al apuntarla con su dedo índice, la mujer rápidamente cerró las distancias y le mordió el dedo, más fuerte de lo que esperó cuando reconoció lo que haría, sintiendo de inmediato la saliva de sus dientes reclamar su lugar en la extremidad, exclamando un quejido de dolor. Podría haberse convertido en luz, cegarla y darle una sorpresa particular, sin embargo optó por recibir el castigo, al fin y al cabo si decía que no se lo merecía sería mentir.
—¿Y dices eso tan tranquila después de morderme? ¡Eres un monstruo! —escondiendo la mano afectada con la otra, recogida sobre su pecho, continuó recriminándole aquel cruce —Pagarás por esto, Viatrix Hrókr, voy a morder una parte de tu cuerpo cuando menos te lo esperes... —quien a hierro mata, a hierro muere, suelen decir, y por supuesto que no dejaría ese asunto sin solventar.
Su oportunidad de venganza llega cuando es ella quien decide apuntarle a él, moviendo el índice de manera tentadora frente a sus sanguinarios dientes, pero de momento prefiere omitirlo, pues las mejores venganzas ocurren cuando la víctima menos se lo espera. —Siempre entreno, Viat. Dudo que encuentres a alguien más fuerte que yo en estas islas. —lo dice sin conocimiento de causa, es verdad, pero hay ligeros fundamentos detrás de sus palabras. No es ego al azar, la fruta que consumió le dio un poder descomunal —Y no me culpes por quedarme en tu memoria. Suelo causar ese efecto en las personas. —con una sonrisa pronunciada devolvió la sutil queja con el desbordante carisma que acostumbra a ejercer sobre el resto.
La caminata se dio lugar, manteniendo distancias apropiadas para dos compañeros que acababan de conocerse, y de esa manera llega la oferta de Hrókr, llamando su curiosidad. Es decir, parecía seria, estricta y adepta a entrenar para crecer en fortaleza, y ahora se abría una vertiente particular donde ambos podrían llegar a evadir el trabajo gracias a la promesa de una competencia. Claro, Shin no iba a desaprovechar esa chance, siempre y cuando tuviese el Den Den a mano todo saldría bien, y considerando su velocidad se podría asumir que estaban cubiertos.
De hecho, agradecía que le pusiesen una compañera a pesar de que tenía la capacidad para encargarse en completa soledad de la misión.
—Hm... ¿competencia? —súbitamente le cortó el paso, colocándose frente a ella y mirándola fijamente —¿Y qué es este desvío de responsabilidad de la siempre puntual y perfecta ViatViat? —dramatizó por demás las cualidades de Hrókr en esa teatral forma de expresarse, donde extendía ambos brazos a modo de enaltecer su punto.
—¿Acaso estás coqueteando conmigo? Porque debo advertirte que me gustan las mujeres directas... —se relamió los labios, colocando una sonrisa bastante... divertida a medida que se inclinaba en dirección a Viatrix. Pero antes de que cualquier tipo de situación adicional escalase, se daría la vuelta, rompiendo la tensión del momento y comenzaría a caminar, continuando con el avance al faro.
—Estoy interesado. Cuéntame más de la competencia en donde voy a vencerte. —afirmó, en otra probadita de su personalidad ególatra, incapaz de contemplar a la derrota como una opción viable.
—Via... —inicia, mirándola a los ojos, abriendo ligeramente la boca e intentando pronunciar correctamente su nombre. Reconoce que le agradó el sonido que emitió previo a remarcar cómo se llama, y justamente por eso volvería a fallar a propósito, dando una sutil pista a raíz de la forma en que le sonríe cuando se repite —¡Beatrix! ¡Lo tengo! —reconoce al final, asintiendo varias veces. A estas alturas esperaba un golpe, o que le lanzase algo por la cabeza, pero desde ese punto surgió lo que en otras circunstancias no habría imaginado al menos mediante los primeros compases de interacción compartidos con Hrókr.
Al apuntarla con su dedo índice, la mujer rápidamente cerró las distancias y le mordió el dedo, más fuerte de lo que esperó cuando reconoció lo que haría, sintiendo de inmediato la saliva de sus dientes reclamar su lugar en la extremidad, exclamando un quejido de dolor. Podría haberse convertido en luz, cegarla y darle una sorpresa particular, sin embargo optó por recibir el castigo, al fin y al cabo si decía que no se lo merecía sería mentir.
—¿Y dices eso tan tranquila después de morderme? ¡Eres un monstruo! —escondiendo la mano afectada con la otra, recogida sobre su pecho, continuó recriminándole aquel cruce —Pagarás por esto, Viatrix Hrókr, voy a morder una parte de tu cuerpo cuando menos te lo esperes... —quien a hierro mata, a hierro muere, suelen decir, y por supuesto que no dejaría ese asunto sin solventar.
Su oportunidad de venganza llega cuando es ella quien decide apuntarle a él, moviendo el índice de manera tentadora frente a sus sanguinarios dientes, pero de momento prefiere omitirlo, pues las mejores venganzas ocurren cuando la víctima menos se lo espera. —Siempre entreno, Viat. Dudo que encuentres a alguien más fuerte que yo en estas islas. —lo dice sin conocimiento de causa, es verdad, pero hay ligeros fundamentos detrás de sus palabras. No es ego al azar, la fruta que consumió le dio un poder descomunal —Y no me culpes por quedarme en tu memoria. Suelo causar ese efecto en las personas. —con una sonrisa pronunciada devolvió la sutil queja con el desbordante carisma que acostumbra a ejercer sobre el resto.
La caminata se dio lugar, manteniendo distancias apropiadas para dos compañeros que acababan de conocerse, y de esa manera llega la oferta de Hrókr, llamando su curiosidad. Es decir, parecía seria, estricta y adepta a entrenar para crecer en fortaleza, y ahora se abría una vertiente particular donde ambos podrían llegar a evadir el trabajo gracias a la promesa de una competencia. Claro, Shin no iba a desaprovechar esa chance, siempre y cuando tuviese el Den Den a mano todo saldría bien, y considerando su velocidad se podría asumir que estaban cubiertos.
De hecho, agradecía que le pusiesen una compañera a pesar de que tenía la capacidad para encargarse en completa soledad de la misión.
—Hm... ¿competencia? —súbitamente le cortó el paso, colocándose frente a ella y mirándola fijamente —¿Y qué es este desvío de responsabilidad de la siempre puntual y perfecta ViatViat? —dramatizó por demás las cualidades de Hrókr en esa teatral forma de expresarse, donde extendía ambos brazos a modo de enaltecer su punto.
—¿Acaso estás coqueteando conmigo? Porque debo advertirte que me gustan las mujeres directas... —se relamió los labios, colocando una sonrisa bastante... divertida a medida que se inclinaba en dirección a Viatrix. Pero antes de que cualquier tipo de situación adicional escalase, se daría la vuelta, rompiendo la tensión del momento y comenzaría a caminar, continuando con el avance al faro.
—Estoy interesado. Cuéntame más de la competencia en donde voy a vencerte. —afirmó, en otra probadita de su personalidad ególatra, incapaz de contemplar a la derrota como una opción viable.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
