08-04-2026, 11:12 PM
La escena que Dean tenía frente a él, la conocía de memoria, como si él fuese aquel niño que aún estaba mirando sin poder hacer nada más que observar, imponente. Si bien, ciertos sentimientos de rencor comenzaban a aflorar en su interior, los reprimió, como ya ha hecho cientos de ocasiones, como le enseñaron que tenía que hacer, si no quería que algo malo pasara.
No pudo escuchar mucho del intercambio, pero una frase si que la pudo distinguir con claridad. - Tu no quieres que el Sargento venga, Arko - una amenaza directa y sin tapujos. Eso le sirvió a Dean para saber el nombre o apodo de aquel viejo, que no hizo más que asentir, con una sumisión que claramente volvió como costumbre.
Fue así como uno de los marines silenciosos tomó la caja y la tomo sin dar ninguna otra explicación, seguía mirando la escena haciendo todos los esfuerzos posible por pasar desapercibido. Los segundos pasaban lento, pero con cada uno de ellos, el peliblanco lograba su objetivo, pues ninguno de los agentes hizo hincapié en su presencia o eso pensó, cuando por un segundo notó la mirada de uno de ellos, pero rápidamente Dean le esquivó la mirada. Por más que quisiera interrumpir la escena, en ese momento su misión era observar y dejar que un nuevo tributo se ejecutara, con la esperanza que de fuera el último.
Tras lo que pareció una eternidad, pudo notar los marines parecían emprender rumbo hacia un nuevo destino. Aunque pudo notar como un papel cayó de la mano de uno de los marines, el mismo que lo había mirado hacia pocos instantes. ¿Será pura casualidad? o será una trampa. Toda organización que realiza este tipo de actos, debe tener algunos planes en caso de que algo inesperado pueda pasar ¿tan pronto lo habían descubierto? ¿la misión fracasó tan siquiera empezar?
Las dudas estaban empezando a avasallar la mente de Dean hasta que escuchó una voz acalló todo. Alguien a quien no pudo reconocer dijo que si alguien viene desde fuera todo cambia. Esas palabras fueron como un oasis en un desierto donde solo existían dudas y las inseguridades se apoderaban de su cuerpo.
Su plan estaba claro, esperó un poco más a que los marines estuvieran ya fuera del rango de visión para comenzar a moverse.
Una vez estuvo seguro que de los agentes de la "justicia" se fueron con su botín, se paró de la caja, y tomó rumbo hacia aquella puerta donde escuchó aquella voz que parecía llamarlo. Aunque antes de llegar al lugar, hizo un pequeño desvío hacia un poste del muelle, donde vigilaba de cercar a ese trozo de papel. Una vez estuvo lo suficientemente cerca, se agachó para recoger el papel que el marine dejó tirado, ya sea por accidente o de manera intencional. Mantuvo el papel en su mano sin husmear que es lo que contenía, permitiendo que su cabeza formule teorías sobre lo que sea que pueda haber inscrito.
Dio unos cuantos pasos más para llegar a la puerta antes mencionada, respiró un par de veces antes de alzar el puño y tocar un par de veces, el mítico sonido de Toc Toc se escuchó entonces y pareció resonar en el despoblado lugar. - Supongo que ahora comienza todo... - Fue lo único que dijo en voz baja para intentar relajarse y tomar todo con la calma que el momento requería.
Mientras esperaba que alguien abriera la bendita puerta el peliblanco miró su puño y lo abrió, su mirada de inmediato se encontró con ese papel, que fácilmente podía contener la lista de compras del marine o quizás no. Para salir de dudas, Dean lo abrió, esperando que allí hubiese algo que lo pueda orientar y darle un poco más de información sobre lo que sucedía en el puerto, de eso dependía la libertad de las personas como el mundo, la libertad que la "justicia" actual, no quiere brindar.
No pudo escuchar mucho del intercambio, pero una frase si que la pudo distinguir con claridad. - Tu no quieres que el Sargento venga, Arko - una amenaza directa y sin tapujos. Eso le sirvió a Dean para saber el nombre o apodo de aquel viejo, que no hizo más que asentir, con una sumisión que claramente volvió como costumbre.
Fue así como uno de los marines silenciosos tomó la caja y la tomo sin dar ninguna otra explicación, seguía mirando la escena haciendo todos los esfuerzos posible por pasar desapercibido. Los segundos pasaban lento, pero con cada uno de ellos, el peliblanco lograba su objetivo, pues ninguno de los agentes hizo hincapié en su presencia o eso pensó, cuando por un segundo notó la mirada de uno de ellos, pero rápidamente Dean le esquivó la mirada. Por más que quisiera interrumpir la escena, en ese momento su misión era observar y dejar que un nuevo tributo se ejecutara, con la esperanza que de fuera el último.
Tras lo que pareció una eternidad, pudo notar los marines parecían emprender rumbo hacia un nuevo destino. Aunque pudo notar como un papel cayó de la mano de uno de los marines, el mismo que lo había mirado hacia pocos instantes. ¿Será pura casualidad? o será una trampa. Toda organización que realiza este tipo de actos, debe tener algunos planes en caso de que algo inesperado pueda pasar ¿tan pronto lo habían descubierto? ¿la misión fracasó tan siquiera empezar?
Las dudas estaban empezando a avasallar la mente de Dean hasta que escuchó una voz acalló todo. Alguien a quien no pudo reconocer dijo que si alguien viene desde fuera todo cambia. Esas palabras fueron como un oasis en un desierto donde solo existían dudas y las inseguridades se apoderaban de su cuerpo.
Su plan estaba claro, esperó un poco más a que los marines estuvieran ya fuera del rango de visión para comenzar a moverse.
Una vez estuvo seguro que de los agentes de la "justicia" se fueron con su botín, se paró de la caja, y tomó rumbo hacia aquella puerta donde escuchó aquella voz que parecía llamarlo. Aunque antes de llegar al lugar, hizo un pequeño desvío hacia un poste del muelle, donde vigilaba de cercar a ese trozo de papel. Una vez estuvo lo suficientemente cerca, se agachó para recoger el papel que el marine dejó tirado, ya sea por accidente o de manera intencional. Mantuvo el papel en su mano sin husmear que es lo que contenía, permitiendo que su cabeza formule teorías sobre lo que sea que pueda haber inscrito.
Dio unos cuantos pasos más para llegar a la puerta antes mencionada, respiró un par de veces antes de alzar el puño y tocar un par de veces, el mítico sonido de Toc Toc se escuchó entonces y pareció resonar en el despoblado lugar. - Supongo que ahora comienza todo... - Fue lo único que dijo en voz baja para intentar relajarse y tomar todo con la calma que el momento requería.
Mientras esperaba que alguien abriera la bendita puerta el peliblanco miró su puño y lo abrió, su mirada de inmediato se encontró con ese papel, que fácilmente podía contener la lista de compras del marine o quizás no. Para salir de dudas, Dean lo abrió, esperando que allí hubiese algo que lo pueda orientar y darle un poco más de información sobre lo que sucedía en el puerto, de eso dependía la libertad de las personas como el mundo, la libertad que la "justicia" actual, no quiere brindar.
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