09-04-2026, 02:33 AM
He prometido que te ayudaría a rescatar a tu amiga, y es lo que voy a hacer.
Las palabras del tuerto sonaron muy… sinceras, como nunca nadie la trato antes. Ella que nació de una madre prostituta, que a su vez tuvo una madre prostituta también, se podría decir que su legado familiar era la prostitución y por eso, sabía mejor que nadie, que la lealtad solo podía venir de ellas mismas, de quienes compartían tan antigua y marginada profesión. Inconscientemente llevo su mano al cabello, coloco un mechón rebelde detrás de su oreja derecha.
Si todo sale bien, ya me lo compensaras. No sé… ¿Me darías un beso?
Mientras ella pensaba en que el sujeto tenía un gran corazón, le salió con semejante comentario, lo que la hizo entorno los ojos — ¡Hombres! — refunfuño intentando pasar de su sonrisa seductora, podría faltarle un ojo, pero su apariencia resultaba agradable y su personalidad cálida… ¿Qué chica se negaría a pagarle con besos? Ella no sería esa tonta, después de todo, no todos los días se puede besar a un hombre apuesto y agradable, nunca venían ambos en el mismo paquete — No beso tuertos. Tengo un código: No tuertos, no pelirrojos. Incumples ambos. — respondió pero su voz no destilaba sarcasmo, solo diversión — … pero si es tu forma de pago, le diré a Ms. Brown… o quizás a Annie, parecía gustarte mucho — lo ultimo lo dijo para tantear los gusto del hombre, o quizás porque sintió un leve toque de posesión traducido en celos. Tal vez fue eso, tal vez no, pero sacudió su hombro para quitarse la mano de este.
Soy marine, no puedo dejarte tirada.
La revelación la sorprendió, no iba a mentir. ¿Un Marine? Justo la primera opción que pensó y ejecuto fue con ellos, pero los tres tontos que se encontró vestidos de blanco y azul resultaron menospreciarla, peor que los tipos del bar — … no lo pareces — soltó de manera neutral, él se ofreció a ayudarla sabiendo que se trataba de una mala mujer… definitivamente, no actuaba como esos arrogantes tipos del gobierno.
Cuando llegaron a la cueva, la escena le dio escalofríos pero también hizo que su corazón latiera de felicidad: Podría ver a Sienna, y a casi todas las chicas desaparecidas esos días. Claro, no podía ser perfecto porque el esperpento con olor a pescado podrido estaba entre ellos y la jaula.
Cuando llegaron a la cueva, la escena le dio escalofríos pero también hizo que su corazón latiera de felicidad: Podría ver a Sienna, y a casi todas las chicas desaparecidas esos días. Claro, no podía ser perfecto porque el esperpento con olor a pescado podrido estaba entre ellos y la jaula.
Déjame esto a mi
Amalia volteo a mirarlo, sus ojos azules abiertos como platos. Los hombres solo le decían eso en la cama, fuera de esta debía cuidarse sola. Así que fue refrescante no ser el apoyo, siendo el apoyado. Asintiendo con la cabeza, mientras él lo distraía ella iría a la jaula a saltar a las chicas.
Fin Amalia.
Inicio Cab Racho.
La sangre escurría de su boca, el sabor metálico le encantaba desde siempre y más si estaba tan tierno y fresco como ese. Aun podía sentir en su piel los gritos de su víctima, y el de las otras tontas humanas. ¿Qué podían hacer contra él? Nadie las ayudaría, su propia raza les daba la espalda, y si no le daba más hambre, podría tener unos buenos berrys vendiéndolas como esclavas sexuales a algún rico sin escrúpulos.
ÑAKA ÑAKA ÑAKA
El sonido de su masticar: hocico abierto, salíva escarlata salpicando y huesos siendo triturados. Si, definitivamente estaba teniendo una buena noche.
¡Eh, cara anchoa!
¡Ya has llegado demasiado lejos! Esto se acaba aquí…
¿Qué me dijo aquel pescadero? Ah, si… ¡Es mejor cortar a la altura de la cabeza!
¡Ya has llegado demasiado lejos! Esto se acaba aquí…
¿Qué me dijo aquel pescadero? Ah, si… ¡Es mejor cortar a la altura de la cabeza!
Una voz masculina, y humana, interrumpió su cena, se giro a verlo... se trataba de un tipo pelirrojo con espada en mano. ¿De dónde salió? Él aun tenia el blanco brazo de la mujer que se zampo minutos atrás, y la ropa llena de sangre, de su boca caía la baba carmesí — ¿Quién mierdas eres? — le interrogo, aunque poco le importaba. Dándole un último mordisco a su cena, le lanzo la extremidad humana a los pies. Buscaba detener su avance también — Lárgate de mí cueva, humano defectuoso. A los hombres como tu no los pagan bien — le ordeno con voz que exudaba poca paciencia mientras levantaba su Bo que actuaba como bastón.
Entonces fue, cuando por la vista periférica vio a una mujer humana en la celda intentando abrirla — ¡NO! — grito furioso olvidándose del pelirrojo y empezando a caminar con su nefasta agilidad hacia aquella tipeja que se metía con su botín — ¡NO TOQUES MI BOTÍN! — sin embargo, se detuvo a medio camino, entre la rubia y el pelirrojo, mientras una sonrisa macabra se pintaba en sus labios — … o podríamos llegar a un acuerdo. No me interesa pelear — su arrebato se calmó, y retrocedió hasta pegar la espalda a la pared. Luego saco una llave de su bolsillo — Es la llave que abre la celda… — la movió para que todos la vieran, los humanos eran tontos y predecibles — … mis amigos llegaran en cualquier momento, y ustedes solo son dos. Mata a la rubia, y te doy la llave, entonces salvas a todas… o córtate una pierna… ¡SI ESO, CÓRTATE UNA PIERNA! CRAJOJI CRAJOJI — exploto en una euforia malsana para luego agregar — … o me la trago y tendrán que perder tiempo buscándola dentro de mi… tiempo valioso, porque mis hermanos gyojines llegaran pronto — alzo la llave y la balanceo sobre su boca y así se quedo esperando las respuestas.
Entonces fue, cuando por la vista periférica vio a una mujer humana en la celda intentando abrirla — ¡NO! — grito furioso olvidándose del pelirrojo y empezando a caminar con su nefasta agilidad hacia aquella tipeja que se metía con su botín — ¡NO TOQUES MI BOTÍN! — sin embargo, se detuvo a medio camino, entre la rubia y el pelirrojo, mientras una sonrisa macabra se pintaba en sus labios — … o podríamos llegar a un acuerdo. No me interesa pelear — su arrebato se calmó, y retrocedió hasta pegar la espalda a la pared. Luego saco una llave de su bolsillo — Es la llave que abre la celda… — la movió para que todos la vieran, los humanos eran tontos y predecibles — … mis amigos llegaran en cualquier momento, y ustedes solo son dos. Mata a la rubia, y te doy la llave, entonces salvas a todas… o córtate una pierna… ¡SI ESO, CÓRTATE UNA PIERNA! CRAJOJI CRAJOJI — exploto en una euforia malsana para luego agregar — … o me la trago y tendrán que perder tiempo buscándola dentro de mi… tiempo valioso, porque mis hermanos gyojines llegaran pronto — alzo la llave y la balanceo sobre su boca y así se quedo esperando las respuestas.
NARRADORNAIDOR
Karma Fanático: Hyakinthos.
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