El descenso fue abrumador, una oleada de cosquilleó se abrió paso en mi estómago, que se encogía entre el suspenso y el miedo. El aire parecía silbar en mis oídos mientras el suelo se acercaba a una velocidad aterradora. Por un instante, todo se volvió confuso, como el tiempo se extendiera. El primer recuerdo que vino a mi mente fue la de una silueta masculina con cabellos rojizos pero que poco a poco se alejaba hacia el otro extremo del abismo que se formo en mi mente.
Y justo cuando el impacto parecía inevitable, unos brazos me rodearon con una fuerza firme y desesperada. El golpe nunca llego y de cierta forma me arranco un suave gemido que se perdió en el silencio. Observando directamente hacia el cielo pude sentir un alivio al instante, fue entonces cuando desvié mi mirada hacia la persona que logro salvarme a tiempo. Hasta que finalmente pude escuchar su voz, sentí que la piel se me erizo en tan solo un segundo, conocía perfectamente esa voz y aunque el tiempo haya pasado, seguía siendo un sonido totalmente grato para mis oídos.
Abri mis ojos con total sorpresa, quedándome casi muda en el instante que pude apreciar con claridad sus facciones. Todo en él me resultaba tan familiar…tan irreal, que por un segundo dude de lo que estaba viendo, pero fue su sonrisa la que termino de derrumbar cualquier duda. Esa sonrisa que agito mi corazón de una forma abrupta, casi dolorosa haciendo que mi reparación se entrecortara. Sentí como mis ojos comenzaban a humedecer, empañándose poco a poco hasta que pequeñas lagrimas escaparon sin que pudiera detenerlas. Solo así pude darme cuenta quien era realmente.
--¡Jesse! – Solloce, con la voz casi quebrada por la emoción, mientras mi cuerpo reaccionaba antes que mi mente. Sin pensarlo, me moví hacia él, rodeando su cuello con mis brazos y aferrándome con fuerza, como si temiera que desapareciera de nuevo. Hundí mi cabeza en su hombro, respirando su presencia, aferrándome a ese reencuentro, con ese abrazo le daba la bienvenida a casa.
Al separarme levemente, mi mano toco su mejilla. Con poco esfuerzo me bajé de sus brazos para finalmente tocar el suelo con mis botas, segundos después, lo pude apreciar de una mejor manera. Mis manos comenzaron a tocar sus brazos, su cara, palmee sus pectorales y luego toque su espalda. Estaba tan emocionada y a su vez tan nerviosa, ¿Hace cuánto tiempo no sabía nada de él?
De alguna manera se sentía como un chiste del tiempo, como si el destino haya entrelazado nuestras vidas mas de una vez, ¿Acaso estaba previsto que siempre lo encontraría en este lugar? Quien Sabe, pero de lo que estaba segura era que estaba totalmente feliz de volverle a ver, se nota que los años han pasado en él, ahora es más alto y su cuerpo es mas marcado, seguramente por el entrenamiento duro de la marina, pero sin duda puedo percibir su fuerza inquebrantable.
Abri mis ojos con total sorpresa, quedándome casi muda en el instante que pude apreciar con claridad sus facciones. Todo en él me resultaba tan familiar…tan irreal, que por un segundo dude de lo que estaba viendo, pero fue su sonrisa la que termino de derrumbar cualquier duda. Esa sonrisa que agito mi corazón de una forma abrupta, casi dolorosa haciendo que mi reparación se entrecortara. Sentí como mis ojos comenzaban a humedecer, empañándose poco a poco hasta que pequeñas lagrimas escaparon sin que pudiera detenerlas. Solo así pude darme cuenta quien era realmente.
--¡Jesse! – Solloce, con la voz casi quebrada por la emoción, mientras mi cuerpo reaccionaba antes que mi mente. Sin pensarlo, me moví hacia él, rodeando su cuello con mis brazos y aferrándome con fuerza, como si temiera que desapareciera de nuevo. Hundí mi cabeza en su hombro, respirando su presencia, aferrándome a ese reencuentro, con ese abrazo le daba la bienvenida a casa.
Al separarme levemente, mi mano toco su mejilla. Con poco esfuerzo me bajé de sus brazos para finalmente tocar el suelo con mis botas, segundos después, lo pude apreciar de una mejor manera. Mis manos comenzaron a tocar sus brazos, su cara, palmee sus pectorales y luego toque su espalda. Estaba tan emocionada y a su vez tan nerviosa, ¿Hace cuánto tiempo no sabía nada de él?
De alguna manera se sentía como un chiste del tiempo, como si el destino haya entrelazado nuestras vidas mas de una vez, ¿Acaso estaba previsto que siempre lo encontraría en este lugar? Quien Sabe, pero de lo que estaba segura era que estaba totalmente feliz de volverle a ver, se nota que los años han pasado en él, ahora es más alto y su cuerpo es mas marcado, seguramente por el entrenamiento duro de la marina, pero sin duda puedo percibir su fuerza inquebrantable.

![[Imagen: firmakagura.gif]](https://i.ibb.co/RpjVZL6m/firmakagura.gif)