[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas
#26
Colt seguía sin entender cuál era el motivo detrás de las acciones de Viktor. Aún sin saber si era alguien que trabajaba para Nimda o alguien con un sentido retorcido del humor y/o la justicia, el sheriff priorizó la protección y bienestar de sus ciudadanos, comenzando a soltar prenda sobre todo lo que sabía acerca del Gyojin forajido. Una vez terminó de dar explicaciones, el peliblanco con cierto sarcasmo preguntó a la ley de Ciudad Escarlata si él era justamente una de las muchas marionetas de Nimda.- ¿Qué clase de benefactor dejaría vendida su justicia y en pañales a sus protegidos a costa de servir a un malhechor? - Respondió, con otra pregunta y con una voz áspera que acompañó con un portazo en la propia mesa dónde estaban sentados, dándose cuenta en ese momento que había recuperado la movilidad, mirando con cierta hostilidad y confusión al hombre de camisa azul.- ¿Amigos? - Pensó ante la siguiente afirmación del Shichibukai quién, acto seguido y tras agarrar un buen fajo de billetes, anunció a los cuatro vientos como invitaba a un sinfín de rondas, hasta tal punto de que incluso el más borracho del local pudiera llegar a saciar su sed de alcohol. Colt se levantó de sopetón, al ver el júbilo y el caos generado por tal evento, previendo que en breves y en cualquier momento, podían llegar los problemas.- Por la vaca que ríe, maldito seas… - Rechinaba los dientes el sheriff, caminando hacia el centro del antro para comprobar, de este modo y de una mejor manera si había alguien que se pasara de la raya, dejando completamente despejada la mesa al equipo de la justicia, el aclamado “Brazo tonto de la Ley” pero, al fin y al cabo, “Brazo de la Ley”.

Helios, una vez que disfrutó y divagó lo suficiente junto a Pork y Billy sobre la cultura musical y los peligros que podían acechar en Risky Red, hizo uso de su increíble astucia y argucia cual zorro del desierto escabulléndose de una manera completamente orgánica y natural hacia la mesa dónde les esperaban tanto Viktor como Karl, momento en el cuál, con toda la información que habían reunido, la exquisita organización de la División 9 & company habló por si sola de forma que, Karlglass iría a por el misterioso hombre de la máscara, Helios con Milka y Overqwil con Jack.



Escenario de Helios

Conforme el apuesto y seductor rubiales se dirigía hacia el escenario dónde cantaba Milka, el bullicio generado por el revuelo de las rondas gratis fueron disminuyendo, dando paso al angelical canto de la mink vaca cuya preciosa melodía tan solo era comparable con su apariencia pues, a pesar de compartir el físico del animal, su voluptuosa figura, acentuado por su castaño y ondulado cabello, además de sus ojazos verdes hacían de Milka toda una femme fatale tanto en vista como en oído. Pero si había una debilidad que poseía la mink era justamente los varones guapos, fuertes y apuestos.

MILKA


Justamente, por ello mismo, nada más vio al bello Helios aproximarse y situarse frente a ella, Milka detuvo de sopetón su canto, sonrojándose en el momento en el que halagó su preciosa voz. Gracias a que la taberna estaba más ensimismada en la bebida y comida gratis que en el propio ambiente, nadie echó en falta la ausencia de música.- Hola, vaquero… - Saludó la vaca al vicealmirante encubierto, descendiendo su mirada por todo el cuerpo del marine, deteniéndose un instante en los descubiertos abdominales que había dejado el marine tras apartar su chaqueta. - ¿Y tú eres-moo? - Preguntó, volviendo a mirar a Helios a los ojos, recibiendo casi al instante su presentación, no sólo recibiendo su nombre sino también su oficio, descubriendo de esta manera que, al igual que ella, Helios se trataba de otro artista, un músico en toda regla. - ¿Ah, sí? - Pasó su dedo índice por un mechón de su pelo, comenzando a rizárselo en tirabuzones mientras él apuesto hombre le proponía un dueto musical y le preguntaba, además, sobre la situación que vivió con uno de los hombres de Nimda Leyos hace un tiempo.- ¿Nimda? - Parpadeó perpleja durante un segundo, saliendo de su ensimismamiento. - Ah, sí, una cosa terrible, prefiero no hablar de ello. - Dijo de forma despreocupada, mientras sacaba un violín con su arco. - Pero lo que sí me interesa es eso del dueto, no hay nada que ame más que tocar músico con un hombre tan guapo. - Añadió, agarrando el mástil del violín con su zurda, apoyando el culo del instrumento en su hombro izquierdo y agarrando el arco con su diestra.- Entretenme y, si resultas ser tan bueno como dices, te diré todo lo que sé. -


Estaba claro que, su atención estaba ahora puesta por completo en aquel dueto prometido, comenzando a tocar presa de su pasión musical una dulce melodía con su violín que acompañaba con su perfecto canto, embriagando a todo el local con aquella mezcla artística tan sublime. ¿Sería capaz Helios de superar aquella prueba?



Escenario de Overqwil

Overqwil, por su lado, debido a la falta de carisma y arte que si poseía su buen amigo, decidió centrarse en otro ámbito: el juego. Con eso en mente, fue directo hacia la mesa dónde se sentaba el que estaba arrasando con el juego del local, Jack. Todo el que se sentaba a probar suerte en su contra, acababa conociendo el amargo sabor de la derrota debido a su increíble suerte y astucia, sabiendo en todo momento cuando debía continuar, cuando debía seguir y cuando debía soltarse un farol.- ¡Vamos! ¡Vamos! ¿Es que nadie quiere que lo desplume o qué? ¡RAHAHAHAHA! - Carcajeaba sonoramente el hombre de amarillenta chaqueta, mientras barajaba las cartas, manufacturadas desde el Reino de Prodence, con suma destreza, pareciendo que cada una de ellas bailaban, literalmente, entre sus manos.

Conforme el Gyojin se aproximaba a la mesa, podía ver con mejor apreciación las características del hombre adicto al juego. Un hombre genuinamente atractivo, risueño y carismático. Sobre su sedoso cabello corto, reposaba una fedora de color blanco - del mismo color que sus guantes - casi en su totalidad, al ser su franja de color amarillo. Bajo su chaqueta, se podía ver cómo vestía con un chaleco de color beige que protegía, a su vez, una camisa de color blanca también que remataban con una corbata de color rojo a rayas. Sus pantalones, poco visibles al estar la verde mesa de por medio, eran de tela fina y de un color gris que cerraba de forma magistral y redonda su conjunto.

JACK


Ante la pregunta que había formulado el apostador, Overqwil, sin pronunciar palabras alguna, se acabó por sentar junto a Jack, a su izquierda.- ¡Wowowowo! - Exclamó, cesando de manosear las cartas para dejar la baraja sobre la mesa.- ¿Vienes a probar suerte, compadre? Si es así, los verdaderos hombres se baten en duelo de frente, ¿no crees? - Dio un par de palmadas con su diestra el brazo izquierdo del Gyojin, con total confianza.- ¿Qué tal si te sientas frente a mi y comenzamos a jugar? - Propuso Jack, mientras señalaba con la cabeza a la silla que habia frente a él.- Dime, compadre ¿sabes jugar al Black Jack? Y lo más importante… - Esbozó una amplia sonrisa, comenzando a dar ligeros toques en la mesa con su índice derecho. - ¿Qué te apetece apostar? ¡Y más vale que sea algo que merezca la pena! - Imploró al Gyojin, entrecruzando los dedos de ambas manos, mientras esperaba su respuesta.



Escenario de Karglass

¿¿??


Al último de los vicealmirantes le tocaría investigar o, mejor dicho, interrogar al hombre de la máscara quien, había demostrado tener una actitud sospechosa al ponerse nervioso tras ver la presencia de Viktor. La semioni, a sabiendas de este dato, se encaminó hacia la barra de la taberna, sentándose hacia la derecha del misterioso y sin rostro hombre, quién miró hacia ella sin darle importancia cuando pidió una cerveza para él.- Gracias -. Enunció, de forma escueta y con una voz con eco y hermética. Mientras daba un sorbo a la cerveza que, gracias a su máscara, se resbalaba inútilmente por todo su cuerpo hasta salpicar la barra y el propio suelo.

Sin embargo, la poca tranquilidad que podía respirar el hombre de la máscara, se disipó por completo cuando Karlglass preguntó sobre el motivo por el que conocía y por el que había sentido tanto miedo sobre Viktor. Los nervios volvieron a apoderarse de él. - ¿Cómo no voy a conocer a un maldito Shichibukai? ¿Estamos locos? - Se giró el hombre sin rostro, dándole la espalda a la barra, apoyando esta sobre ella al igual que sus dos brazos.- Lo raro es que ninguno de estos ignorantes le haya reconocido. - Exhaló un robótico suspiro. - ¿No es natural aterrarse cuando alguien, que es capaz de arrasar con ciudades con solo su presencia, aparece y encima acompañado? - Hizo hincapié en la última palabra, al recién enterarse de que la enorme mujer cornuda desveló tener relación con el shichibukai. El hombre de la máscara se levantó entonces.- Lo siento, pero yo no estoy lo suficientemente loco como para estar en el mismo lugar que alguien que podría acabar con mi vida en un abrir y cerrar de ojos. - Dijo para, acto seguido, comenzar a andar con tranquilidad hacia la salida.- Hasta luego. - Se despidió, alejándose cada vez más y más de la barra hasta el punto de llegar a la puerta que daba hacia una de las avenidas de la ciudad y, en ese entonces, desaparecer de la vista de la vicealmirante. Una cosa estaba claro y es que, aquel sujeto, no mentía para nada en sus palabras pero, aún así, ¿dejaría la vicealmirante que se fuera de esa manera?

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - por Garnet D. Matlock - 08-04-2026, 10:20 PM

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