08-04-2026, 08:17 AM
Era cierto que fue consciente que quien cargaba en sus brazos era esa chica, pero claro, no estaba seguro de si ella le reconocería. Lo cual se confirmó cuando ella exclamó su nombre y le abrazo de aquella forma enérgicamente, teniéndola en brazos no podía corresponder a la abrazó de la muchacha, pero dejo que ella lo hiciera. No le molestaba, tras aquel abrazo ella bajo de sus brazos al suelo y fue cuando se dio cuenta.
¡IBA EN ROPA INTERIOR!
Pero antes de que pudiera hacer nada ella toqueteó sus brazos, su cara, sus pectorales y su espalda. Lo cierto es que verla de esa forma hacía notar que se había convertido en toda una mujer, y esos hombros pálidos y bonitos… Los cuales mordería sin...
<<¡JESSE! ¡CÉNTRATE MALDITA SEA!>>
Era consciente de que no podía sacar ropa mágicamente de la nada, pero sí que había una forma en la que podía ayudarla, rápidamente se desabrochó su camisa, se la quitó y se la puso por encima a la joven. Era cierto que prácticamente también se había medido desnudado, pero aún le quedaban los pantalones.
Cuando se le pasaron los nervios y los pensamientos impuros por ver los hombros de Kagura, tomó aire por la nariz y lo soltó despacio por la boca.
– Kagura, me alegro mucho de verte… – Le dedicó una sonrisa. – ¿Pero por que vas medio desnuda? – Suspiró, no recordaba si de pequeña hacía esas cosas, habían pasado muchos años. Concretamente diez años.
Obviamente cuando ella era mas pequeña no le habría dado tanta importancia, pero es que Kagura ya era toda una mujer, no estaba seguro de que edad debía tener, pero estaba seguro de que superaba los dieciséis años.
Mientras decía aquello le iba abrochando los botones de la camisa que le había puesto por encima a Kagura, pues con la camisa abierta aún se veían demasiadas cosas, y él tampoco es que fuera de hielo y no quería pensamientos impuros con ella… ¡No era correcto! Y menos después de haberse vuelto a ver tras diez años.
La miró nuevamente con más tranquilidad, aquella niña que conocía desde siempre, se había convertido en una mujer, una mujer preciosa había que decir, que seguramente atraía miradas, incluso la suya, se alegraba de volver a verla, pero lo cierto es que no esperaba que ella se acordará de él…
Pero en el fondo, y no tan en el fondo, le hacia muy feliz que le recordará.
¡IBA EN ROPA INTERIOR!
Pero antes de que pudiera hacer nada ella toqueteó sus brazos, su cara, sus pectorales y su espalda. Lo cierto es que verla de esa forma hacía notar que se había convertido en toda una mujer, y esos hombros pálidos y bonitos… Los cuales mordería sin...
<<¡JESSE! ¡CÉNTRATE MALDITA SEA!>>
Era consciente de que no podía sacar ropa mágicamente de la nada, pero sí que había una forma en la que podía ayudarla, rápidamente se desabrochó su camisa, se la quitó y se la puso por encima a la joven. Era cierto que prácticamente también se había medido desnudado, pero aún le quedaban los pantalones.
Cuando se le pasaron los nervios y los pensamientos impuros por ver los hombros de Kagura, tomó aire por la nariz y lo soltó despacio por la boca.
– Kagura, me alegro mucho de verte… – Le dedicó una sonrisa. – ¿Pero por que vas medio desnuda? – Suspiró, no recordaba si de pequeña hacía esas cosas, habían pasado muchos años. Concretamente diez años.
Obviamente cuando ella era mas pequeña no le habría dado tanta importancia, pero es que Kagura ya era toda una mujer, no estaba seguro de que edad debía tener, pero estaba seguro de que superaba los dieciséis años.
Mientras decía aquello le iba abrochando los botones de la camisa que le había puesto por encima a Kagura, pues con la camisa abierta aún se veían demasiadas cosas, y él tampoco es que fuera de hielo y no quería pensamientos impuros con ella… ¡No era correcto! Y menos después de haberse vuelto a ver tras diez años.
La miró nuevamente con más tranquilidad, aquella niña que conocía desde siempre, se había convertido en una mujer, una mujer preciosa había que decir, que seguramente atraía miradas, incluso la suya, se alegraba de volver a verla, pero lo cierto es que no esperaba que ella se acordará de él…
Pero en el fondo, y no tan en el fondo, le hacia muy feliz que le recordará.
