Ain’t No Sunshine | Aventura T2 [PA]
#9
Aquella alegría había durado una cantidad fugaz de tiempo. Vió aquella metralla que había disparado impactar directamente en el perfectamente meticuloso traje del buccaneer enemigo. Esa perfección en las ropas que traía habían logrado sacarla de quicio inclusive esa vena de Dolly. No era una niña con un particular afán hacia lo formal, se podía ver en sus propias pintas inclusive cuando ella pensaba que estaba bien vestida. Pero sabía elegir a sus compañeros por lo particularmente distintos que eran al resto. Esa fachada le olía a todo lo que un pirata no debía de parecer: Un ególatra con aires de no pertenecer al mismo pozo de basura que todos los demás, así como ella. Se había animado lo suficiente con ese concepto como para molestarle aquellos que niegan su propia naturaleza. Ese saxofón reluciente, ese traje bien apretado en un cuerpo perfectamente construido, sus expresiones. Todo olía a absoluta mierda dentro de un bar como ese. Olía igual de mal que todos los demás, pero quería no aparentarlo. Ese pequeño espacio en el que parecía comunicar palabras hacia sus compañeros, inundado de insultos — ¡Y EsPERA A VER lO que tengO GUARDADO para tÍ, MiERDA DE TReinta y QUINCE METROS! ¡AyE, AYE! — gritó, rellenando ese espacio. No sabe contar, le cuesta bastante.

No pudo seguir su línea de diálogo, el eco de sus palabras fue atrozmente interceptado, la velocidad que tomó aquel buccaneer fue la suficiente como para perderlo de vista inclusive cuando se dirigía directamente hacia ella.

Sintió esa musculosa y bruta mano rodear tanto su cuello como sus hombros, tomando casi toda la parte superior de su torso con una sola palma. Su garganta se vió igual de interrumpida que su seguridad a la hora de pelear. Sus ojos casi se salen de sus cuencas como un dibujo animado, mientras que sus dientes se apretaban con fuerza en lo que intentaba patalear con sus cortas piernas. Su mano libre intentó tomar los dedos del gigante. Era nulo, su fuerza triplicaba cualquier intento de la muchacha por zafarse.

Escuchó cada palabra que decía Bulk. En algún punto, su concentración por salir de ese agarre se interrumpió por el repentino trato que le hizo a su compañero. O quizás, a quien ella consideraba su compañero. Con esas palabras, dudaba en su cabeza sobre la decisión de Dooti. Apenas se conocían, la mayoría del tiempo la había estado siguiendo y honestamente lo único que parecía moverlo era recuperar el tesoro. Nada de lo demás realmente parecía conmover. No era un hombre muy comunicativo, tampoco. Sus ojos, flamantes y llenos de rabia e ira seguían puestos en aquel amarronado rostro que la sostenía como si fuera un trapo. No lo iba a seguir permitiendo.

Pero parecía que su compañero tampoco.

No tardó nada en que el brazo de Bulk comenzara a menearse ligeramente. Puñetazo tras puñetazo, sus ojos se entrecierran inconscientemente ante la ligera corriente que generaban esos puñetazos con tanto poder. La fuerza de Dooti estaba sobrepasando cualquier expectativa, algo que nunca hubiese imaginado venir de un hombre tan calmo y que toca la trompeta en sus tiempos libres. Mucho menos con un tono de voz como el que él tiene. Ya iban dos veces que la sorprendía. Comienza a analizar la situación, mientras los golpes impactan en aquel rostro tiene tiempo para cerrar un par de ideas y darle tiempo finalmente a su cerebro de hacer algún trabajo, antes de seguir pataleando y perdiendo energía — ¡Plank! ¡Plank! ¡Plank! ¡Plank! — ¿Eso es un mono con platillos en las manos? ¿Por qué eso está ocupando toda la materia gris de Dolly? Ni ella lo sabía. Pero oye, fue gracioso pensar en eso mientras veía como un rostro perfecto era apaleado y deformado por los puñetazos de un cantante de jazz. Sin embargo, de una manera o de otra, ese cerebro había logrado hacer una conexión neuronal, como si un mono hubiera visto una banana a la distancia. Miró su propio cuerpo de reojo, incapaz de mover el cuello para verlo realmente.

Quizás, por primera vez, le iba a encontrar una función realmente útil a sus propios brazos.

Mientras aquella paliza tomaba lugar, intentando no levantar sospecha, Dolly comenzó a mover sus alargados brazos hacia la escopeta que nunca había soltado. Con la mano izquierda dirigió una munición a la recámara. Recargó, no iba a esperar ni un segundo más pues lo mismo que tenía para vivir al límite, lo tenía de ansiosa — ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! — su cabeza seguía pensando monosílabos. Onomatopeyas. Cosas que con suerte podían llegar a ser útiles más allá de la destrucción y lo afirmativos que sonaban esos sonidos.

Dirigió la escopeta, apuntando desde debajo y sosteniéndola con ambas manos.  El último golpe de Dooti fue la señal para que aquel gatillo disparase directamente al rostro de King Bulk. Los perdigones se dispersaron en ese corto rango, el suficiente como para hacer daño directo al objetivo y no a todo a su alrededor. La distancia era demasiado corta como para esperar ese tipo de efecto. Con suerte, haciendo daño en el mismo sitio que su compañero lo había hecho lograría zafarse. O quizás lograr algo en sus sentidos.

Lo que fuera sería útil. Hacer sangrar a ese hijo de puta era el mínimo de recompensa psicológica que ella esperaba a cambio de la verguenza que la hacia pasar el simple hecho de no moverse.

”Cositas”
꩜ HabLA ꩜ Piensa (Más bien poco) ꩜ Narra ꩜


[Imagen: 54ee8975a31bafe8f22df5e54e280846-2.png]


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RE: Ain’t No Sunshine | Aventura T2 [PA] - por Dolly Wobblebottom - 07-04-2026, 10:13 AM

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